jueves, 5 de enero de 2017

Relaciones humanas, fractales, y la ley de las dependencias


Hace unos 2.500 años, un filósofo indio llamado Kapila formuló una doctrina que explicaba los orígenes del universo, y toda la vida consciente del mismo. Sus conceptos incluían la teoría del «quinto elemento», conocida por muchos gracias a la alquimia y varios textos herméticos, y precedían a las enseñanzas de Aristóteles y Platón. La filosofía de Kapila se denomina samkya, y se erigió en una de las seis escuelas de la filosofía india clásica, siendo tan importante su incidencia que tuvo consecuencias trascendentales en el pensamiento metafísico budista y la filosofía griega, y extendiéndose hasta la Edad Media a través de los alquimistas europeos. Las huellas de la filosofía samkya aparecen en enseñanzas tales como las diferentes escuelas rosacruces, el “cuarto camino” de Gurdjieff, la masonería, la teosofía, el gnosticismo, etc.
Kapila decía que la conciencia pura e indiferenciada ha existido siempre, que ha estado irradiando eternamente, sin principio ni fin, a través del espacio y el tiempo, expresándose a través de una serie de principios que, en conjunto, podemos generalizar como energía consciente en movimiento. Para manifestar lo que entendemos por la “Creación”, la energía se condensa en cinco estadios o formas diferentes (elementos), que actúan como bloques de construcción de toda manifestación material, en diversas permutaciones y combinaciones. Estos elementos, todos los cuales proceden del primero de ellos, que los griegos llamaron éter, o en sanscrito se llamaba akasha, son el Aire, el Fuego, el Agua y la Tierra.
Esta antigua lista de elementos es un método rápido para clasificar toda la materia manifestada, y es la base de muchas enseñanzas esotéricas, alquímicas, mágicas y ocultistas de manipulación de la componentes de la realidad según su estado, cada uno con unas propiedades determinadas, que se denominan colectivamente tattwas, un término que viene a designar todas las cosas que poseen esencia, y hay sistemas completos destinados a estudiarlos y aprender a manipularlos a voluntad. Todo lo que podemos percibir en nuestro plano terrenal se compone de uno o más de estos cinco elementos combinados de varias maneras y en diferentes proporciones. Así mismo, es también la base para la medicina tradicional china, intercambiando y modificando alguno de los nombres de los elementos, y de otras filosofías orientales derivadas de las escuelas místicas de la india.
De la misma manera que estos cinco elementos se combinan para darnos los bloques básicos de construcción de la realidad (partículas cuánticas, partículas subatómicas, átomos, etc.), y nada puede existir sin que haya una relación interdependiente de los mismos para conseguir cualquier otra cosa, los seres humanos nos relacionamos para generar la experiencia de la vida humana, y nada se puede conseguir sin la existencia de estas relaciones.

La relacionalidad de la vida humana

En los años 80, un filósofo llamado James Care escribió que la manera en que las personas solemos ver el mundo hoy en día está totalmente en contra a como la vida nos ha creado para verla [originariamente, antes de las varias manipulaciones genéticas sufridas]. Las relaciones humanas entre dos personas, por ejemplo, están basadas en una interacción que suele durar una duración finita de tiempo, que tiene una serie de reglas y normas para que se lleve a cabo, y en la cual, en muchas ocasiones, de esa interacción sale alguien que gana algo, y alguien que pierde algo (en ello se basan los deportes, el mundo financiero, educativo, la economía en la que se sustenta nuestro día a día, etc.). Es un tipo de relación en el que siempre prevalece el individualismo y el servicio a uno mismo. Sin embargo, decía James Care, este individualismo y las sociedades basadas en el mismo no son más que una ficción, ya que no existe tal cosa como un único individuo separado de su contexto y aislado, que pueda existir y desarrollarse como tal sin apoyarse en los demás y necesitarse mutuamente, sino que toda la experiencia humana está constituida por roles y relaciones entre nosotros, ya que vivimos en el mundo, y somos parte del mundo, o, como dice un mantra que suelo usar mucho para recordar mi porqué en esta encarnación: “soy una célula en el cuerpo de la humanidad, y estoy al servicio de la totalidad”.

Todos dependemos de todos

No hay nada que el ser humano pueda llevar a cabo sin tener en cuenta los elementos y personas que le rodean. Sabemos, y hemos hablado en otros artículos y conferencias, que es el programa ego de gestión de nuestra psique lo que nos da la ilusión de la separación y de la individualidad, y lo que nos hace vernos como seres aislados, pero todo lo que hacemos y somos depende de todo lo demás, y nada puede ser hecho o alcanzado sin tener en cuenta las relaciones con objetos, elementos y personas involucradas, por lo que la filosofía de vida que está más alineada con nuestro propósito y función no es nunca la filosofía de la individualidad, sino la de la relacionalidad e interdependencia de todos con todos. En este aspecto, todos necesitándonos a todos, y todos trabajando con todos, es una forma de existencia que fluye con los principios de la vida que rigen el planeta, sin principio ni fin, un tipo de relación con el entorno, los otros reinos de la naturaleza y el resto de la raza humana donde el enfoque está puesto en reforzar los lazos y las conexiones de las que penden nuestros crecimientos mutuos, para poder resolver situaciones cada vez más grandes con la fuerza de la unidad.
Para solventar paradojas a la hora de entender bien el concepto de individualidad contra el que James Care escribe, hemos de ver a esta principalmente como un componente en el trabajo personal de mirar hacia nuestro interior para conocernos mejor, sanarnos, desprogramarnos, autoevaluarnos y observarnos, etc., ya que es el único aspecto que nadie puede mirar o hacer por ti, y del que no dependes de nadie para poder hacerlo, pero si que puedes necesitar a los demás para ayudarte a ello. Pero, perfectamente alineado, resulta también que el trabajo de cambiar en nuestro interior para poder cambiar el mundo exterior pasa también por ver esa ilusión de individualidad en lo más recóndito de cada uno, y ya cuando hemos removidos unas cuantas capas de filtros, velos y programas mentales, aparecen atisbos de que viajando hacia el interior de ti mismo para cambiarte y crecer, llegas al corazón de los campos de consciencia que unen todas las cosas y todas las personas, volviendo a darte cuenta que el mundo exterior, de nuevo, cumple con las ideas a rajatabla de que todo depende de todo, y que los limites que nos ponemos para definir donde termino yo y donde empiezas tu son solo una construcción de la mente, en la parte más terrenal de los múltiples niveles que componen nuestra existencia.

La ley de correspondencias

Los antiguos filósofos ya se dieron cuenta de que si todo depende de todo y todas las personas dependen de todas las personas, debe haber algún tipo de ley cósmica o universal que rija estas dependencias. Hace un par de años, en este otro articulo, ya explicamos porqué se corresponden ciertas cosas con ciertas otras cosas, basándonos en la ley de las octavas.
Habréis leído hasta la saciedad que lo que buscas “ahí fuera” lo tienes entrando “hacia dentro”. Porque es lo mismo. No es que seamos parte del universo. Es que todo el universo es parte de nosotros, está en nosotros. El más absoluto infinito se concentra en la parte más pequeña de cada una de nuestras células. ¿Es esto correcto? ¿Cómo puede algo “finito” como nosotros, un ser humano, “ser” algo infinito como el Universo?

Fractales infinitos

La respuesta está en lo que se llama un fractal. Un fractal es una representación geométrica que puede ser dividida hasta el infinito y conserva su misma forma, estructural, potencial, etc. Fijaros en la figura siguiente. Es la conocida estrella de David, símbolo de muchísimas culturas que se pierden en la antigüedad (y mal apropiada por alguna actual). Imaginaros una de vuestras células, la más pequeña, como el círculo que rodea la figura. Este espacio es finito, está acotado, es fácil de entender que tiene límites. Ahora insertamos una figura geométrica en su interior, un triángulo equilátero, mejor dicho, dos. Uno hacia arriba, y otro hacia abajo. Buscamos una representación geométrica que nos explique cómo el infinito puede estar contenido en algo finito, y este es el modelo que lo explica.
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¿Y por qué dos triángulos y no otra cosa? Porque representan la dualidad de nuestro universo y la doble polaridad de todo lo que existe. Existimos en una realidad en la cual percibimos que no existe blanco sin negro, ni frío sin calor, una cosa y su contrario, por eso este símbolo representa la dualidad. ¿Es correcta esa percepción? No. Todo funciona por triadas, y al ser humano le falta ver la realidad a través de la tercera energía o polaridad, la energía neutra o equilibrante, pero por la manipulación de la esfera de consciencia sufrida en los albores de nuestra creación no podemos ver los tres componentes que forman todo lo que existe, y por eso vivimos bajo la ilusión de la dualidad.
Volviendo a la figura, en estos momentos seguimos teniendo un espacio finito (el interior del círculo) acotado por la circunferencia que representa ser un átomo nuestro, una célula o nuestro cuerpo entero, el límite que defina no tiene importancia. ¿Cómo metemos algo infinito en ello? Si para cada uno de los nuevos triángulos resultantes vamos añadiendo más triángulos, dividiendo estos que ya hemos creado, tal y como veis en la figura siguiente, volvemos a obtener nuevas estrellas de David de tamaño menor, pero siempre totalmente completas, con las mismas características y propiedades que la estrella “madre”, los mismos ángulos, las mismas proporciones, etc.
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Cada una de esas divisiones crea la misma forma que el dibujo original, y lo que es mejor, podemos seguir así hasta el infinito, porque cada estrella nueva que se crea, puede ser dividida de nuevo hasta donde queramos, suponiendo que pudiéramos tener un microscopio tan potente que nos permitiera ver esas subdivisiones tan pequeñas hasta el infinito. Y, además, para cada nivel en el que dividimos, tenemos un nuevo círculo que lo rodea que representa el límite ilusorio de algo acotado que tiene ese subnivel.

Todo conectado con todo

Gracias a este proceso existe el infinito dentro de un espacio finito y esta es la respuesta que nos permite entender cómo todo el universo puede estar dentro del más pequeño de nuestros átomos, porque cada célula nuestra es un fractal que está conectado con todo el universo que existe en la célula, persona o silla de al lado (tal y como están conectadas entre sí todas las mini estrellas de David que salen en la figura). Es la ley de la correspondencia hacia arriba, o hacia abajo, hacia dentro o hacia afuera, es el modelo de las relaciones humanas, de la vida, de la consciencia, en cualquier plano, en cualquier dimensión, en cualquier nivel.
El infinito, el universo y todos sus planos existenciales están en nosotros y una parte del Todo no puede existir sin la parte de al lado. No existe individualidad como tal, como concepto de una parte aislada del resto que pueda hacer algo sin la concordancia y existencia del resto de partes que forman el conjunto mayor al que pertenece. Y, por el mismo motivo, no existe acción, por pequeña que sea, que una de las micro-micro-figuras fractales realizara, que no afecte si o si a todo el conjunto, de ahí que no hay pensamiento, acción o energía movida, creada o emitida por el ser humano, que no tenga repercusión, en su justa medida, en todos y cada uno del resto de fractales de la Creación. El “efecto mariposa”, del cual seguro habréis oído hablar, nace de este concepto.
Todo está conectado, todo es interdependiente, todo afecta a todo, y quizás lleguemos a tener todos esta visión del mundo, en algún momento de nuestro periplo evolutivo como especie. Requiere algo que pocos humanos han llegado hasta el  momento a ser conscientes en cada momento de sus vidas, pero es una de esas cosas que esperan a ser descubiertas más allá del velo de la ilusión de nuestra realidad percibida, manipuladamente, como individual y separada de todo lo demás.

Publicado el 04/01/2017  por  David Topí

La desconexión interior, cuando descuidamos nuestras emociones


La desconexión interior es un mecanismo de defensa que muchos suelen practicar. Es elegir no sentir para no sufrir, es “enfriar” el corazón para proteger el alma de nuevos fracasos, de nuevas decepciones y heridas que no cicatrizan. Ahora bien, esta estrategia lo que va a conseguir en realidad es alejarnos de una participación saludable de la vida.
Analicemos por un momento qué finalidad tienen nuestras emociones. Cada vez que se activan en el cerebro ejercen una reacción en todo nuestro ser. La repugnancia, por ejemplo, nos aleja de algo o alguien. El cariño, la ilusión, el afecto o la pasión nos conectan y nos inyectan todo un torrente de dinámicas con las cuales, ser más energéticos o creativos que nunca.
“No amar por temor a sufrir es como no vivir por temor a morir”
-Ernesto Mallo-

Sin embargo, quien piense que las emociones negativas no tienen ningún fin o que su único propósito es traernos la infelicidad se equivoca. En realidad, son ellas las que han permitido que el ser humano se adapte, aprenda y avance a lo largo de su evolución y su ciclo vital. El miedo o la angustia son mecanismos de supervivencia, son señales de alarma que debemos saber interpretar para poder traducirlas en respuestas adaptativas que garanticen nuestra integridad.
Desde la neurociencia, y a través de libros tan interesantes como “A new view of pain as a homeostatic emotion” (Una nueva visión del dolor como principio de la emoción homeostática), se nos explica algo muy revelador: el hombre moderno experimenta mucho miedo. A pesar de carecer de depredadores externos o de peligros físicos concretos, el temor de este mundo avanzado es mucho más profundo y laberíntico.
Hablamos de los temores internos, de esos demonios personales que nos paralizan, que nos quitan el aire y que tienen, sin duda, múltiples orígenes. Ante nuestra incapacidad para gestionarlos, a menudo, optamos sencillamente por aplicar el síndrome de desconexión emocional.
Te proponemos reflexionar sobre este concepto que, tal vez, te sea ya muy conocido.

El síndrome de desconexión interior: un mecanismo de defensa demasiado común

Imaginemos por un momento a una persona ficticia con un nombre cualquiera: Miguel. Este joven cuenta ya con un pasado afectivo surtido y numerosos fracasos. Su nivel de decepción es tan profundo que ha iniciado una nueva etapa en su vida donde reduce su grado de compromiso emocional a la mínima expresión. No quiere volver a sufrir ni experimentar más desilusiones, más desengaños.
Sus mecanismos de defensa para lograr este objetivo son muy afinados: ha iniciado una compleja disociación entre pensamientos y emociones hasta el punto de “intelectualizar” cualquier hecho. De este modo, protege su aislamiento emocional en todo momento con razonamientos como el siguiente: “Soy feliz estando solo, pienso que el amor es una pérdida de tiempo y algo que frena mi futuro profesional”.
Miguel ha desarrollado lo que se conoce como síndrome de desconexión interior para dejar a un lado los desencantos del pasado, procurando  así que no vuelvan a repetirse. No obstante, y aquí llega el dato más revelador: además de poner muros a una participación saludable de la vida, lo que está consiguiendo nuestro protagonista es hundirse en el mismo vacío emocional del que deseaba protegerse.

Los efectos de la desconexión emocional


Si para Miguel amar es sufrir, cerrar las puertas al amor supone a menudo trasladar ese mismo sufrimiento a todos los ámbitos de su vida. La desconexión emocional es un virus implacable que avanza despacio conquistando múltiples territorios. Porque la persona que lo experimenta deja de registrar internamente el cariño y el afecto como algo significativo.
Al poco, emergerá la sibilina frustración, la afilada amargura, el implacable mal humor y ese malestar emocional que tarde o temprano, se traduce en dolor físico, en insomnio, en diversas enfermedades y cómo no, en la sombra de una depresión.

Vivir conectado a nuestras emociones: un salvavidas cotidiano

Hablábamos al inicio del peso de las emociones negativas en nuestra vida. Las definíamos como mecanismos de supervivencia; sin embargo, como hemos podido ver en el ejemplo anterior, muchos de nosotros en lugar de atenderlas y entenderlas, las colocamos en el ancla de nuestros barcos mentales para sumergirlas en el vacío de la indiferencia. Del olvido.

“Si no hubieras sufrido como lo has hecho, no tendrías profundidad como ser humano, ni humildad ni compasión”
-Eckhart Tolle-

Elegir no sentir para no sufrir no tiene sentido. No lo tiene porque el ser humano, por mucho que nos digan, no es una entidad racional ni un ordenador. Somos un cúmulo de fabulosas emociones que nos guían y que nos dan la vida para conectar los unos con los otros, para aprender después de las caídas, para llorar las penas, reír la felicidad y avanzar con el rostro alto tras sortear esos peligros de los cuales, hemos obtenido una lección.



Desde la neurociencia nos recuerdan que la desconexión interior que nace de un conjunto de emociones negativas no es útil ni saludable. Las emociones negativas, como el miedo o el disgusto, tienen un propósito y dan forma a algo que los científicos definen como “impulso homeostático”. El ser humano está diseñado para actuar, no para quedar aislado en sus islas de insatisfacción. 
Cuando nuestro equilibrio interior se ve perturbado, una buena idea es aunar energías, ser creativos, valientes para recuperar esa homeostasis interna; así alcanzaremos esa plenitud emocional o ese punto perfecto donde nada duele y nada se echa falta. Permitámonos “sentir” de nuevo para conectar primero con nosotros mismos y después atrevernos a establecer contacto con quienes nos rodean.
Al fin y al cabo, nuestro cerebro es una maravillosa entidad social y emocional que necesita de los demás para estar bien, para estar en paz y en necesitado equilibrio. Cuidemos  entonces de nuestras emociones.

Psicología/Valeria Sabater
https://lamenteesmaravillosa.com

miércoles, 4 de enero de 2017

El Poder de la Mente Subconsciente


Entrevista con Bruce Lipton, comprendiendo el poder sanador de nuestros pensamientos. En esta entrevista el doctor Bruce Lipton explica el poder de nuestra mente subconsciente, cuán real es el efecto placebo, y el poder sanador de nuestros pensamientos.
¿Estás preparado para utilizar tu mente consciente para crear una vida colmada de salud, felicidad y amor sin la ayuda de la ingeniería genética y sin convertirte en un adicto a los medicamentos? ¿Estás dispuesto a escuchar una opinión distinta a la del modelo médico que considera el cuerpo como una máquina bioquímica?

No son las hormonas ni los neurotransmisores producidos por los genes los que controlan nuestro cuerpo y nuestra mente; son nuestras creencias las que controlan nuestro cuerpo, nuestra mente y, por tanto, nuestra vida.

 Bruce Lipton es doctor en Biología Celular y fue pionero en la investigación con células madre. Sus estudios sobre la membrana celular y las modificaciones de las células según el entorno sentaron las bases de la nueva epigenética.

En la eterna controversia entre herencia y medio, el péndulo se había declinado hacia la herencia. En un principio se pensó que el ADN era el único responsable de nuestras características físicas, pero después comenzamos a creer que los genes también controlaban nuestras emociones y nuestro comportamiento. Así pues, si se ha nacido con un gen de la felicidad defectuoso, se debe esperar una vida infeliz.

Entrevista con Bruce Lipton Ph.D

¿Cómo se puede usar el poder de la mente subconsciente?

Lo primero es reconocer esto, estoy corriendo mi vida el 95% del tiempo con la mente subconsciente. Hemos ahora a través de la ciencia descubierto que el pensamiento toma el 95% de nuestra vida de vigilia, lo que significa que el 95% del tiempo están operando a través de los programas subconscientes. La mente consciente es usted, sus deseos y anhelos los cuales funciona sólo el 5% de las veces.
Si usted puede reescribir los programas negativos en su vida y cambiarlos a comportamientos positivos, esto hace que el 95% de la jornada no sea saboteando con los programas negativos, pero sus programas positivos se ejecutarán inconscientemente y subconscientemente en su vida y le llevarán a donde se organizaron esos programas.
Para desprogramar o reprogramar la mente subconsciente es un proceso largo. En la historia ha sido un proceso largo debido a la comprensión de que en realidad nunca entendimos que el consciente y el subconsciente son entidades independientes, y siempre pensamos que eran uno solo. La creencia era que si puedo hacerme consciente de algo o traer la conciencia de nuevo en mi vida, esta nueva conciencia o una nueva comprensión cambiarán automáticamente los programas en la mente subconsciente. El problema es que esto no es cierto en absoluto. Hay que repetir el nuevo comportamiento todo el tiempo como un ejercicio, y luego en última instancia esto funcionara.
Con sólo tener la creencia de que quiero cambiar mi programa subconsciente y decir que esto es lo que quiero, no es un pensamiento consciente y no cambia el programa. Si me entero de que en mi vida esta todo mal, a causa de los comportamientos que recibí de mi familia y yo digo esos comportamientos son incorrectos y no creo en ellos, es la mente con pensamientos conscientes sobre eso, esto no se traduce en la programación subconsciente.
Algunos creen que si se repite un comportamiento durante un largo período de tiempo, pueden cambiar, pero en la mayoría de los casos no cambiarán a menos que haga un ejercicio para hacerlo cambiar. Si usted no entiende cómo funciona la mente subconsciente, que es de una manera diferente a la mente consciente, entonces tomara mucho tiempo. Pero si usted entiende cómo crear cambios en los programas tomará un período relativamente corto de tiempo.
Si utilizo la hipnosis puedo reescribir programas directamente en la mente subconsciente a través de una sesión de hipnoterapia. Si quiero aprender algo o cambiar la programación y luego hacer un nuevo comportamiento, tengo que repetir el nuevo comportamiento cotidianamente, y el significado es que cada vez que repito el mismo comportamiento aprende la mente subconsciente.
Estos son procesos como empujando el botón en un dispositivo de grabación, si se involucran realmente en estos procesos pueden crear nuevos programas en minutos, esto es más emocionante en la evolución del cambio. Mediante la creación de un estado de súper aprendizaje, estos procesos permiten a los individuos descargar un nuevo comportamiento en cuestión de minutos que durará para siempre.
3 Formas de cambiar la mente subconsciente para darle el poder de nuevo:
  1. Re-programar usando la hipnosis.
  2. Re-programar usando una repetición de conducta, para obtener un nuevo hábito.
  3. Utilizar la nueva modalidad de psicología energética para cambiar rápidamente los programas existentes.
  4. En física cuántica la energía conforma la realidad física. Si se define campo diremos que son las fuerzas invisibles que influyen sobre el cuerpo visible. Y la definición de espíritu es: “fuerza invisible que influye sobre lo físico”.

    ¿Es la mente subconsciente un nexo de unión entre la mente finita y la conciencia colectiva?

    Simplemente lo que es la mente subconsciente, es una base de datos de los programas y de la mente consciente, está conectada a la conciencia colectiva del mundo. Pero la mente consciente está funcionando en el cuerpo, esencialmente como la computadora usando los programas para ejecutar sus vidas. La mente consciente puede crear pero crea a través del filtro de la programación subconsciente.
    El subconsciente es un enlace, un recurso de comportamiento, un programa para facilitar la vida, una vez que aprendes a caminar es un hábito y no necesitan aprender de nuevo. Si no hay mente subconsciente todos los días te levantarías y si quisieras caminar, tendrías que volver a aprenderlo todos los días una y otra vez.
    Básicamente, si se nos diera no tener una mente subconsciente probablemente nunca seríamos capaces de hacer nada, cosas simples como levantarse por la mañana y de cuidar de nosotros mismos, porque tendríamos que volver a aprender todos los días. La mente subconsciente es un conector muy importante porque conecta comportamientos que usamos todo el tiempo a los programas que se puede activar con sólo pulsar el botón pero no es un vínculo entre la conciencia colectiva.
    Pero la mente subconsciente es utilizada por el individuo, no hay otras personas que tengan acceso a la mente subconsciente, excepto a través de usted. Se conecta directamente a la mente consciente y la mente consciente es la que se encarga de la selección de los programas y de la creación del comportamientos.

    ¿Crees que el efecto placebo funciona para trastornos psicológicos y psiquiátricos?

    Absolutamente sí, lo hace y te daré el mayor ejemplo de todos. En todo el mundo hoy en día hay medicamentos SRI (inhibidores de la recaptación de serotonina) en estos medicamentos se incluye el Prozac y miles de millones de personas en todo el mundo toman Prozac. Cuando ves la investigación de la compañía farmacéutica sobre sí mismos, el Prozac no es más eficaz que un placebo. Así funciona el efecto placebo.
    La respuesta es la cantidad de gente que se curaran tomando Prozac, en el sentido, que puedan hacerse cargo de sus vidas y mantenerse a sí mismos juntos y en equilibrio contra los problemas. Prozac no lo hizo, fue el efecto placebo que hizo eso, de hecho funciona para los trastornos psicológicos y psiquiátricos y mil millones de personas que utilizan este medicamento dará testimonio de su eficacia.
  5. Una creencia entonces es una percepción o un pensamiento que hace que la química pase del cerebro a la sangre. Una creencia positiva causa un crecimiento sano y la negativa apaga el crecimiento. Así, cuando cambias la creencia cambias la química en tu sangre, que controla la genética y el comportamiento.

    ¿El poder de la intuición o escuchar tu interior? ¿Cree usted que muchas personas están abiertos a eso, o no son conscientes?

    La gente puede ser consciente de la voz intuitiva o escuchar a su ser interior, pero la descartan por no ser valiosa. Ellos la descartan porque estamos programados para seguir programas. Se nos enseña a hacer esto y esto y si la persona que está escuchando su yo interno, con su mente consciente y la información que entra en ellos proviene de la fuente, por lo general no le damos mucho valor en comparación con los programas.
    Personalmente, si obtengo una idea maravillosa, esto se puede sentir en el corazón o en la cabeza, si realmente quiero hacer esto o no lo deseo. La gente ignora esto porque hemos sido programados para prestar atención a los pensamientos errantes a nuestros programas. Estos están presentes desde el desarrollo del niño, le damos mas poder a los programas que aprendemos, a nuestras creencias sobre estos programas.
    Este es el porque tantas personas tienen problemas con sus vidas, porque su “yo” interior les da respuestas a cuestiones con las que están lidiando día a día, esto realmente les ayudaría, pero la creencia de las personas es que no deben escuchar esa voz.
    La mayoría de la gente ignora todo esto, y una de las razones es que de niños estamos influenciados por los programas, por los profesores, y nadie nos dice que escuchar la voz interior es muy valioso. Si hubiéramos sabido esto desde niños, seriamos mucho mas eficaces en nuestras vidas y prestaríamos mas atención a nuestra voz interior.
    Es una cuestión de programación sobre estas creencias, el concepto que no es importante, nos impide prestar atención a esa voz. Si cambiamos esto y la escuchamos entonces nuestra vida cambiara de forma positiva.

    ¿Cómo los pensamientos pueden curar físicamente? Si los seres humanos están compuestos por 80% de agua, cree usted que el agua que bebemos también se ve afectado por nuestros pensamientos o intenciones?

    Cuando puse células embrionarias, en un cultivo y pude cambiar la composición por medio del cultivo, en realidad puedo cambiar el destino de la célula. Este fue uno de mis experimentos, en el cual tenia células genéticamente idénticas en 3 placas de petri y cambiar la composición, la química del medio de cultivo, en cada uno de los platos. En un plato las células forman huesos, en otro plato células musculares, y en el tercer plato se forman células de grasa.
    ¿Cual es el punto de esta investigación?, la respuesta es que todas las células eran genéricamente idénticas, por lo que el destino de las células no habría podido ser controlado por los genes, porque todos tienen los mismos genes. Mas bien el destino de las células se determino mediante la química del medio de cultivo. En el cuerpo humano las células son como la piel cubriendo la placa de cultivo, en el interior tenemos 50 billones de células, el medio de cultivo es nuestra sangre. Si cambio la composición de la sangre, al igual que se cambio de la composición del medio de cultivo, entonces esto afecta el destino de las células.
    Es un punto simple de entender, si hacemos un medio de cultivo en un laboratorio, usando un plato de plástico, trataremos de hacer otro basado en la composición de la sangre, desde donde las células proviene. Si cambio la composición de mi sangre, puedo cambiar el destino de mis células.
    El cerebro es lo que controla la química de la sangre, pero la mente determina los químicos que serán puestos en libertad. Por ejemplo -si usted tiene la sensación de estar en paz y amor, sus pensamientos son de que esta en paz y sintiendo amor-, los químicos liberados cuando el cerebro esta en paz y amor, incluyen hormonas como la dopamina asociadas al placer.
    Los químicos también liberan hormonas de crecimiento que apoyan el crecimiento de las células. Cuando una persona esta en el amor, los químicos que vienen del cerebro y entran en la sangre, que es el medio de cultivo, controlan las células y generan salud y felicidad.
    Por eso, cuando la gente esta en el amor, viven de manera saludable, y la razón de esto es porque el cerebro es el encargado de la creación del medio de cultivo, la sangre con sus elementos afectan la genética y la actividad de las células. Lo mas interesante es que si cambio mis pensamientos puedo entonces cambiar mis células. Así que si usted esta y vive en el amor, y de repente, usted se llena de miedo, de ira por algo que imagina va suceder, entonces el amor es reemplazado por el miedo. El pensamiento de miedo libera sustancias químicas, así como el estrés libera sustancias químicas inflamatorias, que afectan el sistema inmunologico de un cuerpo sano.
    Si tengo pensamientos negativos como el miedo y el estrés, estoy liberando sustancias químicas de mi cerebro que apagaran el crecimiento de las células. Sin embargo, si me mantengo con pensamientos de salud, de armonía y amor, esto dará lugar al crecimiento de las células. Los pensamientos pueden sanar físicamente porque los pensamientos pueden cambiar la química del medio de cultivo y el medio de cultivo en si, la sangre es lo que alimenta y organiza el comportamiento de las células.
  6. Una célula es un humano en miniatura, y solemos pensar que la célula es inferior a nosotros, que el ser humano es inteligente y que debajo del ser humano no hay nada; pero las células nos componen a nosotros, por lo que deben ser muy inteligentes. El futuro de la humanidad se resuelve en un campo de la ciencia llamado Biomimesis, que es una ciencia que estudia el comportamiento de las células y tratar de hacer lo que ellas hacen.
    Bruce Lipton nació el 21 de octubre de 1944 en EE.UU. Se doctoró en Biología Celular en 1972 por la Universidad de Virginia y ha sido profesor e investigador en varias universidades dentro y fuera de EE.UU. Su libro “La biología de la creencia” recibió en 2006 el premio al mejor libro de ciencia por la USA Book News, que se considera una publicación revolucionaria dentro del campo de la biología moderna. También ha recibido el premio Goi de la Paz en 2009, en Tokio.
    Un humano es como la célula de un cuerpo más amplio llamado humanidad, y estamos evolucionando hacia un súper organismo. El concepto Humanidad es el de un solo organismo compuesto por 7.000 millones de seres humanos, y un elemento importante de esta evolución es Internet, que se comporta como un sistema nervioso que puede comunicar esos millones de células en una sola.
http://neuroemocional.com/