viernes, 23 de diciembre de 2016

4 signos que delatan a una persona insegura



¿Alguna vez has conocido a alguien que te ha hecho sentir inferior, puede que hasta una auténtica piltrafa, a la vez que veías a esa persona como lo máximo que uno podría aspirar a ser en la vida? Seguro que sí. Lo más curioso de todo es que, detrás de esa actitud de seguridad y grandeza suele encontrarse una persona insegura.
Es bastante habitual que las personas inseguras escondan sus miedos y temores tras una actitud de fingida seguridad, que pasa por hacer sentir a los demás inferiores. Esto no es falta de humildad, sino que se trata de lo que el Alfred Adler denominó complejo de inferioridad. No en vano detrás de una persona con complejo de inferioridad se encuentra una persona insegura.
Según Adlerlas personas que se sienten inferiores intentan compensar este sentimiento a través de lo que él llama lucha por la superioridad. La única manera que estas personas encuentran para hacer frente a la incertidumbre de sus capacidades y sentirse bien es haciendo a otras infelices. Para Adler, esta lucha por la superioridad reside en el núcleo de la neurosis.

Inseguridad y narcisismo

En la actualidad se cree que esta lucha por la superioridad es una característica del trastorno de personalidad narcisista, que es una desviación en el desarrollo normal de la propia personalidad que se traduce en una persona que busca constantemente aumentar la autoestima.

En el narcisismo podemos encontrar dos tipos de patrones: el grandioso y el vulnerable. El narcisista grandioso se caracteriza por la extraversión, la dominación y búsqueda de atención. Por el contrario, el narcisista vulnerable es muy sensible a la crítica o la frustración, hasta tal punto que las críticas pueden llegar a obsesionarle. Además, se hace patente el deterioro de sus relaciones sociales debido a su pretenciosidad y necesidad constante de admiración.
En cualquiera de los casos, cuando se está tratando con alguien que te está haciendo sentir inferior, es muy probable que el narcisismo y la falta de autoestima sean los culpables. De hecho, aunque el narcisismo no siempre llega a niveles patológicos, sí que puede caracterizar a las personas en mayor o menor medida.

Autoestima y narcisismo

Usando los conceptos de narcisismo abierto y narcisismo encubierto, en vez de narcisismo grandioso y narcisismo vulnerable, algunos investigadores creen que se puede caracterizar mejor al narcisismo. Algo que abriría las posibilidades del tratamiento clínico del problema, ya que éste estaría más adaptado al tipo de narcisismo del paciente.
En este sentido, el psicólogo James Brookes, de la Universidad de Derby (Reino Unido), decidió investigar cómo las personas con alta tendencia narcisista se veían a sí mismos en términos de autoestima, auto-eficacia y confianza en su capacidad para tener éxito. Utilizando una muestra de estudiantes universitarios, Brookes analizó la relación entre el narcisismo abierto y encubierto, la autoestima y la autoeficacia.

Rasgos narcisistas que delatan a una persona insegura

EEEl estudio proporciona algunas pistas que ayudan a definir la personalidad narcisista y que pueden ofrecer una idea de las formas en que se pueden interpretar las acciones de los narcisistas, con los que nos podemos relacionar mediante el examen de sus inseguridades.
Las personas inseguras intentan hacer que tú te sientas inseguro
¿Sueles cuestionar tu propio valor cuando estás con alguna persona en concreto? ¿Esa persona está siempre transmitiendo sus puntos fuertes? Si eres una persona que por lo general no te sientes insegura, que cerca de ciertas personas empiezas a dudar o a sentirte inferior, lo más probable es que esas personas estén proyectando sus inseguridades sobre ti.

Las personas inseguras necesitan mostrar sus logros 
No siempre es necesario que una persona insegura se refuerce a sí misma con un comportamiento que empuje al otro a sentirse inseguro. Muchas veces, para las personas inseguras es suficiente con alardear de su gran estilo de vida, de su gran educación o de lo fantástica que es su familia. Es su forma de convencerse de que realmente tienen valor.
Las personas inseguras hablan de su propia humildad con demasiada frecuencia 
Presumir de humildad es una forma disfrazada de hacerse notar, de hacer sentir a los demás inferiores y de hablar de supuestos que no todo el mundo puede plantearse o permitirse. Regodearse en la humildad y en la aceptación de lo que no pudo ser es una característica de las personas inseguras, que las delata en cualquier contexto.
Las personas inseguras suelen quejarse de que las cosas no son lo suficientemente buenas
Las personas con gran complejo de inferioridad no sienten que tengan lo suficiente para sentirse afortunados. Como que en el presente se sienten inseguros, se fijan metas muy altas, con prestigio y que seguramente no van a poder alcanzar para adquirir una notoriedad frente a los demás que no les da sus logros actuales. De esta manera, mostrarían su superioridad por metas supuestamente superiores, que terminarán reforzando su inseguridad al no alcanzarlas.

Comentarios finales

Ser capaz de detectar la inseguridad en las personas que te rodean puede ayudar a eliminar todas esas dudas que te atesoras sobre tu propia imagen y tus capacidades. De esta manera podrás ponerle remedio a esas dudas que las personas inseguras necesitan fomentar en ti para sentirse mejor con ellas mismas.
No ceder ante estas dudas te puede ayudar a cultivar sentimientos de plenitud, tanto en ti mismo como en las personas inseguras que tienes a tu alrededor. El complejo de inferioridad de estas personas no mejora mientras tú te sientes inferior, sino que es solo un arreglo pasajero. Sin embargo, puede causarte una herida profunda y difícil de curar.
No te dejes pisar. Es suficiente con que no tomes en serio lo que este tipo de personas te digan. No adquieras una postura defensiva y de crítica. En su lugar, compadécete de esas personas que bastante tienen ya con lo que tienen.

Vivir en conciencia




Cuando no pensamos en las consecuencias de nuestras acciones solemos lastimar, desgastar, maltratar y destruir. A los demás o a nosotros. Actuar impulsivamente casi nunca funciona bien.
Una vida en la que se piensa primero y después se actúa puede ser mucho mejor que una en la que se actúa impulsivamente y después pensamos. Regálate en estos días momentos para pensar en cómo ser mejor y cómo hacer mejor.
Estamos a unos días de iniciar un año que se nos ofrece como un regalo y en el que podemos aprovechar cada instante, actuar con conciencia, reflexionar e intentar hacer de cada día una oportunidad para sembrar semillas buenas, que nos traigan una valiosa cosecha.
Dejemos atrás el rencor, las culpas, los miedos y las conductas auto destructivas. 
La vida debe ser una oportunidad para mejorar ese espacio dentro de nosotros. 
Lo único sobre lo que tenemos poder es nuestra conducta y las respuestas que damos a cada reto que nos ofrece la vida.
Hagamos uso de nuestra libertad para elegir, con conciencia, quiénes queremos ser.
Psicología/Rocío Arocha
https://rocioarocha.com

jueves, 22 de diciembre de 2016

Adoro que me acaricien el alma, la piel la toca cualquiera



Acariciar el alma es seducir con las palabras para encender emociones insospechadas. El buen artesano del amor sincero sabe que no hay mayor atracción que la de dos mentes que encajan, que se buscan y se descubren más allá de la piel y los sentidos, porque acariciar el alma es renacer en el otro sin dejar de ser uno mismo.
Si lo pensamos bien, suelen ser muy pocas las veces en que llegamos a experimentar una auténtica unión mental con alguien hasta el punto de que la seducción, pase casi por alto lo físico para deleitarnos con una armonía de gustos, placeres, conocimientos y complicidades que trazan instantes maravillosos imposibles de olvidar.
►Hasta que no vacíes tu alma de rencores, miedos e incertidumbres, no te sentirás libre para que otros te la acaricien, para que otras voces la arropen y la cuiden como mereces.
En la bellísima lengua indígena de México, el náhuatl, acariciar el alma se traduce en una sonora palabra: “apapachar“. Es sin duda un arte excepcional que todos deberíamos practicar con nuestros seres amados, porque en ella se inscribe el respeto, el reconocimiento y ese amor que trasciende la piel y los sentidos…
Te invitamos a reflexionar sobre ello.

El amor no está en el corazón, el amor habita en nuestra mente y en el alma

El acto de “apapachar”, de acariciar el alma de otra persona, no es un proceso que se origine en el corazón. A pesar de que la imagen del amor siempre queda vinculada de forma tradicional a este órgano, su localización exacta está en el cerebro, ahí donde acontece ese baile químico caótico y fascinante que determina muchas de nuestras sensaciones.
Ahora bien, sabemos que la pasión y el amor en su versión más “eufórica” están regidos por una combinación sutil entre neurotransmisores como la dopamina, la noradrenalina y la serotonina, pero… ¿Qué ocurre cuando lo que sentimos es ante todo una “unión mental”? ¿Esa fascinación que va más allá de la piel o del físico?

El lado lógico del amor

No todo es caótico en las relaciones afectivas. La corteza o el córtex de nuestro cerebro aloja los procesos “más lógicos”, es decir, la percepción, la conciencia, el juicio, el razonamiento más equilibrado…
  • En esta parte más exterior de nuestro cerebro formada por complejisimas redes neurales, las personas disponemos de nuestro “timón de control”.
  • Es aquí donde se llevan a cabo esos procesos que nos hacen valorar, por ejemplo, si alguien vale la pena o no, y disfrutar a su vez de esa conexión mental donde de pronto, todo nuestro universo parece “encajar”.

El sistema límbico y la magia de las emociones

Si la parte más exterior de nuestro cerebro se encarga de las tareas más lógicas o de la resolución de problemas, en su área más profunda se esconde esa otra estructura tan mágica como especial: el sistema límbico.
  • Es en esta región cerebral donde se nos recompensa por esa armonía, por esas conversaciones donde nos deleitamos con la persona amada, por esos conocimientos que adquirimos, por los descubrimientos, por el sentido del humor que nos transmiten y el cariño que nos ofrecen con las palabras.
  • A cada acto positivo, el sistema límbico nos ofrece esos neurotransmisores cargados de placer y bienestar, generando la magia de la atracción.

La inteligencia también seduce

La antropóloga y experta en relaciones afectivas Helen Fisher, nos indica que la ciencia no puede explicar con exactitud qué hace que nos sintamos atraídos por unas personas y no por otras. Nos enamoramos de quien tenemos cerca, pero en ocasiones, factores como el misterio o la inteligencia son también dos elementos con un alto grado de atracción.
Según un trabajo publicado en la revista “Intelligence.com“, la atracción por la inteligencia suele darse muy a menudo y, en especial, en las mujeres. De hecho, hay quien prefiere una pareja dotada de gran inteligencia antes que por un gran atractivo físico.
  • La inteligencia se ve como algo duradero. Es decir, de existir esa unión excepcional donde las emociones se armonizan con la sabiduría, con el sentido del humor, con diálogos constantes y enriquecedores, la satisfacción se considera mayor.
  • Los que dicen sentirse más atraídos por “el interior” que por “el exterior” buscan sobre todo esa conexión mental donde el desafío, el descubrimiento y el placer por la manera de pensar del otro les satisface y les hace sentir especiales al conectar con alguien más allá del plano físico, más allá de la piel.


Para concluir, la inteligencia puede ser un componente muy seductor, no hay duda, pero no por ello nos va a garantizar el disfrutar de una relación estable y feliz. Para acariciar el alma del ser amado toda mente brillante debe ir acompañada por la delicadeza de una sabiduría emocional.
Porque amar a alguien con nobleza es también saber desnudar el alma con humildad para encontrarse en los recovecos más oscuros de uno mismo, ahí donde conocerse mejor, donde “apapachar” y descubrirse con el otro y construir a su vez , el propio espacio de la pareja. Una aventura maravillosa que merece la pena experimentar.
►Quiero palabras sinceras que me acaricien el alma, unos ojos nobles donde verme reflejado/a y un corazón fuerte por el que luchar y que desee también luchar por mí.

Psicología/Valeria Sabater
https://lamenteesmaravillosa.com