lunes, 28 de noviembre de 2016

OCHO ACTIVIDADES PARA REINICIAR TU MENTE (QUE NO INCLUYEN MEDITAR)


¿Anhelas cosechar los beneficios de una práctica de meditación pero te intimida el acto de sentarte en quietud? La meditación es un proceso simple que no requiere esfuerzo para algunos, pero para otros puede representar una tarea abrumadora.

La buena noticia es que hay muchas maneras de cultivar un estado de atención plena y tranquila que no incluyen la meditación en quietud. Intenta alguna de estas actividades alternativas para poner en práctica tu atención en el momento presente, y disfruta del enfoque, la claridad y la paz que le siguen.

Sal a dar un paseo
Tanto la naturaleza como el ejercicio son recetas para mejorar la salud y el bienestar. Henry David Thoreau lo estableció muy claramente: “Caminé por el bosque y regresé siendo más alto que los árboles”. Esto se debe a que estar en la naturaleza se siente bien. Alimenta tu cuerpo, mente y espíritu.

Encuentra un sendero o camino cerca de ti. Intenta encontrar en AllTrails una nueva ruta que explorar. Mientras caminas, presta atención a cómo respiras al moverte. Date cuenta de tus sensaciones corporales, observa cómo aumenta tu frecuencia cardiaca cuando subes un monte, y cómo participan tus pantorrillas mientras desciendes.

Fíjate en todos los detalles a tu alrededor: los colores, las plantas y los árboles, el ritmo y la cadencia de tus movimientos, y tus pies que caen sobre el piso en un ciclo. Absórbelo todo sin distraerte.

Haz jardinería
En lugar de arreglar el jardín mientras escuchas música, trata de cultivar un estado de atención presente y silenciosa. Si puedes mantener tu mente enfocada en prestar atención a lo que estás haciendo (la sensación de tus manos en la tierra, la briza sobre tu rostro, el aroma de la albahaca que está creciendo y tu respiración al moverte), puedes convertir tu sesión de jardinería en una práctica de conciencia presente.

Pinta entre líneas
Hay una nueva moda en el mundo de la conciencia llamada colorear para adultos. Los libros para colorear dirigidos a adultos dicen brindar horas de relajación, alivio de la tensión, expresión creativa y un estado de conciencia presente. Además, parece ser una forma divertida de jugar de nuevo como un niño.

Baila
Pon buena música (de preferencia con mucho ritmo pero sin letra), cierra los ojos y permite que tu cuerpo se mueva libremente. Intenta hacerlo en un lugar amplio como el patio, la sala o el sótano, y baila como si nadie te estuviera mirando porque, bueno, nadie lo hace, pero también porque se siente bien.

Haz ejercicio con atención plena
Hay muchas formas de mover tu cuerpo de manera atenta, solo se necesita algo de enfoque y conciencia para combinar la atención plena y el ejercicio físico. Prueba con correr, saltar la cuerda, practicar tai chi o cualquier otro ejercicio aeróbico mientras sigues estos consejos para integrar la atención plena a tu programa de ejercicios.

Practica yoga
El yoga, también una forma de estirar tu cuerpo y hacer ejercicio, es la manera en que mucha gente encuentra la meditación. En la práctica física del yoga, es más fácil enfocarse primero en el cuerpo y luego usar ese enfoque para domar a la mente del mono.
Encuentra una clase de yoga cerca de ti, pon un video de yoga en línea, o haz una secuencia de yoga para fortalecer tu columna o posturas para despertar por la mañana. Permite a tu cuerpo y respiración conducir tu mente conforme vas de una postura a la siguiente.

Toca un instrumento
Tocar música es una forma increíble de expresión creativa. No tienes que ser talentoso para disfrutar de ella. De hecho, si no te tomas tan en serio un instrumento, puede servir como un gran ejercicio de atención plena porque no tienes un objetivo más allá de solo tocar.
Si ya tocas un instrumento, pasa algún tiempo con él y deja todo lo demás afuera. Convierte esta en una sesión de atención plena, en lugar de perfeccionar una canción o escribir algo nuevo para que los demás lo disfruten.

Si aún no tocas ningún instrumento, escoge uno de los que siguen, que requieren muy poco o nulo conocimiento para comenzar:
•    Tambor
•    Gong
•    Cuencos tibetanos
•    Campanas chinas
•    Calimba
•    Maracas
•    Tu propia voz
Recuerda que el propósito no es ganarte al público, sino enfocar tu atención en el momento presente mientras creas ritmo, melodía y sonido.

Disfruta de una puesta de sol
No hay mayor sensación de presencia que observar el sol esconderse detrás de una nube o más allá del horizonte. Además de su belleza natural, la puesta de sol también es un luminoso recordatorio de que todos los días nos ofrecen un nuevo final y un nuevo comienzo.
Piérdete en los colores vibrantes y el espíritu de la puesta de sol, y toma el consejo de la Madre Naturaleza de que el resto de tu lista de cosas que hacer puede esperar hasta mañana.

Melissa Eisler
The Chopra Center
https://choprameditacion.com

domingo, 27 de noviembre de 2016

APRENDER DE LAS EXPERIENCIAS EN EL DESARROLLO PERSONAL



En mi opinión, y esta es una opinión que me ha costado mucho tiempo consolidar debido a mi mente que es muy racional, todas las cosas suceden por algún motivo y todas las cosas –todas- tienen una lección que aportarnos.

Ya sé que para quien está muy convencido de ello, y desde siempre, esta afirmación no tiene importancia. “Ya lo sabía”, dirán unos. “Por supuesto”, dirán otros.

Claro. Podemos aprender de un libro, del anuncio de un refresco, de una mirada y de una emoción, pero… ¿Qué hacemos con ese aprendizaje?

Lo primero: se requiere intención, atención, perspicacia, y voluntad. Y si no se hace de este modo, es inútil. La vida pasará ante nuestros ojos y las cosas ocurrirán ante nosotros con la misma impunidad e invisibilidad con que lo hacen en la mayoría de las ocasiones.

Por experiencia propia puedo afirmar que el Camino del Desarrollo Personal no tiene fin. Y esta afirmación, lejos de invitar a la decepción o a la rendición, ha de convertirse en un aliciente y una alegría, porque eso significa que siempre podemos estar aprendiendo y desarrollándonos. 

►Nuestras posibilidades de mejoramiento no tienen límites. Aleluya.

Si hubiera un límite estaríamos acotados, confinados entre un principio y un fin, y eso no es bueno porque quiere decir que seríamos limitados, que solamente podríamos desarrollarnos hasta cierto punto y nada más.

Pero nuestras posibilidades de aprendizaje no encuentran límite, a cada instante podemos seguir creciendo. Cada vez podemos ser mejores. Cada día podemos dar una serie de pasos que nos acerquen más a nosotros mismos, que desarrollen nuestras cualidades, que domestiquen nuestros defectos.

Nuestra grandeza no tiene fronteras. Y esto es maravilloso.

Esto invita a vivir cada uno de los instantes y cada una de las experiencias o circunstancias -como escribí anteriormente-, con intención, con atención, con perspicacia y con voluntad.

Cuando nos sucede algo que nos aporta un resultado que sea o que aparente ser un error, o que está mal –si es que el “error” y el “mal” existieran-, no es momento de enfadarse y enzarzarse en una retahíla de auto-reproches y lamentos -si acaso y como máximo, un minuto y nada más-, sino que es momento de serenarse, poner la cordura a trabajar, desapegarse de lo que haya sucedido, no perder el tiempo en buscar culpables, y centrarse en extraer esa lección. Cada uno a su modo.

En estos casos está bien preguntarse POR QUÉ y PARA QUÉ. Si somos capaces de dar respuestas vamos bien. Significa que estamos aprendiendo.

Las respuestas verdaderas que vayamos encontrando las tenemos que ir incorporando y las tenemos que tener presentes cuando vuelva a suceder una situación igual o similar. Y no tienen que ser, precisamente, respuestas grandilocuentes construidas con palabras pomposas, sino que una emoción o un sentimiento indescriptibles pueden ser la confirmación de que en nuestro interior ha sido aceptada como correcta.

Si lo único que hacemos ante el descubrimiento de un “error” o de algo que está “mal” es quedarnos en el lamento, en la queja, en el hundimiento, magnificándolo y haciendo de ello una tragedia de la que es imposible recuperarse, y además eso nos sirve para confirmar esa teoría que nos ronda de que no valemos, somos torpes, no aprendemos, todo lo hacemos mal… pues en ese caso estamos desaprovechando una lección que nos sería conveniente aprender.

Y el destino, o Dios, o el Maestro Interior, o quien sea, que es más listo que nosotros y sabe que esa experiencia y su correspondiente aprendizaje son necesarios para nosotros, hará que se nos repita una y otra vez hasta que aprendamos la lección. Puedo asegurar que es así como funciona.

Así que es mejor colaborar con nosotros mismos. Ya que tenemos que aprender, mientras antes mejor. Y que no sea necesario repetir lo que no nos gusta.

Casi me atrevo a decir que deberíamos alegrarnos cada vez que nos encontráramos con una situación dura, porque así aprenderemos.

Te diré, eso sí, que existe la opción de aprender por las buenas y sin sufrimiento: viviendo con intención, con atención, con perspicacia y con voluntad.

Pero, como siempre, tú decides.

Te dejo con tus reflexiones…

sábado, 26 de noviembre de 2016

Aprender a olvidar




En mi opinión, hay muchas cosas que por nuestro propio bien -por nuestra tranquilidad personal y emocional-  sería muy conveniente olvidar deshaciéndonos de ellas urgentemente una vez extraída la lección implícita que todas las cosas que nos suceden traen para nosotros.

Olvidarlas, borrar hasta la última huella de su paso por nuestra vida, deshacernos de su influencia, liberarla y liberarnos. 

Ya habrás escuchado esta frase: “NOS RESULTARÍA MUCHO MÁS FÁCIL OLVIDAR LAS COSAS DESAGRADABLES SI NO INSISTIÉRAMOS TANTO EN RECORDARLAS”. 

En muchas ocasiones es como si nos repitiéramos machaconamente “Que no se me olvide que lo tengo que olvidar”. Un contrasentido. Pero así de torpes somos en demasiadas ocasiones, unos absurdos teóricos que saben la regla que tienen que aplicar pero no la aplican. Una gran torpeza por nuestra parte.

He escuchado a algunas personas decir que persisten en no querer olvidar una cosa porque quieren tenerla presente para no volver a repetirla. Esto estaría muy bien si se quedasen sólo con la foto del hecho histórico, solamente con lo que pasó, pero en cambio –en mal cambio- mantienen el hecho y además todo lo negativo que aportó ese hecho. No se quitan la espina para recordar cuánto duele una espina clavada. Absurdo también.

Deberíamos confiar en que somos lo suficientemente inteligentes como para darnos cuenta de que algo que nos hizo mal –o algo que hicimos mal-, no necesita seguir martirizándonos, sino que con saberlo y haberlo aprehendido dentro ya es suficiente.

Recrearnos masoquistamente en el mal no aporta nada que sea bueno o beneficioso y en cambio –también en mal cambio- nos ata a una sensación dolorosa de ser víctimas o culpables, cuando no somos ni una cosa ni otra sino simples actores de un papel en el mundo.

Olvidar es sano y libera, porque nos exime del peso del asunto.

Olvidar no es de cobardes, sino de sensatos.

Mantenerse en el dolor –sea el que sea- es una autoagresión y una injusticia.

Aprender a olvidar es aprender a liberarse, es aceptar que uno es humano –y eso le da derecho a equivocarse-, y que trata con otros humanos -que también tienen derecho a equivocarse- ,y que las cosas no siempre suceden como uno quisiera y que los otros no siempre se comportan como sería deseable, y liberarse es comprender que la vida está compuesta por momentos buenos –que conviene multiplicar y disfrutarlos todo cuanto se pueda- y momentos menos agradables -que hay que pasar y dejar que vayan al olvido-.

¿Cómo se hace para olvidar?

DESAPEGÁNDOSE DEL ASUNTO.

DANDO PERMISO PARA QUE SE VAYA, DICIÉNDOLE QUE YA SE APRENDIÓ LO QUE HABÍA QUE APRENDER.

ANALIZÁNDOLO OBJETIVAMENTE.

DESDRAMATIZANDO LOS SUCESOS.

COMPRENDIENDO Y ACEPTANDO.

NO INSISTIENDO EN EL RECUERDO.

RECONOCIENDO QUE ERA SIMPLEMENTE UNA EXPERIENCIA.

NO IMPLICÁNDOSE MÁS DE LO NECESARIO.

CAMBIANDO EL PENSAMIENTO POR OTRO CUANDO SE PRESENTE.

Que cada uno utilice el método  o los métodos que considere adecuado o adecuados a su caso. Y que añada los que les sean útiles. Cada uno se conoce –o se debería conocer- y sabe qué es lo que mejor le puede funcionar.

Por cierto, hemos hablado de olvidar lo malo, pero lo bueno, si no causa dolor su ausencia, está bien mantenerlo sin olvidarlo.

Te dejo con tus reflexiones…

Francisco De Sales
buscandome.es