jueves, 13 de julio de 2017

¿Cómo cambiar nuestros pensamientos para cambiar nuestra vida?


    

  





Una manera sencilla de ver qué relación existe entre nuestro cuerpo y nuestros pensamientos es observar lo que sucede con el estrés: tenemos dos sistemas de protección en nuestro cuerpo: el sistema de protección externo, que nos defiende de lo que sucede en nuestro entorno, y el sistema interno, que revisa lo que está pasando en el interior de nuestro organismo.



Si veo a un tigre y si veo a un antiguo jefe voy a responder de la misma manera, voy a tener la reacción de luchar o arrancar, pero cuando no puedo pelear, porque no está aceptado socialmente, y no puedo correr, porque… ¿hacia dónde arranco? Entonces los químicos que produce el organismo comienzan a operar en nuestro cuerpo pero no hacemos nada con ellos.

Todos los organismos de la naturaleza están diseñados para el estrés agudo. Los seres humanos somos tan inteligentes que podemos hacer que el pensamiento sea más real que cualquier otra cosa, y, debido a que somos tan inteligentes, tenemos un banco de memoria tan enorme que podemos anticiparnos a un evento que vaya a ocurrir, podemos preparar la mente para futuras circunstancias y con ello encender la respuesta de estrés solamente con el pensamiento.

Ahora, cuando encendemos la respuesta al estrés y no podemos apagarlo, vamos encaminados a la enfermedad, porque el cuerpo no va a lograr soportar un desequilibrio tanto tiempo. Entonces sucede lo que llamamos ansiedad o desórdenes obsesivos compulsivos, insomnio, depresión… Todas las enfermedades de adultos están creadas por los químicos del estrés, y la redundancia de esos químicos activa los genes que hacen que nos encaminemos a nuestro destino genético.

Si estamos movilizando toda nuestra energía para el sistema de protección externo, no hay energía para el sistema de protección interno, no hay energía para los proyectos de creación a largo plazo, no hay energía para las reparaciones, el crecimiento y la regeneración. Entonces, si dos células cancerígenas se juntan, toda la energía se está movilizando para el sistema de protección externo, por lo que no hay seguridad interna: se juntan estas dos células de cáncer y crecen, porque nadie las revisa, porque nuestras tropas están siendo enviadas para otro lado. Es como si supiéramos que viene un huracán a Santiago, ¿quién pensaría en remodelar su cocina? Eso es exactamente lo que pasa en el cuerpo. No hay energía para la reparación, no hay energía para proyectos de construcción a largo plazo, y el sistema de protección interno, el sistema inmunológico, comienza a sufrir.

►Entonces, ¿los pensamientos pueden también sanarnos?

Si nuestros pensamientos pueden enfermar ¿no pueden acaso mejorarnos también? ¿Podemos encender nuevos genes y apagar los antiguos?
Cuando vivimos un estado emocional siempre va a haber una brecha entre la forma en que se ven las cosas y la forma en que realmente son. Esos químicos de supervivencia son los que nos llevan a estados emocionales negativos.
Pero podemos cambiar la forma en que funcionan nuestros cerebros, al interrumpir los programas normales de cómo sentimos y pensamos. Al principio es muy difícil, porque no sabemos cuán adictos estamos a nuestros estados emocionales, y nos volvemos adictos a estos estados emocionales porque las emociones encienden el cuerpo para que podamos sentirnos vivos y nos volvemos adictos a ese sentimiento. Así que la persona a quien le da rabia, mantiene esa emoción en su vida para poder sentir esa rabia, para poder sentirse viva.

Al hacer que nuestros cerebros funcionen de manera diferente, estamos creando una mente nueva, y así comenzamos a cambiar nuestro estado mental.
¿Qué es lo que ustedes practican mentalmente todos los días? ¿Qué es lo que usted demuestra físicamente todos los días? Porque lo que practicamos mentalmente, lo que pensamos mentalmente todo el día, y lo que actuamos o demostramos físicamente todos los días representa quiénes somos del punto de vista neurológico.

Ahora es el momento

La física cuántica dice que el ambiente es una extensión de nuestra mente, entonces si realmente cambiamos nuestra mente, ¿no debería aparecer algo totalmente distinto en nuestro mundo? Deberíamos convertirnos en científicos y decir ya muy bien, conciencia mayor y campo objetivo, campo cuántico, ¡ahora quiero una señal, quiero que me indiques que he hecho contacto contigo y quiero que me lo muestres de manera que me sorprenda, que me emocione, que me inspire, que no lo pueda predecir, porque si pudiéramos predecirlo, no es nuevo.

La mayoría de nosotros tomamos decisiones así: “mañana empiezo”. Tenemos la intención, pero el cuerpo no recibe la señal. Cuando nos decidimos y decimos “basta, suficiente”, ésa es la primera vez que el cuerpo recibe una señal. Cuando lo hacemos, cuando verdaderamente cambiamos la mente, no es sólo de la mente, es el ser.
Entonces tiene que venir o llegar de una manera que sea mayor o superior a nuestro entendimiento, que produzca un nuevo sentimiento de entusiasmo, que no deje duda alguna de que ha venido de ti, para que sea cada vez más fácil aceptar que tú eres el creador de tu propio destino.

¿Y cómo se hace?

Tenemos dos sistemas de memoria: el declarativo y el no declarativo, el subconsciente.

Las memorias declarativas son memorias explícitas: conocimiento y experiencia, hechos y eventos, filosofía y experiencia, y cuando aprendemos algo nuevo, todo lo que se ha aprendido queda aquí, programado en el neocortex, en el cerebro, y empezamos a pensar en esto y a analizarlo y a reflexionar sobre ello y a meditar sobre ello, al hacerlo vamos a organizar los circuitos en el cerebro.
Pero cuando finalmente aprendemos la información, y la aplicamos, la personalizamos, la demostramos, modificamos nuestra conducta, ahí si vamos a tener una nueva experiencia y esa nueva experiencia va a crear una nueva emoción, y ahora tenemos dos cerebros funcionando juntos, el cerebro pensante y el que siente. Tenemos mente y cuerpo comenzando a unificarse.

El conocimiento es el precursor de la experiencia. Cuando hacemos lo nuevo una y otra vez, activamos este sistema de memoria no declarativo, subconsciente. Este es el sistema de memoria implícito en el cual el cuerpo lo ha hecho tantas veces que ahora sabe más que el cerebro, ahora se ha convertido en el cerebro. Aquí es cuando mente y cuerpo están trabajando juntos. Aquí están nuestras habilidades, nuestras conductas, nuestras reacciones emocionales, nuestros condicionamientos. Es nuestra memoria asociativa y una vez que estamos ahí, en este estado del ser, significa que mente, cuerpo y alma están trabajando juntos.

Una persona intelectualmente puede declarar que quiere ser feliz, pero su ser está infeliz porque simplemente es una habilidad que debe adquirir. Cuando la mente quiere una cosa y el cuerpo quiere otra, no se responden nuestras plegarias, no podemos cambiar.

La persona que realmente quiere cambiar, si comenzara a volverse consciente y hacer que sus pensamientos inconscientes, sus acciones inconscientes y sus sentimientos inconscientes se vuelvan conscientes, comenzará a controlarlos, y si comienzan a practicar este nuevo ser, de pensar a hacer, ese nuevo estado químico interno que memorizó, ahora será superior a cualquier cosa en su vida externa.

El campo cuántico responde a quién estamos siendo. El campo cuántico organiza los eventos, las experiencias, para que vengan a nosotros y eso es lo bonito, la alegría de estar vivo.

La neuroplasticidad

Tenemos tres cerebros en uno: el pensante, el neocortex; el cerebro emocional, el que hace cosas, y el del ser, el cerebelo. La posibilidad de conexiones de las neuronas en el cerebro humano es mayor que la cantidad de átomos en el universo. Las neuronas son tridimensionales, más o menos 100 mil neuronas caben en un grano de arena. Aprender significa crear nuevas conexiones sinápticas entre ellas.
La neuroplasticidad es la habilidad de cambiar el alambrado sináptico del cerebro. Al aprender información y registrar experiencias y mantener un estado modificado del ser, la plasticidad nos permite evolucionar nuestras acciones o modificar nuestra conducta de modo que podamos hacer mejor las cosas en la vida.

Por el contrario, la que yo llamo “neurorigidez” es el usar nuestras conexiones sinápticas precableadas, es decir, memorias. Sin hacer nuevas conexiones, no se aprende de la experiencia. Rigidez es procesar los mismos pensamientos, realizar las mismas acciones y luego esperar que ocurra algo distinto, y eso, por supuesto, es locura.

La mente es el cerebro en acción, es el cerebro trabajando, un producto de la actividad del cerebro. El lóbulo frontal es la base de nuestra voluntad, de nuestro aprendizaje, de nuestra intención, atención, invención, especulación, toma de decisiones, es como controlamos nuestra conducta, es como nos concentramos. Además es lo que restringe nuestras reacciones emocionales. Es la parte más nueva y más evolucionada del cerebro y del sistema nervioso, y es la parte más neuroplástica de todo el cerebro.

Cuando el lóbulo frontal trabaja correctamente nos permite que un pensamiento sea más real que todo lo demás. Y esto es porque tiene conexiones a todas las partes del cerebro y puede acallar todos los demás circuitos para que nada más se pueda procesar salvo ese pensamiento. Así es como puede modificar nuestra conducta y combinar todas estas redes neuronales dentro de nuestro cerebro para crear una nueva idea.

¿Cómo lo logramos?

El proceso de meditación es hacerse conocido, conocer el ser antiguo ara poder controlarlo y luego practicar mentalmente este nuevo ser hasta que se nos haga conocido, familiar. Esta práctica mental básicamente trata de pensar en quién queremos convertirnos, quién queremos ser, es practicar una acción antes de hacerla. Es imaginar ya realizada una nueva habilidad, es reproducir constantemente el mismo nivel de mente a voluntad y debe hacerse todos los días para que se formen estos nuevos circuitos.

Entonces uno va a decir en su mente cómo pensaría una persona con la característica que queremos adquirir, por ejemplo, una persona saludable. ¿Cómo pensaría una persona saludable? ¿Cómo actuaría? Quiero ser y soy saludable. Y a medida que se empieza a enviar esas señales a las neuronas, al principio hay un problema: están todas esas otras neuronas que están disparando al mismo tiempo y dicen “no eres saludable, ándate a dormir, empieza mañana, el doctor dijo que vas a estar enfermo para siempre…”
Podemos insistir y decir una y otra vez nuestro nuevo pensamiento, y cada vez más fuerte. El proceso de hacerlo una y otra vez en forma repetida, con una férrea intención, tarde o temprano se convertirá en una señal más fuerte, sólida, hacia las células. Y una vez que ésta sea la señal más fuerte que llega a la célula, el circuito va a tener que cablearse de manera permanente.

Sólo hay una cantidad de factor de neurocrecimiento en el cerebro y la neurona comienza a robar el factor de neurocrecimiento de las otras conexiones. Y a medida que empieza a cablear permanentemente, comienza a sacar el pegamento de las que están a los costados, y cuando pasa eso se van despegando, se va la memoria del doctor, se va la de la flojera y se va toda esta sensación de no quererse a si mismo. Hay ahora una sola señal a su cuerpo: soy saludable.

Podemos creer en el futuro que no podemos experimentar con nuestros sentidos pero que hemos pensado tanto en nuestras mentes que ya está mapeado en nuestro cerebro. Ahora cuando apliquemos este nuevo paradigma con éxito, nuestro cerebro ya no será un registro del pasado, sino que será un mapa hacia nuestro nuevo futuro. Vivir según esta ley es vivir según la ley cuántica y la ley cuántica dice que nuestro ambiente es una extensión de nuestra mente. Si cambiamos nuestra mente, nuestra vida debería cambiar.

Fuente: Joe Dispenza  



                                  

miércoles, 12 de julio de 2017

VIVIR CON INTENCIÓN


6 pasos para vivir una vida más saludable, más alegre y con propósito.
Hace unos dos años, me acerqué a mi padre (Deepak Chopra) con una confesión. Le dije que en general me sentía exhausta, estaba tomando bastante cafeína y mi adicción al azúcar estaba fuera de control. Me di cuenta que estaba demasiado programada tratando de equilibrar mi papel como esposa, madre y empresaria de intent.com, mi empresa de medios de comunicación social. Me sentía hinchada y tenía mucho dolor en el cuerpo. No estaba meditando o haciendo suficiente ejercicio, y por la noche estaba teniendo problemas para dormir. Mi padre parecía sorprendido y le tomó unos momentos pasar de padre preocupado a Deepak Chopra, la persona a la que miles de personas acuden para recibir consejos de salud. 

Sí, incluso una Chopra puede encontrarse fuera de equilibrio, insalubre, y preguntándose si sus acciones diarias tienen algún significado o propósito. Semanas antes de confesar a mi padre, había establecido la intención de hacer cambios para sentirme mejor, más enérgica y más feliz. Decidí volver a mi practica de meditación (que había aprendido cuando tenía nueve años) para redescubrir las muchas lecciones que mis padres nos habían enseñado. Pero, esto fue sólo el comienzo del viaje, y así, me dirigí a mi padre para pedir ayuda.

Juntos, mi padre y yo, buscamos un ejercicio que me ayudaría a pensar en las áreas de mi vida que necesitaban atención. Concluimos con la siguiente rueda de equilibrio - pensando en si estaba luchando, sobreviviendo o prosperando en cada área.

El ejercicio me ayudó a desglosar las áreas en que me necesitaba enfocar, preguntándome lo que realmente quería y estableciendo las intenciones de hacer los cambios necesarios.

Así comencé mi viaje a vivir con más intención, la experiencia que comparto en mi libro (recién publicado), “Living with Intent: My Somewhat Messy Journey to Purpose, Peace and Joy.”
Hice algunas actividades de reflexión, fui a un retiro a visitar a Amma, la gurú de los abrazos, y para encontrar más sentido y propósito, pasé tiempo con mis abuelos en la India, presté atención a mis alimentos y al diálogo interno de una manera que nunca había hecho antes, y descubrí la alegría inesperada en mi papel como una mamá animando en el fútbol. También entrevisté a brillantes pensadores como Eckhart Tolle, Marianne Williamson, Arianna Huffington, Dr. Andrew Weil, Dr. Dan Siegel y Caryl Stern, Presidente del Fondo de los Estados Unidos para el UNICEF. En el libro comparto algunas de las risas, la frustración y las lecciones que aprendí en el camino. 
También desarrollé una hoja de ruta para vivir con INTENCIÓN
• INCUBATE: Tranquiliza tu mente para aprovechar tus intenciones más profundas; Ve a dónde te lleva esto.
• ATENCIÓN: Conviértete consciente de tus pensamientos y acciones y presta atención a lo que te dicen acerca de lo que les da significado y sentido de propósito y busca las señales que puedan indicarte la verdad.
• CONFIANZA: Confía en tu conocimiento interno y en los mensajes que el universo te envía  y permite que ese conocimiento te guíe hacia adelante.
• EXPRESA: Escribe tus intenciones; Decir en voz alta o compartir con otros ayuda a avanzar en tu viaje. 
• NUTRIR: Sé amable contigo mismo mientras intentas encontrar tu camino. La intención no siempre es un camino sencillo, al igual que la vida, y darse la oportunidad de fracasar es a menudo parte de, e incluso crucial para el proceso.
• ACTÚA: Una vez que hayas identificado una intención, o incluso múltiples, no te sientes y esperes a que se manifieste mágicamente; toma las medidas prácticas que pueden hacer que cada una se convierta realidad. Puede ser más fácil elegir primero una intención y establecer metas a corto plazo para ayudarte a empezar. 
En mi libro, comparto mis historias personales, investigación, consejos prácticos y ejercicios para cada uno de estos seis pasos.

Mallika Chopra
https://choprameditacion.com

martes, 11 de julio de 2017

CÓMO AYUDA LA MEDITACIÓN A QUE TU SISTEMA INMUNITARIO HAGA SU TRABAJO


Tu sistema inmunitario es uno de los aspectos más cruciales y fascinantes de la conexión mente-cuerpo.
Durante mucho tiempo, la capacidad de las células inmunitarias para atacar a organismos de enfermedades invasivas se consideró puramente física, aunque el mecanismo no se entendía del todo.
 
Luego, en la década de 1980, se descubrió que el sistema inmunitario es muy inteligente, y se le comenzó a conocer como “un cerebro flotante” por la capacidad de las células inmunitarias de participar en los mensajes químicos enviados por el cerebro hacia todo el cuerpo. Esto significa que tus pensamientos, estados de ánimo, sensaciones y expectativas se transmiten a tus células inmunitarias. Cuando meditas, estos mensajes cambian de maneras importantes.
 
Considera estos hallazgos científicos que ofrecen buenas noticias para cualquiera que medita:
 

• Puesto que tu sistema inmunitario responde a los pensamientos tanto positivos como negativos, la meditación crea un ambiente mental positivo para que el sistema inmunitario florezca. Este estudio mostró una reducción en la expresión genética que promueve la inflamación en adultos mayores.
• Un estudio de la UCLA mostró que los pacientes con VIH que practican la meditación atenta hacen más lenta la reducción de su conteo de células CD-4. Estas son las células inmunitarias asociadas con la propagación del virus.
• La meditación eleva los anticuerpos. Un estudio reciente confirmó que, después de haber recibido entrenamiento de meditación durante ocho semanas, 48 trabajadores de biotecnología tenían niveles significativamente más altos de anticuerpos que el grupo de referencia (colegas que no meditaban), así como niveles más altos que antes de comenzar el estudio.
• La meditación estimula la función cerebral del sistema inmunitario. La meditación atenta ha mostrado incrementos en la actividad eléctrica del córtex prefrontal, la zona anterior derecha de la ínsula, y el hipocampo derecho, todos ellos partes que controlan las emociones positivas, la conciencia y la ansiedad. También son las áreas del cerebro que actúan como centro de control de tu sistema inmunitario. Cuando se estimulan, hacen que el sistema inmunitario funcione de manera más eficaz.
 
Estos hallazgos dejan claro un mensaje: tu respuesta a posibles enfermedades, dependiente del sistema inmunitario, mejora con la meditación. Esto va de la mano con otro mensaje importante: la susceptibilidad a trastornos crónicos, como la diabetes tipo II, la obesidad, las cardiopatías y la hipertensión, condiciones que no se derivan de microbios invasores, también se reduce a través de la meditación. La totalidad del sistema mente-cuerpo llega a un estado natural de equilibrio, la clave de lo que he llamado salud elevada.
 
La ciencia médica procede a partir de hallazgos que proporcionan datos confiables, y en el Chopra Center apoyamos activamente tales investigaciones. Sin embargo, tu estilo de vida no es un experimento científico, por supuesto, entonces ¿qué tipo de programa que se enfoque específicamente en la prevención de enfermedades puedes adoptar, en particular durante el invierno?
 

1. Sigue con tu práctica normal de meditación en la mañana y en la noche.
2. Reduce y evita el estrés, puesto que el sistema inmunitario se pone fácilmente en riesgo ante las oleadas de hormonas relacionadas con el estrés.
3. Considera seriamente los estresantes crónicos de bajo nivel que puedes tener en casa o el trabajo. No estás ayudando al estado de tu sistema inmunitario tolerando un constante estrés “poco importante”.
4. Duerme bien, pues esto está directamente conectado con la función cerebral y los niveles hormonales.
5. Lávate las manos varias veces al día, y siempre después de tener contacto directo con la piel de otra persona. Los doctores que se aseguran de lavarse las manos después de ver a cada paciente reducen las infecciones de hospital en más de un 50 por ciento.
 
Incrementa el efecto de estos pasos básicos siguiendo también recomendaciones ayurvédicas para esta estación. La sabiduría antigua del Ayurveda es especialmente apropiada para darse cuenta de cómo los alimentos, las hierbas, los masajes y otras de sus aplicaciones conducen a un equilibrio perfecto. Al centro, sin embargo, está la meditación: la forma más importante y poderosa de fortalecer todos los aspectos de la conexión mente-cuerpo.
 

Dr. Deepak Chopra
https://choprameditacion.com