jueves, 1 de febrero de 2018

Flores de Bach para cuerpo y alma

Flores de Bach, una terapia para el cuerpo y el alma.

La enfermedad es en esencia el resultado de un conflicto entre el alma y la mente, y nunca se podrá ser erradicada sin un esfuerzo espiritual y mental”  Edward Bach. 
El Dr. Bach fue un médico galés que, descontento con el enfoque sobre la salud y la enfermedad de la medicina convencional de su época, dedicó su vida a la búsqueda de un sistema terapéutico novedoso, basado en las fuerzas curativas de la propia naturaleza, con el fin de que su sencillez, claridad y accesibilidad permitiera a cualquier persona su utilización para encontrar las raíces profundas de sus conflictos internos y, con ellas, la solución a sus problemas de salud.
Entre 1930 y 1934, Edward Bach elaboró 38 esencias florales, más un remedio adicional que combina cinco de dichas esencias para situaciones de emergencia y, con ello, nos dejó un maravilloso legado de
autoconocimiento para nuestro equilibrio y evolución, que se expande, generación tras generación, por los cinco continentes y, cuyo valor ha sido reconocido incluso por la Organización Mundial de la Salud.

Bach clasificó sus remedios en siete grupos que comprendían lo que él entendía como las fuentes principales del malestar humano: temor, incertidumbre, falta de interés en las circunstancias presentes,
soledad, susceptibilidad a las influencias e ideas ajenas, desaliento o desesperación y excesiva preocupación por el bienestar de los demás. Cada uno de esos grandes grupos reúne una serie de esencias, destinadas a la toma de conciencia y sanación de una circunstancia particular que afecta al individuo.
La descripción del uso de los remedios florales fue publicada por Bach en unos libritos de fácil entendimiento para todos: “Cúrese usted mismo” y “Los doce curadores y otros remedios”, que se agruparon bajo el título: “La Curación por las flores”. También podemos documentarnos más extensamente en la amplia bibliografía que ha sido publicada con posterioridad a Bach y que recoge las sucesivas investigaciones y casuística respecto a la terapia floral.
Con ello es fácil establecer los paralelismos respecto de nuestros síntomas, estado mental-emocional y la personalidad que hemos ido desarrollando a lo largo de nuestra historia y, así, encontrar los remedios
florales que más nos identifican. Además, hay cuestionarios que se pueden descargar por internet para hacer una autoevaluación de estado.
Cuando uno lee las descripciones de las esencias es habitual afirmar: ¡Pero si yo las necesito todas! Y esto no es del todo desacertado ya que, en un momento u otro, es frecuente que el ser humano pase por esos estados que representan las flores.
Sin embargo no es conveniente aunar más de 6 ó 7 remedios en cada formulación para no difuminar los efectos importantes y la toma de consciencia entre tantos estímulos diferentes. Después de uno o dos meses tomando las esencias, se puede volver a evaluar cuáles son los cambios, qué nuevos emergentes han aparecido y, como consecuencia, qué remedios debo mantener, cuáles suprimir y qué otros incorporar en la siguiente fórmula. De esta forma iremos descubriendo, capa a capa, como una cebolla, el conflicto central que, en origen, generó esa forma de reaccionar en desequilibrio con la vida.
Puede ser que, en algún momento, estemos bloqueados o no sepamos identificar exactamente lo que nos pasa o la gravedad de los síntomas nos haga estar muy confusos y desesperados. Ese sería un buen momento para dejarnos asesorar y acompañar por un terapeuta floral profesional.
Aunque las Flores de Bach muestran resultados generalmente sorprendentes ante cualquier problema, es posible que, si la persona es muy mental, controladora, poco receptiva o está muy intoxicada por el uso de medicamentos, no perciba resultados inmediatos; si fuera así, es preciso perseverar y mantener el  tratamiento un tiempo prolongado o usar algunas esencias catalizadoras primero, para liberar el bloqueo y abrir la mente a estas nuevas frecuencias. Con tiempo y paciencia irán produciéndose cambios.
No obstante, en ocasiones, será preciso complementar con otras terapéuticas y, por supuesto, no abandonar la medicación, especialmente en casos de riesgo. De cualquier modo, es el médico quien tiene la función de ajustar o rescindir los medicamentos que haya recetado al paciente, según perciba que es posible hacerlo si se han producido mejorías en el estado de salud de la persona.
Los preparados florales son totalmente inocuos y combinables con cualquier medicamento, farmacológico o natural, y, prácticamente, pueden ser un valioso auxiliar que mejora otras terapias. Son utilizables
en cualquier edad y estado de la vida, incluso en recién nacidos, niños o embarazadas. También se pueden aplicar con buenos resultados en plantas y animales.
Las fórmulas se preparan en frascos goteros traslúcidos de 30 cc con, aproximadamente, un tercio de brandy artesanal de calidad y dos tercios de agua mineral, a los que se añaden dos o tres gotitas de cada
una de las esencias que se vayan a tomar. La mezcla se agita durante unos segundos y se le puede imprimir una intención curativa depositando el frasco en las manos y focalizándose en él unos segundos más. Después hay que tener cuidado de no ponerlo cerca de fuentes de calor, luz directa y emisores de ondas electromagnéticas.
Aunque la cantidad de alcohol en cada toma es inapreciable, es preciso tenerlo en cuenta en personas con especial sensibilidad o niños muy pequeños. En estos casos se puede sustituir el brandy por vinagre
de manzana como conservante (aunque el sabor empeora y el preparado puede deteriorarse con mayor facilidad).
Se suele recomendar un mínimo de cuatro tomas de cuatro gotas bajo la lengua, distribuidas a lo largo del día, la primera de las cuales se realiza al despertar y la última justo antes de dormir.

José Juan Hervás Martín
Terapeuta floral y holístico
ailim.es
https://espaciohumano.com

miércoles, 31 de enero de 2018

UN MENSAJE MARAVILLOSO DE GEORGE CARLIN

                                                                     GEORGE CARLIN



La paradoja de nuestro tiempo en la historia es que ahora tenemos edificios más grandes pero temperamentos más cortos; autopistas más anchas pero puntos de vista más estrechos. Gastamos más pero tenemos menos; compramos más pero disfrutamos menos. Tenemos casas más grandes y familias más pequeñas; más facilidades pero menos tiempo. Tenemos más grados académicos pero menos sentido común; más conocimiento pero menos juicio. Más expertos y, sin embargo, más problemas; más medicina pero menos bienestar.
Bebemos demasiado, fumamos demasiado, gastamos sin pensar, reímos muy poco, conducimos muy rápido, nos ponemos muy irritados, nos quedamos despiertos hasta tarde, nos levantamos muy cansados, leemos muy poco, vemos mucha TV y rezamos de vez en cuando. Hemos multiplicado nuestras posesiones pero hemos reducido nuestros valores. Hablamos demasiado, queremos de vez en cuando y odiamos muy frecuentemente.
Hemos aprendido a ganarnos la vida pero no a vivir la vida. Hemos agregado años a la vida, pero no vida a los años. Hemos ido y regresado a la luna, pero tenemos problemas para cruzar la calle para conocer a un nuevo vecino. Hemos conquistado el espacio exterior, pero no el espacio interior.  Hemos hecho cosas muy grandes pero no cosas mejores.
Hemos limpiado el aire, pero hemos contaminado el alma. Hemos conquistado el átomo pero no nuestros prejuicios. Escribimos más pero aprendemos menos. Planificamos más pero producimos menos. Hemos aprendido a apurarnos, pero no a esperar. Hacemos más ordenadores para almacenar más información, para producir más copias que nunca, pero nos comunicamos menos y menos.
Estos son los tiempos de las comidas rápidas y digestión lenta, hombres grandes y carácter pequeño, grandes ganancias y relaciones superficiales. Estos son los días de dos entradas de dinero pero de más divorcios, casas más bellas pero hogares rotos. Estos son días de viajes rápidos, pañales desechables, moralidad desechable, relaciones de una sola noche, cuerpos con sobrepeso y pastillas que hacen todo desde sentirse alegres, tranquilos o matar. Es el tiempo donde hay mucho en las ventanas de las vidrieras pero muy poco en el almacén. Un tiempo cuando la tecnología te puede traer esta carta o cuando puedes escoger entre compartir esta carta o simplemente tocar la tecla de desaparecerla.
Pasa algún tiempo con sus seres queridos, porque no van a estar contigo para siempre. Recuerda decir una palabra alentadora a alguien que te tiene como ejemplo pues esa personita pronto crecerá y se irá de tu lado. Recuerda darle un cálido abrazo al que está cerca de ti, porque es el único tesoro que puedes dar con tu corazón y no te cuesta un céntimo. Recuerda decirle “te quiero” a tu socio en la vida y a los que quieres, pero sobre todo hazlo porque de verdad lo sientes. Un beso y un abrazo remiendan los males cuando vienen de lo más profundo de tu ser. Recuerda agarrarse de las manos y atesorar el momento porque algún día esa persona no estará allí de nuevo. Dale tiempo al amor, dale tiempo a la conversación y date tiempo para compartir los preciosos pensamientos que están en tu mente.
Y RECUERDA SIEMPRE:
La vida no se mide por la cantidad de veces que respires sino por los momentos que nos quitan la respiración.

https://biblioterapeuta.wordpress.com

martes, 30 de enero de 2018

Qué es y para qué sirve la homeopatía

Conozcamos esta alternativa natural para nuestro organismo

La Homeopatía es una Doctrina Médica que fue descubierta y difundida por el Médico Alemán Christian Friedrich Samuel Hahnemann (1755-1843) hace más de 200 años. Además de la carrera médica, estudió química y farmacia y  llegó a conocer nueve idiomas diferentes. En 1810 publicó el “Organon del Arte de Curar” dónde estableció las bases de la Homeopatía.

La Homeopatía (del griego “Homoios: semejante, y pathos: enfermedad”), es un sistema terapéutico que consiste en curar las enfermedades por medio de sustancias capaces de determinar una afección análoga  a la que se quiere combatir. Su ley principal se basa en: ”Similia, Similibus, Curantur”, que significa que los semejantes se curan con los semejantes tal como lo sostenía y teorizaba el Padre de la Medicina “Hipócrates”   y fue el Dr. Samuel Hahnemann quién lo puso en práctica a través de la Homeopatía. Ello es totalmente opuesto al tratamiento alopático que combate los contrarios con los contrarios: “Contraria, Contrariis, Curatur”, es decir, las alergias con los antialérgicos, la fiebre con los antifebriles, las infecciones con los antibióticos, etcétera.
La Medicina Homeopática sigue, fielmente en su doctrina y en su terapéutica la premisa de que  hay que tratar a los enfermos y no las enfermedades y la única y más elevada misión del Médico es recuperar la salud de su paciente a fin de que pueda “alcanzar los altos fines de su existencia”.


La consulta. El Médico Homeópata para estar en condiciones de recetar a su enfermo, necesita imprescindiblemente efectuar dos diagnósticos, que son: a)- el diagnóstico de la persona, es decir del enfermo y b)- el diagnóstico de la enfermedad.

Se trata de una historia clínica biopatográfica mediante la cual se obtiene toda la información necesaria que incluye la recopilación de datos, antecedentes clínicos, personales y familiares, revisación médica, exámenes de laboratorios y estudios complementarios, etc., dónde asimismo  se analiza la historia personal completa de la vida del paciente. Es por ello que la consulta homeopática es muy diferente a cualquier otra ya que se basa en un encuentro intenso y penetrante  entre el médico y el enfermo. 

Los médicos homeópatas tenemos una forma diferente de escuchar a los pacientes, dado que es valioso e importante el sentir, pensar y obrar de cada uno de ellos, ya que allí nacen  las causas de su desorden, desequilibrio o falta de armonía. Se emprende así una terapéutica  que implica el inicio de una manera de ver en su totalidad la salud y la enfermedad, es comenzar a conocerse mejor, tomar conciencia de quienes somos y qué sentido tiene lo que nos sucede, es comprender e involucrarnos con nuestro proceso de curación.

¿Qué se cura con la Homeopatía Unicista? Debemos saber que, la Homeopatía  considera que la “salud” es un estado de armonía de nuestra energía o fuerza vital, en tanto que la “enfermedad” significa la rotura de esa armonía  por diferentes factores que se los consideran  “noxas perversas que nos agreden” y que se manifiestan clínicamente en los distintos síntomas mentales, emocionales, físicos y orgánicos que caracterizan a la enfermedad. No existe, por lo tanto, una lista de enfermedades que cura o no cura la Homeopatía, ya que ella busca restablecer la salud en todos los órdenes y planos,  por lo tanto al tratar el origen y su causa se logra curar todas las enfermedades.

Para el médico homeópata es inaceptable pretender curar al enfermo tratando aisladamente sus diferentes problemas como ser: nerviosos, alérgicos, hepáticos, circulatorios, infecciosos, oncológicos, autoinmunes, etc., con un tratamiento específico para cada uno de ellos, puesto que son diferentes expresiones de un mismo desequilibrio vital, que es lo que verdaderamente “hay que curar y sanar”.
La Homeopatía, a través de su doctrina, filosofía, y terapéutica analiza y resuelve el problema del enfermo con un criterio de unidad y totalidad. El remedio homeopático actúa conjuntamente sobre diferentes manifestaciones o síntomas de la enfermedad (sistema nervioso, circulación, digestión  glándulas, piel, etc.) logrando una curación o mejoría verdadera, por medio de su acción dinámica sobre la energía vital perturbada.

Gracias al enfoque vitalista de la Homeopatía y al criterio de unidad y totalidad que dirige toda su acción le ofrece al enfermo una concepción más lógica y humana de su problema, a la vez que un tratamiento para toda su persona y no para distintos órganos.
El secreto del éxito logrado por la Homeopatía radica en un enfoque integral de lo que es el enfermo y la enfermedad, como también en las grandes posibilidades que ofrece el remedio homeopático, por su acción profunda sobre la totalidad del organismo, a diferencia del remedio alopático , que actúa generalmente en forma local. Es gracias a la solidez de sus principios que la Homeopatía con sus más de 200 años no ha envejecido, sino, por el contrario, se mantiene vigente en pleno siglo XXI.



El remedio. El remedio homeopático surgió de la observación de Samuel Hahnemann al comprobar   las propiedades terapéuticas que adquieren diferentes sustancias por medio de su técnica de diluciones y dinamizaciones sucesivas, cuyo origen puede ser una sustancia vegetal, mineral o animal. El mecanismo de acción del medicamento homeopático es sobre la energía vital desarmonizada del organismo y esto es posible, porque las altas diluciones y sacudidas a las que son sometidas (por eso es fundamental que la preparación sea realizada por farmacéuticos idóneos), los convierte en energía pura, y es por ello que pueden actuar a ese nivel.
La homeopatía es “unicista” por definición, es decir, que se debe emplear un solo remedio por vez, porque así se les conoce en acción  ya que han sido experimentados individualmente. El peligro de prescribir más  de uno es que no conocemos el efecto de la mezcla de medicamentos y se corre el riesgo de interferencias y antidotismos que nos alejan del ideal de curación.
El remedio homeopático cura la predisposición, susceptibilidad e idiosincrasia a enfermarse de cada persona, que es en realidad el verdadero problema y no simplemente matar el germen o la bacteria que es la consecuencia.

Grandes personajes de la República Argentina lo recomiendan
-En enero de 1817, en el Cruce de los Andes, aparece el primer botiquín homeopático de la mano del Gral. José de San Martin (quién sufría de una úlcera gastroduodenal y artrosis severa, enfermedades éstas que debió sobrellevar a lo largo de su vida), que le fuera obsequiado por Don Angel Correas (amigo personal del Libertador). Este botiquín homeopático fue usado por el Gran Capitán y el Ejército de los Andes durante el cruce de la cordillera. 

-El Gral. Bartolomé Mitre llevó consigo a la guerra del Paraguay (1865-1870) un botiquín homeopático que se conserva en el Museo Mitre de Buenos Aires, coligiendo así que Mitre fue unos de los presidentes argentinos, probablemente el primero, que utilizó medicación homeopática par sus dolencias.

-También se han tratado homeopáticamente Domingo Faustino Sarmiento, Nicolás Avellaneda y Lucio B. Mansilla, según refiere la historia argentina y las crónicas de la época.

- Eran tiempos en que la homeopatía demostraba una gran superioridad a los métodos empleados por la medicina oficial , acudiendo a ella personajes de la historia argentina, así  como eminentes escritores y pensadores que notaban la diferencia con la terapéutica alopática donde el uso de las sanguijuelas era habitual.


Dr. Atilio Vera Fuentes / Médico Homeópata

Vía: https://www.larevistadeclaudio.com.ar