viernes, 11 de noviembre de 2016

Si estás buscando a una persona que cambie tu vida: mírate al espejo


Nos pasamos media vida buscando a esa persona especial, mágica y vibrante que ha de llegar para cambiarnos la vida. Soñamos con ella, la anhelamos como quien espera el consuelo a todas sus penas. Hasta que al final, un día lo hacemos. Nos miramos al espejo y nos damos cuenta de que esa persona siempre ha estado allí: somos nosotros.
Podríamos decir sin equivocarnos que muchos de nosotros somos unos eruditos racionales. Estamos doctorados en la escuela de los mil conocimientos y las mil competencias. Sin embargo, nadie nos ha iniciado en la auténtica maestría de la vida: la del autoconocimiento, la autoestima y la Inteligencia Emocional.
“Quien domina a otros puede parecer fuerte: pero poderoso es quien se conoce y a sí mismo”
-Lao Tze-

Por curioso que nos parezca, hay quien erige una existencia a modo de eterno peregrinaje emocional. Buscan en los demás lo que no hallan en sí mismos. Porque quien no se ha descubierto aún todas sus bellezas interiores espera que sean otros quienes lo hagan. Porque cuando uno no ha aprendido aún a autoabastecerse, vive como un vagabundo eterno demandando atención y las migajas de un afecto que lo empobrece más aún.
Hemos de entender que no siempre va a llegar alguien para apagar nuestros miedos, para llenar nuestros vacíos y romper el témpano de nuestra inseguridades, para transformarnos en criaturas valientes. A los héroes no se les espera. Los héroes se crean. Para ello, es necesario revelarnos como seres autosuficientes, como personas dignas y capaces de crear sus propios senderos.
Algo así solo lo conseguiremos de un modo muy concreto: descubriéndonos a nosotros mismos. Te proponemos intentarlo del siguiente modo.

El diálogo positivo con esa persona que habita en nuestro espejo

Carl Rogers solía decir que el ser humano es como una isla solitaria. A veces, lejos de invertir nuestro tiempo descubriendo las riquezas de estos escenarios personales aceptando su variedad y singularidad, nos escondemos. Solo cuando la persona es capaz de aceptarse tal y como es, será capaz de construir puentes firmes y sólidos hacia otras islas. Hacia otras personas.
Para lograrlo, nada mejor que iniciar cuatro tipos de diálogo con ese ser precioso que habita en nuestro espejo y al que no siempre tenemos en cuenta.
“Estoy solo y no hay nadie en el espejo”
-Jorge Luis Borges-

1. El diálogo racional

Para favorecer este reencuentro con nosotros mismos vamos a iniciar en primer lugar un diálogo racional.
  • Este diálogo es inquisitivo y desafiante y su objetivo es muy concreto: busca despertarnos.
  • Nos haremos preguntas firmes sobre nuestra actual realidad con el fin de limar muchas de esas distorsiones cognitivas que se arraigan en nuestro interior. Algunos ejemplos serían:
    • “¿Por qué me preocupa tanto dar una buena imagen a los demás? “
    • ¿Por qué tengo tanto miedo a decepcionar a mi familia, amigos, pareja?”
    • “¿Por qué pienso que si no hago esto o aquello me rechazarán?”

  • Para facilitar este tipo de conversación interna, nos plantearemos también cuestiones sobre nuestro futuro a corto y largo plazo.
    •  ¿Cómo me gustaría verme dentro de un año?
    • ¿Qué estoy haciendo para lograrlo?
    • ¿Qué me impide llegar a estos objetivos?
  • 2. El diálogo bondadoso

    Si el diálogo racional ha actuado como astuto abogado sacando esas realidades desagradables de nuestro espejo, ahora es momento de reconocer las emociones que estamos sintiendo. Hemos tomado conciencia de muchas decepciones, de miedos profundos y de amargas frustraciones.
    El diálogo bondadoso nos acoge con frases como:
    • Sé cómo te sientes, llora si lo necesitas.
    • No tengas miedo de aceptar tus sentimientos.
    • No eres débil por sentirte vulnerable en estos momentos. Fuerte es quien tiene la valentía de mirarse al espejo y descubrir que no se siente bien. Que hay heridas internas que duelen y que es necesario desahogar: hazlo.

    3. La voz de los valores

    La hermosa persona de nuestro espejo sabe ya que hay cosas que debería cambiar. Que hay aspectos personales que deben potenciarse. Asimismo, hemos entendido que existen cosas y personas que nos traen más tristezas que felicidades. La aceptación de nuestras emociones y el posterior desahogo nos permite ahora ver las cosas con mayor lucidez y sosiego.
    Tras ese amanecer racional y emocional, ahora llega un momento importante. ¿Cuál es entonces el siguiente paso en este autodescubrimiento? Recordar cuáles son nuestros valores.
    • Los valores configuran esa voz apacible y serena de nuestra conciencia. Son nuestras raíces y no debemos actuar en su contra.
    • Para favorecer una adecuada reflexión sobre cuáles son nuestros valores podemos coger una hoja en blanco. En ella haremos un listado con varias columnas con las siguientes categorías:
      • “Yo soy”
      • “Yo creo”
      • “Yo estoy en contra de”
      • “Yo defiendo”
    Invierte unos minutos en realizar este ejercicio completando cada columna. Puede ser muy vitalizador y reafirmante.


El diálogo motivador

Llegada esta fase la persona hermosa de nuestro espejo ya ha salido de la penumbra y se muestra ante nosotros. Ahora, es el momento de sacarla de esta dimensión para abrazarnos a ella y fundirnos en un mismo ser. En una misma entidad valiente y decidida.
  • El diálogo motivador nos va ayudar a cumplir nuestros propósitos, armonizando nuestras emociones, sentimientos y valores.
  • Hemos de ser capaces de actuar de acuerdo a lo que sentimos mediante pequeñas autoinstrucciones firmes y positivas. Estos serían algunos ejemplos:
    • Hoy seré capaz de decir “sí” sin miedo y “no” sin culpa. Es momento de sentirme libre y seguro/a de mi mismo/a.
    • Voy a dar lo mejor de mí sin que me afecte tanto lo que los demás digan o hagan. Ya es hora de dejar de sufrir inútilmente.
Para concluir, esa persona especial que habita en nuestros espejos está anhelando ser visible, tener voz y libertad para demostrar al mundo de lo que es capaz. Lo creamos o no, puede lograr muchas cosas, de hecho, solo ella puede cambiarnos la vida…

Psicología/Valeria Sabater
https://lamenteesmaravillosa.com

jueves, 10 de noviembre de 2016

No importa si el vaso está medio lleno o medio vacío, sino si se está llenando

Durante décadas hemos usado el ejemplo del vaso lleno hasta la mitad para distinguir a las personas optimismas de las pesimistas. Si ves el vaso medio vacío, es porque tiendes a fijarte en las cosas negativas de la vida, porque usas un prisma gris para ver el mundo. Si ves el vaso medio lleno prefieres enfocarte en los aspectos positivos y si eres de los pocos que afirman que el vaso está por la mitad, entonces eres una persona que prioriza la objetividad, que puede ver las dos caras de la moneda.

Sin embargo, lo cierto es que esta percepción del vaso es típica de la mentalidad occidental. Nos encanta constatar los hechos, romper las cosas para ver cómo están hechas y seccionar la realidad para llegar a conclusiones “científicas”. No es nuestra culpa, nos han enseñado a ver lo que ocurre a nuestro alrededor como si fuera una serie de fotografías congeladas en el tiempo. 

Obviamente, la realidad no es así, la realidad cambia continuamente, todo lo que nos rodea está en transformación y movimiento. De hecho, el apego a nuestra visión estática de las cosas es una de las principales causas de nuestros miedos, preocupaciones y desequilibrios emocionales. No ser capaces de aceptar el cambio y la incertidumbre nos genera una enorme dosis de inseguridad y ansiedad, con la cual no somos capaces de lidiar.

El experimento que puso al descubierto nuestro pensamiento categorial


Un experimento muy interesante realizado por psicólogos de la Universidad de Michigan y la Universidad de Hokkaido reveló que tenemos la tendencia a agrupar los objetos formando "categorías", mientras que las personas de cultura oriental suelen agrupar los objetos en términos de "relaciones".

En el estudio participaron estudiantes universitarios asiáticos y estadounidenses. A todos les dieron una serie de fotografías en las que debían elegir qué objetos podrían corresponder entre sí, como en este ejemplo que aparece a continuación.

¿Qué figura combina mejor con el toro? Tómate un minuto para responder.


La mayoría de los estadounidenses eligieron el "pollo" porque incluyeron a ambos en la categoría: "animales", al igual que haríamos la mayoría de nosotros. Sin embargo, la mayoría de los asiáticos escogieron la "hierba" porque se centraron en la relación entre ambos: "el toro come hierba".

Este experimento, que forma parte de una serie de estudios muy interesante, demuestra cómo la cultura afecta nuestro pensamiento, nos desvela que tenemos la tendencia a centrarnos en los objetos, sus propiedades y categorías, como si fueran cosas inmutables. Al contrario, la cultura oriental prioriza las relaciones, el contexto y el medio.

Abrazar el movimiento nos ayudará a tomar mejores decisiones


Por supuesto, tanto el pensamiento categorial como el relacional son importantes, no se puede afirmar que uno sea mejor que el otro. No obstante, fijarse simplemente en que el vaso está medio lleno o medio vacío significa limitarse a constatar un hecho. Nada más. Esto nos permite tomar una instantánea de la situación actual, pero no nos ayuda a saber cómo proyectarnos al futuro.

En nuestro día a día, sin darnos cuenta, nos comportamos de esa manera. Nos limitamos a constatar los hechos, sin percatarnos del movimiento. Por tanto, solo vemos una parte de la realidad y, lo que es aún peor, pasamos por alto precisamente la parte que nos permitiría tomar buenas decisiones de cara al futuro.

¿Cuándo aplicamos el pensamiento categorial?

- Cada vez que llegamos a conclusiones inamovibles sobre las personas o las situaciones que vivimos. 

- Cada vez que nos limitamos a constatar un hecho, sin intentar buscar sus causas y sin vislumbrar qué podría pasar luego.

- Cada vez que somos víctimas de los estereotipos, que colocamos etiquetas y nos comportamos como si fueran la verdad absoluta.

- Cada vez que criticamos y juzgamos, sin brindar una solución o una posible salida.

- Cada vez que pensamos que un problema tiene una sola causa y una sola solución.

Para mejorar realmente nuestra vida deberíamos ir un paso más allá. No deberíamos limitarnos a constatar si el vaso está medio lleno o medio vacío, sino que deberíamos preguntarnos si, tal y como están las cosas, hay más probabilidades de que se llene o de que se termine de vaciar. Solo así podremos apreciar un cuadro más completo.

En la vida cotidiana, solemos dejar que las cosas que han pasado, que el pensamiento categorial, determine nuestras decisiones. Dejamos que un error del pasado determine toda nuestra vida. No obstante, lo que realmente deberíamos hacer es centrarnos en el futuro e intentar vislumbrar cómo será y qué podemos hacer para mejorarlo. Al mirar solo al pasado y constatar un hecho aislado, limitamos nuestra visión, es como si nos pasáramos toda la vida mirando una foto. Cuando miramos al futuro y somos capaces de ver las cosas en su conjunto y movimiento, las posibilidades que se abren ante nosotros son infinitas. 

Psicología/Jennifer Delgado


Fuentes:
Nisbett, R. (2003) The Geography of Thought: How Asians and Westerners Think Differently. Nueva York: Free Press.
Nisbett, R. & Masuda, T. (2003) Culture and point of view. PNAS; 100(19): 11163–11170

miércoles, 9 de noviembre de 2016

DEJAR IR: UNA MEDITACIÓN GUIADA




Cada estación tiene su propia energía particular que representa dónde se encuentra la naturaleza en su ciclo repetido de nacimiento, transformación y muerte. Dado que estamos estrechamente conectados con los ritmos de la naturaleza que nos afectan directamente, podemos capturar y usar la energía de la estación al pasar por nuestro propio proceso estacional.

Cuando el verano abre paso al otoño, la naturaleza se prepara para los cambios que se avecinan al deshacerse de aquello que ya no necesita. En muchos sentidos, la energía del invierno es sinónimo de muerte, dado que el follaje parece morir, el suelo se congela y los días se tornan más oscuros.
Sin embargo, el invierno en realidad tiene que ver con la hibernación y con la incubación de lo que se renovará con la llegada de la primavera. No hay muerte, sino sólo un largo y profundo sueño mientras la energía de la naturaleza cambia de forma.

El otoño es la estación que prepara a la naturaleza para el proceso de poda que en última instancia tiene como resultado plantar las semillas para el siguiente capítulo. Es un muy buen momento para hacer un inventario de lo que necesitas podar o cuidar de forma distinta mientras te preparas para los meses por venir.

Deshacerse del equipaje innecesario
Imagina, por un momento, que estás a punto de comenzar un viaje de preparación para un largo invierno. Durante esta época, sabes que los días serán más cortos, la temperatura será más fría y algunas de tus comodidades no estarán disponibles. ¿Qué te gustaría dejar ir? ¿Qué es aquello que se ha vuelto muy pesado o innecesario en tu recorrido?

En algún momento, te das cuenta de que has acumulado un gran equipaje. Lo has venido arrastrando por demasiado tiempo y la vida se siente pesada. Es hora de descargarte, tirar algunos miles de hojas muertas y podar algunos cientos de ramas.

Al igual que la naturaleza, necesitas limpiar el grueso follaje y deshacerte de cosas que has tenido miedo de dejar ir. Es hora de abandonar las reglas de la sociedad encaminadas a convencerte de que no es aceptable decir tu verdad, callar esa voz que te convence de quedarte incómodamente cómodo justo donde estás.

Ahora es un buen momento para deshacerte de todo lo que te ata a formas indignas y necias de sabotear tus sueños. Sin poda, no puede haber crecimiento nuevo.

Meditación guiada
Durante esta temporada de otoño, ve hacia adentro, enciende una vela y observa qué telarañas necesitas limpiar.  
Intenta con esta meditación guiada para sintonizarte, escuchar y reflejar dónde estás en la vida.
  1. Encuentra un lugar cómodo para sentarte; puede ser un sillón, una silla o tu lugar favorito al aire libre.
     
  2. Siente tu cuerpo y ponlo en sintonía con tu respiración; lentamente, inhala por la nariz y exhala poco a poco por la boca. Observa cómo tu cuerpo y mente comienzan a dejarse llevar y relajarse.
     
  3. Visualiza un paisaje otoñal: los rojos, los cafés y los verdes oscuros y amarillos del suelo a tu alrededor, mientras una brisa fría comienza a soplar y percibes los crujidos de los arbustos, las ramas y la tierra seca.
     
  4. Ahora, imagina tu cuerpo, tu respiración, tus emociones y tu mente como una extensión de la naturaleza. Tal vez te veas como un enorme roble, la niebla que despide un lago al amanecer o sólo estés disfrutando un atardecer o el brillo dorado de una luna de cosecha.
     
  5. Sé consciente de que estás a punto de embarcarte en un viaje hacia tu interior. A medida que te preparas para descansar y prepararte para tu nuevo yo después de que el hielo del invierno se derrita, atrévete a soñar en: 
    • la persona que te gustaría ser
    • las actividades que te gustaría realizar
    • el entorno en el que más floreces
    • el estilo de vida que quieres tener cuando te despiertes de tu sueño profundo.

      Deja que tu imaginación vuele libre y permítete ver lo que verías, escuchar lo que escucharías y sentir lo que sentirías si tu sueño se volviera realidad. 
       
  6. A continuación, observa un área de tu vida en la que haya alguna pesadez, una carga o un peso innecesario. Tal vez son pertenencias físicas como la acumulación de muebles, ropa, cosas viejas o pilas de papeles. Tal vez tu carga se encuentre en tu relación íntima, tu salud y bienestar físico o en tu familia. Permítete ver dónde hay una acumulación de cosas físicas, malestar emocional, desafíos mentales o desconexión espiritual.
     
  7. A continuación, reconecta con tu sueño de cómo sería tu vida y cómo se sentiría y sonaría una vez que te liberes de toda la carga que has estado cargando. ¿Qué harías distinto de ahora? ¿Cómo comenzarían a mejorar tus relaciones? ¿Cómo es que tus niveles de energía y claridad mental te llevarían a lograr tus metas? Crea una representación interna (una imagen visual, un sentimiento, un sonido) de cuán diferentes serían tú, tu vida y tu entorno.
     
  8. Mientras disfrutas la imagen de cómo serían las cosas, pregúntate ¿qué cualidades tendrías que aceptar para ser el tipo de persona que podría catapultarte de manera poderosa más allá del peso que ahora cargas hasta el nuevo tú que te espera? ¿Necesitas ser más compasivo contigo mismo y con los demás? ¿Necesitas escuchar más atentamente sin necesidad de arreglar las cosas o justificar tu posición? ¿Necesitas cultivar más fortaleza para establecer y mantener límites? ¿Necesitas ser más honesto y encontrar una forma más amorosa pero directa de expresar tu verdad? ¿Qué características serían más benéficas para ti a fin de que puedas comenzar a dar tus siguientes pasos?
     
  9. Ahora, al ver los rasgos o las características que te empoderan para crear el cambio, pregúntate: “¿qué pasos necesito dar para sentir inspiración y motivación y así ir hacia adelante con firmeza? ¿Qué emociones, creencias o comportamientos necesito dejar ir para poder dejar de ser una víctima y convertirme en la persona que estoy destinado a ser?” Pide a tu corazón, en lugar de a tu intelecto, que te guíe y date la oportunidad de escuchar qué práctica necesitas cultivar o qué acción necesitas llevar a cabo en tu mundo interno y externo para preparar el terreno hacia tu siguiente recorrido.
     
  10. Cuando estés listo, respira lenta y profundamente varias veces y abre los ojos. Saca tu diario o cuaderno y toma nota de todo aquello que te haya venido a la mente durante la meditación guiada. Escribe:
    • Cómo te gustaría vivir
    • Qué hay que limpiar o eliminar
    • Qué atributos o características necesitas desarrollar
    • Qué pasos necesitas dar, incluyendo algo que puedas hacer hoy.
       
  11. Haz eso hoy. Mañana; hazlo al día  siguiente y así sucesivamente.
Esto te ayudará a tomar las riendas de tu vida. Es un proceso de dejar ir todo aquello que no seas tú: relaciones tóxicas, creencias limitadas y obstáculos que te impidan hacer tu sueño realidad. 
Te permite hacerte responsable de cada una de las elecciones y acciones que has (o no) tomado. Cuando comiences un nuevo camino, todo aquello que no hayas eliminado o terminado te seguirá a él, así que ahora es el momento de dejar ir todo lo que necesites  a medida que inicies una nueva estación.
Empieza el otoño con anticipación, preparación y emoción. Observa su energía y mira cómo se mueve de manera cíclica a través de sus fases, haciendo la transición de un momento al siguiente, algunas veces de inmediato y con fuerza, y otras poco a poco.

La naturaleza se dirige lentamente y con intención hacia la armonía y la sustentabilidad. Sabe de manera intrínseca qué necesita hacer y lo hace con simpleza. Puedes aprender mucho al incorporar este proceso a tu propia vida, si te detienes lo suficiente y pones mucha atención. 

Trista Thorp//The Chopra Center
https://choprameditacion.com