domingo, 18 de diciembre de 2016

Lo inesperado

►"Como no sabían que era imposible lo hicieron".
Una vez lei:
“Los deseos genuinos poseen una fuerza extraordinaria que se convierten en imanes en la realidad, y tienen la propiedad de atraer sucesos que favorecen su realización
Estamos acostumbrados a esperar que ocurra siempre lo más probable y no nos atrevemos a pensar en lo imposible.
La semilla de una coincidencia nace en el seno de una necesidad del alma. 
Esa extraordinaria fuerza inmaterial se convierte en una intención en el mundo real de los significados; y si logramos no estar pendiente de los resultados el poder organizador de la naturaleza realizará el milagro. Así es como el significado de la coincidencia resuelve armoniosamente la inquietud humana individual más profunda y a la vez le señala un nuevo camino.  
El Universo está en constante evolución y puede detectar la fuerza del alma y guiarla hacia la realización de su propósito, en armonía con el propósito universal. 
El Ego es la única barrera que impide el maravilloso mecanismo de los milagros, porque existe una condición indispensable para la ocurrencia de una coincidencia significativa: la entrega, la rendición, la aceptación de lo que es”. `´
Cuántas circunstancias “sorpresivas” suelen suceder tras lo inesperado? Con el paso del tiempo, terminamos por admitir la gran sabiduría que oculta la cadena sutil de acciones que nos conducen a un destino u otro, una cadena que a veces se teje con sucesos imprevistos que escapan a nuestro supuesto control, sucesos que animan el propósito del Gran Juego.
La Inteligencia Universal se manifiesta con toques de inesperado “a pesar” de nuestros planes. En realidad lo que consideramos como previsible no deja de ser una fotocopia mental construida por la memoria, es decir un material conformado por clichés que se proyectan sobre un futuro nada creativo, nada creativo porque se trata de una apretada visión del devenir que a cambio de monotonía, puede aportar una efímera sensación de seguridad. 
Tengamos en cuenta que los seres más inseguros son los que ilusoriamente tratan de tener todo el devenir lo más atado y colonizado posible, seres que ignorando sus potenciales tienen serias dudas de disponer de recursos para hacer frente a lo que surja. Una vez más aparece el juego de las carencias producidas por el recuerdo de viejos dolores y el temor a repetirlos. ¿Sin embargo qué mejor estado de conciencia que el de la sorpresa?, ¿acaso vamos a dejar que tal maravilla sea patrimonio emocional tan solo de los niños?.
Ejercitemos nuestra “mirada de principiante” y percibamos todo como si fuera la primera vez. Soltemos los prejuicios y las suposiciones, y refresquemos nuestra percepción. Toda una invitación a recorrer la vida que nos toca en un permanente “descubrir”. En realidad el descubrir es más significativo que lo “descubierto”, y tan solo viviremos la maravilla del descubrimiento si volvemos a “ser como niños”. Algo que no significa dejar de discernir ni dejar de aplicar nuestra experiencia de la vida, sino más bien resonar con un estado de inocencia que suspende el juicio acerca de todo lo que se percibe, un estado por el que cesamos de realizar comparaciones y de criticar de forma estéril lo que simplemente ES y sucede. Algo que se logra con trabajo interior.El sabio indio Sri Nisargadatta fue todavía más lejos cuando afirmó que:“Tan solo lo inesperado es Real”.
Una reflexión que nos lleva a preguntar, ¿acaso entonces lo previsible es tan solo un sucedáneo de la realidad? Una vez más la sabiduría responde conduciéndonos suavemente hacia la vivencia del momento presente, una vivencia que asimismo nos invita a evitar la anticipación y la expectativa. ¿Precisaremos del regalo de la comprensión para lograr abrazar el creativo abismo del presente continuo? Parece evidente que el momento presente es la llave que abre todas las puertas, incluidas las que hacen referencia a vivirnos surfeando por entre los pliegues del sostenido descubrir, ¿hay mejor forma de vivir que mantenernos enfocados en la atención creativa del ahora?¿Qué nos pasará en las próximas 3 horas?, ¿quién puede asegurar que no nos va a suceder algo significativo?
Atención, abramos la puerta de lo insospechado y dejemos espacio en el alma para que “pase un ángel”, un ángel blanco o negro que, al igual que el amor y el odio, son casi lo mismo y laboran por nuestro sostenido expandir. Convendrá dejar espacio en el corazón para que de pronto se nos ocurra aquello que una vez más puede cambiar nuestra vida. Vivamos abiertos a que de pronto suceda justo eso que meses o años atrás anhelamos, y que ya habíamos olvidado como posible. ¿Quién es capaz de evitar la insólita llegada de lo Nuevo? Tomemos consciencia de que tan solo es la mente racional con sus consabidas protecciones la que se resigna, la que se niega, la que se torna escleróticamente escéptica y se aferra a lo conocido, la que trata de agarrotar el devenir. 
En realidad, viendo el panorama emocional de las grandes urbes en las que habitan gentes apretadas que han dejado de descubrir, soñar y sorprenderse, uno se pregunta… ¿acaso esta actitud de escepticismo y cerrazón, tan presente en esta sociedad pragmática, no es un virus que algún perverso hacker ha logrado colar en la mente humana?, ¿dónde se encuentra la tan creativa espontaneidad? Pues bien, dado que en la naturaleza todo veneno tiene su antídoto, convendría crear un antivirus para descongelar el sistema vital de la desesperanza. Y en este sentido, el mejor que conozco es un corto mantram que merece la pena pronunciar varias veces al día. Se trata de hacerlo presente en todo momento y lugar hasta instalarlo, por ejemplo, puede programarse en la pantalla del móvil, en la del ordenador o con un imán en el frigorífico…
En realidad es un antivirus muy barato que ahora tengo el gusto de pasarte en tres inolvidables palabras”:“Todo es posible”¿Acaso existe mejor oración que estar abiertos a que lo imprevisto suceda?
Por José María Doria

lunes, 12 de diciembre de 2016

El camino del corazón



La mayoría de los seres humanos, debido a la identificación con su personalidad, vive en un círculo interminable entre pensamientos, emociones y experiencias. Este es un movimiento inconsciente, mecánico; el movimiento del ego. Se sienten atrapados; hagan lo que hagan, finalmente el resultado es siempre el mismo. Es como si fuera una calesita; por más que por momentos pareciera que avanzas, luego vuelves al mismo lugar que antes. No ocurre nada especial, nada nuevo, nada deslumbrante. Nada que realmente te despierte, te eleve., te transforme. 

Prácticamente sientes y piensas todos los días lo mismo, y en consecuencia tu mundo externo no cambia demasiado. Vives convencido de que la felicidad son momentos. Estos momentos dependen de lo que te ocurra en la vida; si suceden cosas buenas, estás contento. Si suceden cosas que calificas como negativas (que se traduce como aquello que “no acepto o no comprendo”), entonces estás triste, enojado, o deprimido. 

Pero la verdad es que vives en una prisión imaginaria, que por cierto parece muy real. Esta cárcel ha sido construida en base a tu historia personal y tus experiencias pasadas.

Cada persona tiene su propia cárcel. Algunas de esas cárceles son de máxima seguridad, de las cuales pareciera que es imposible escapar. Estas son propias de aquellos que ya han abandonado sus sueños, se han resignado a que “la vida es así” o “es lo que hay”.

Pero más allá del tamaño de la prisión que has construido, lo que tienen en común todas ellas es que son ficticias. Son un invento de cada mente humana; el resultado del cúmulo de experiencias vividas.

Te diré lo que ha ocurrido: has reducido a la vasta existencia, a una pequeña e insignificante historia; la historia del yo. Tu historia. No eres capaz de discernir entre lo que es tu propia vida, basada en tus experiencias y condicionamientos, con lo que es la vida en sí, libre de toda identificación y forma.

Cuando tú te despiertas cada día, sabes que nada maravilloso va a ocurrir. Nada que te sacuda realmente. Puede parecer algo triste, pero ¿por qué habría de ocurrirte si nunca antes te ha ocurrido?. ¿de dónde puede provenir la maravilla sino es de dentro de tu propia alma?
Todos los días son bastante similares. Tú única salvación pareciera que es encontrar el amor de tu vida, tener un hijo o ganar la lotería. Sólo allí podrías sentir algo intrínsecamente distinto, algo que te eleve y transforme, que te llene de dicha y alegría.

El escenario en el cual se desarrolla toda esta obra dramática es la mente; tú propia mente. La mente es un circuito cerrado, una repetición constante de todo lo conocido, lo familiar, independientemente de que esto sea positivo o negativo. Como has tejido a lo largo de tus experiencias circuitos neuronales en tu cerebro que se repiten una y otra vez, estás dando vueltas en círculos sin saberlo. No eres libre, por más que creas que lo eres. Quizás por momentos quieres escapar de esto que llamas “la realidad de todos los días”; pero has olvidado cómo lograrlo.

Esto es algo muy entendible, ya que nunca te han enseñado cómo hacerlo. No lo hicieron tus padres, ni tus maestros, ni tus amigos, y mucho menos los religiosos o los líderes del mundo.
El secreto para trascender esta obra de teatro tremendamente mezquina, reducida a momentos malos y momentos buenos, y transformarla en una vida llena de sorpresas, alegrías, amor, abundancia y renovada dicha; es tomar la decisión de abandonar la mente y comenzar a transitar el camino del corazón.

El camino del corazón es opuesto a todo lo que conoces hasta ahora. Es anti rutinario, anti familiar, lo cual no significa que no amarás más a tu familia, sino que trascenderás las cadenas de limitación que te han atado siempre a ella, convirtiéndote en alguien que no eres. Significa entrar en otra dimensión. No es un cambio de vida, es mucho más que eso. No se trata de ser simplemente más feliz; esto es poca cosa para el alma. Es una transformación radical de conciencia. Un despertar a la realidad que siempre estuvo frente a tus ojos y nunca has podido ver.

Es comenzar a ser por primera vez tú mismo. Libre en verdad. Es el comienzo de una manera de percibir totalmente nueva, maravillosa, fresca, despierta y gratificante. Nada se repite, nada es monótono ni aburrido. Todos los días ocurre algo nuevo, algo trascendente y profundamente dulce. Es la dulzura de Dios que comienza a despertar en tu interior.

Muchas personas creen seguir a su corazón cuando en realidad se han estado moviendo a través de sus heridas. Como alguna vez hicieron caso a lo que sentían y no les fue nada bien, decidieron abandonar ese camino por temor a volver a salir heridos. Este es el caso de mujeres que decidieron no volver a enamorarse porque ya han sufrido demasiado “por amor”.

Un corazón herido sólo puede atraer a otro corazón herido. Esa es la historia de tu vida. De ahí surge tu falsa creencia de que la vida es dura, difícil, injusta, que la felicidad verdadera no existe, o de que has fracasado. El fracaso no existe. Lo que tú llamas fracaso es sólo tu incapacidad para ver la sabiduría infinita del alma que se esconde tras cada experiencia o prueba que te presenta para superar. No es posible atraer verdadero amor o felicidad desde un estado de carencia interna o necesidad.

Cuando te mueves a través del dolor, te generas más dolor y además generas dolor a otros.
El origen de tus problemas y de todo el sufrimiento que experimentas en el presente y has experimentado en el pasado, es el abandono. Es la grabación emocional más devastadora que existe. Este puede haber sido físico o emocional. Este abandono (que comenzó cuando tus padres no vieron quién eras realmente, no te escucharon, no jugaron contigo, no te dijeron “te amo”, y no te abrazaron y contuvieron cuando realmente los necesitabas), dejó en ti una herida abierta tremendamente profunda. 

Esa es la frecuencia que tú irradias, tu sintonía, el único motivo por el cual no puedes acceder a la dicha, la paz, la tranquilidad y la alegría que buscas.

Es por este abandono que has tenido que vivir desde la cabeza, desconectado de tu Ser, pensando sin parar, generándote stress y enfermedades psicosomáticas; es por este abandono que has asociado al amor con el sufrimiento; es por este abandono que no aparecen en tu vida personas puras de corazón e incapaces de dañarte, es por este abandono que te sientes vacío, solo, sin sentido, triste o deprimido, cuando aparentemente lo tienes todo. El abandono creó en ti la necesidad de buscar amor compulsivamente afuera, viajes, drogas, pareja, bienes materiales, deportes riesgosos; todo para sentir esa plenitud que tanto anhelas y que no sabes cómo sentirla estando en soledad y silencio.

Sólo puedes emprender el camino del corazón cuando hayas sanado en gran parte esta gran herida, o al menos seas consciente de este mecanismo por el cual atraes una y otra vez exactamente lo que no quieres a tu vida. Cuando seas capaz de ver con claridad esta búsqueda frenética y errónea de amor o placer, y no te pierdas en el engaño del ego que pretende hacerte creer que eres impotente para cambiar tu vida.

Cuando digo “corazón”, no me refiero a tus emociones. Tus emociones son condicionadas, cambiantes. Surgen la mayoría de las veces de tus estados mentales, de las voces inconscientes de tu ego. El corazón en cambio, es puro e inmaculado; es la morada de la divinidad. Allí no hay margen de error. Si aprendes a seguir su ritmo y fluir con él, no puedes fallar. No hay manera. No te puedes equivocar en nada, pues allí sólo hay silencio y armonía. Allí dentro viven todos los ángeles, y te están esperando.

Eso tienes que decidir. Esta es la decisión más importante de tu vida. O te atreves a sumergirte en las profundidades de tu corazón, donde jamás encontrarás sufrimiento de ninguna clase, (el sufrimiento siempre y sin excepción es mental), donde notarás la ausencia de todo temor, de todo pasado y futuro; donde te maravillarás con el gozo siempre renovado del Ser; donde te quedarás sólo y probablemente nadie te comprenda, pero a la vez estarás más acompañado que nunca; o sigues con tu vida normal cubierta de limitaciones, sobresaltos, problemas, momentos escasos de auténtica felicidad, buscando ciega y desesperadamente afuera lo que está siempre e inseparable contigo.

Yo te garantizo que si te adentras en tu corazón, no sufrirás jamás nuevamente.

Decídete, y sabe que en este salto al vacío, sólo te espera la dicha y la paz eterna. . .

Luz y amor, 

LIC. FERNÁN MAKAROFF

domingo, 11 de diciembre de 2016

¿CÓMO RESPIRAR PARA TENER MÁS ENERGÍA?


¿Te has preguntado por qué la respiración es tan importante para calmarte cuando has tenido un sobresalto, para equilibrarte antes de una presentación importante e incluso para aguantar más durante el ejercicio? En la práctica de yoga, a la respiración se le llama pranayama; es un término en sánscrito que literalmente quiere decir "control de la energía vital". Y es que no importa si hablamos en términos fisiológicos o energéticos, respirar es el acto vital fundamental: inhalar es lo primero que hacemos al llegar a este plano y nos despediremos con una última exhalación. Una gran reflexión filosófica que la sabiduría popular ha resumido en que “la vida es un respiro”.

Quiero hacerte otra pregunta: ¿sabes respirar? Podría parecer absurda, pues es una acción instintiva, pero precisamente por eso es muy común que la hagamos tan en automático que perdemos conciencia sobre su profundidad y simetría. Al no respirar correctamente permites que tu energía vital, el “prana”, se escape. A continuación, te comparto tres puntos que debes conocer para darle fuerza y control a tu respiración.

¡Cierra la boca!

El ajetreo y los malos hábitos son los principales enemigos de la respiración: si quieres potenciar tu energía y asegurarte de que nutra cada célula, empieza por cerrar la boca y respirar sólo por la nariz. Siente cómo entra y cómo sale el aire por tus fosas nasales, el simple hecho de conectar con esa sensación te dará calma y enfoque; pruébalo ahora mismo, mientras sigues leyendo.

Inhala… y exhala

La respiración completa y simétrica tiene grandes beneficios para la salud, estimula todos los sistemas e incluso mejora la memoria y la capacidad intelectual. Cuando hablamos de energía, los dos momentos del ciclo son muy importantes pues balancean nuestro ser: inhalar es recibir “prana”, la energía vital que mencioné antes, y exhalar es liberar “apana” o energía de desecho, aquello que ya no nos sirve. Llena tus pulmones a su máxima capacidad, sin forzarte, y siente tu pecho expandirse… Después suelta todo el aire y percibe el vacío en tu abdomen, cierra los ojos y repite. Para igualar los ciclos, cuenta mentalmente durante cada uno hasta 2, 4 o 6.

El sonido del mar

Algunos textos yoguis señalan que la respiración más bella es la que suena como las olas del mar. Que no te dé pena (que no te dé vergüenza) respirar sonoramente, intenta hacerlo lo más fuerte que puedas sin lastimar tu garganta.

Respirar es estar vivo; celebrémoslo dándole la importancia que merece en nuestro día a día. La recompensa energética te sorprenderá.

NAMASTE.