lunes, 27 de junio de 2016

La soledad. . .


¡Cuánta gente se queja de la soledad!. Pues bien, deben saber que han sido ellos quienes han creado esa soledad en sí mismos, en su cabeza. En realidad, nunca se está solo. Y, ¿por qué entonces se sienten solos? Porque no tienen demasiado amor. Ellos les dirán: “¡Pero cómo, si tenemos demasiado amor, no hacemos más que soñar con el amor!” Precisamente ahí está su error, sueñan con el amor, esperan el príncipe o la princesa de las Mil y Una Noches y por eso se sienten solos: porque esperan el amor en lugar de buscarlo en ellos mismos. El amor que se espera, nunca llegará. No hay que esperar que el amor venga del exterior, el amor está dentro de nosotros. Hay que Dejarlo salir, que se manifieste porque sólo así lo encontrarán realmente.
Nunca estamos solos: todo el universo nos escucha. Todas nuestras palabras, todos nuestros gestos tienen eco. Por ejemplo, si cuando salís de casa, por la mañana, sonríes al mundo entero, saludas a toda la creación diciendo: “Buenos días, buenos días, buenos días”, no se sentirán solos durante el día, porque desde todos los rincones del espacio llegarán hasta ustedes voces que les contestarán haciendo eco: buenos días, buenos días, buenos días…
Los humanos salen de sus casas encerrados en sí mismos: ven y oyen a los demás a su paso, pero ni los miran, ni los escuchan. ¿Por qué no recordar que el mundo entero está habitado por criaturas que merecen que se les mande un pensamiento, buenos deseos: la luz, la paz, la alegría… ¿Tan difícil resulta abrirse, sonreír, dar el primer paso? Siempre esperan que sean los otros quienes lo hagan, y en la espera, se lamentan porque se sienten solos.
Empiecen desde hoy a cambiar de actitud y verán como ya no se sentirán solos. Dirán: “Si, pero la gente que por todos lados nos encontramos, en la calle, en los almacenes, en nuestro lugar de trabajo, no nos inspiran, y por otro lado, si nos mostramos con ellos tan abiertos, no nos comprenderán”. Es verdad, hay gente que no los comprenderá; si los saludan, si les sonríen, dirán: “¿Qué le ocurre a éste?” Pero solo algunos se mostrarán incapaces de comprenderlos, habrá muchos otros que os comprenderán y se sentirán felices. Además, ¿Acaso vivimos sólo para la gente con la que nos encontramos? No, vivimos para toda la creación, y en las regiones invisibles existen numerosas criaturas que sabrán apreciar su amor, y esto es lo esencial.
Incluso, ¿por qué no aprenden a mirar de otra forma menos superficial, a toda esa gente con la que se cruzan y que nada los inspira? Siempre se fijan en la apariencia, y es cierto que a menudo no es muy agradable. Pero los humanos no son sólo lo que aparentan, cada uno tiene también un alma, un espíritu, e incluso si esta alma y este espíritu raramente se manifiestan, están ahí y tienen siempre la posibilidad de aparecer y expresarse. No demuestra ser inteligente quien observa a los humanos de forma tan superficial.
Un sabio sabe que los hombres y las mujeres son hijos e hijas de Dios, y con esta idea trata a todos los seres por igual. Este es un trabajo creativo que realiza, ya que, de esta forma, desarrolla el lado divino de todos aquellos que encuentra… y se siente feliz. 
Créanme, la mejor manera de actuar con los demás, es descubriendo sus cualidades, sus virtudes, sus riquezas espirituales y concentrarse en ellas.
Descubrir los defectos de la gente no tiene ningún mérito, es demasiado fácil; además, es algo que todo el mundo hace… A partir de ahora, intenten prescindir de los detalles no demasiado virtuosos, y en cambio hagan hincapié en el principio divino existente en cada ser. Sí, ¿por qué no tener sentimientos sagrados para aquello que en el hombre es divino, inmortal y eterno? Es así como realizaran un buen trabajo sobre ustedes mismos y ayudarán también a los demás.
Mientras que si tan sólo se ocupan de sus defectos, se perjudicarán, porque absorberán sus suciedades y, además, impedís que ellos evolucionen. y ¿cómo quieren después no sentirse solos?


Criticando a los demás, subrayando sus defectos, no hacen más que cavar un foso entre ellos y ustedes. Cuando sepan, a través de su alma y de su espíritu, entrar en relación con todas las almas y todos los espíritus de la tierra, cuando lo mejor de ustedes mismos descubra lo mejor de los demás, entonces ya no se sentirán solos.

Omraam Mikhaël Aïvanhov
EL DEBER de SER FELIZ
Pintura de Francisco Sanchís Cortés

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