domingo, 17 de abril de 2016

Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo‏



¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas, salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde forma.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no está prohibido amar.
Que también se puede odiar.
Cómo hacerte saber
que nadie establece normas, salvo la vida!
Que el odio y el amor son afectos.
Que la agresión porque sí, hiere mucho.
Que las heridas se cierran.
Que las puertas no deben cerrarse.
Que la mayor puerta es el afecto.
Que los afectos nos definen.
Que definirse no es remar contra la corriente.
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo, más se dibuja.
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.
Que negar palabras implica abrir distancias.
Que encontrarse es muy hermoso.
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.
Que la vida parte del sexo.
Que el por qué de los niños tiene un por qué.
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad.
Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana.
Que nunca está de más agradecer.
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo.
Que para no estar solo hay que dar.
Que para dar debimos recibir antes.
Que para que nos den, también hay que saber cómo pedir.
Que saber pedir no es regalarse.
Que regalarse es, en definitiva, no quererse.
Que para que nos quieran debemos mostrar quienes somos.
Que para que alguien sea, hay que ayudarlo.
Que ayudar es poder alentar y apoyar.
Que adular no es ayudar.
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.
Que las cosas cara a cara son honestas.
Que nadie es honesto porque no roba.
Que el que roba no es ladrón por placer.
Que cuando no hay placer en hacer las cosas, no se está viviendo.
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte.
Que se puede estar muerto en vida.
Que se siente con el cuerpo y la mente.
Que con los oídos se escucha.
Que cuesta ser sensibles y no herirse.
Que herirse no es desangrarse.
Que para no ser heridos, levantamos muros.
Que quien siembra muros no recoge nada.
Que casi todos somos albañiles de muros.
Que sería mucho mejor construir puentes.
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve.
Que volver no implica retroceder.
Que retroceder puede ser también avanzar.
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol.
Cómo hacerte saber que nadie establece normas, ¡salvo la vida!
                                                                                                        Mario Benedetti    

¿Qué es un chakra?

por: Michelle Fondin

El vocablo sánscrito chakra se traduce literalmente como “rueda” o “disco”. En el yoga, la meditación y el Ayurveda, este término hace referencia a las ruedas de energía en todo tu cuerpo.
Existen siete chakras principales, que forman una línea en la columna, comenzando en la base de la columna hasta llegar a la coronilla. Para visualizar un chakra en el cuerpo, imagina una rueda de energía en movimiento donde se unen la materia y la conciencia. Esta energía invisible, llamada Prana, es la fuerza vital que nos mantiene vivos, saludables y vibrantes.

La importancia de los chakras principales en el cuerpo
Estas ruedas de energía en movimiento corresponden a grandes centros nerviosos en el cuerpo. Cada uno de los siete chakras principales contiene haces de nervios y órganos importantes, así como nuestros estados psicológicos, emocionales y espirituales del ser. Puesto que todo en el sistema de energía mente-cuerpo está en movimiento, es esencial que tus siete chakras principales estén abiertos, alineados y fluyan. Si hay un bloqueo, la energía no puede fluir. Piensa en algo tan sencillo como el desagüe de la bañera. Si dejas que una gran cantidad de cabello se vaya por el desagüe, se tapará y la bañera se llenará de agua, que se estancará y con el tiempo acabarán por crecer ahí bacterias y moho. Lo mismo sucede con nuestros cuerpos y los chakras. El caso de la bañera es sencillo de arreglar, porque es una cuestión física.
Mantener un chakra abierto es un tanto más complejo, pero no es tan difícil cuando se tiene conciencia. Dado que la mente, el cuerpo, el alma y el espíritu están íntimamente conectados, la conciencia de un desequilibrio en un área ayudará a que las demás vuelvan a equilibrarse. Pensemos, por ejemplo, en una esposa que acaba de perder a su marido. Se enferma de bronquitis aguda, la cual permanece en el pecho, y luego le duele el pecho cada vez que tose. En este caso, vemos que todo el chakra del corazón tiene un problema. Si ella se da cuenta de la conexión entre la pérdida y la bronquitis, la cura se producirá mucho más rápido si honra el proceso de duelo y busca tratamiento, al igual que para la enfermedad física.

Los chakras de la materia

Los tres primeros chakras, ubicados a partir de la base de la columna vertebral, son los chakras de la materia. Son de una naturaleza más física.
El primer chakra: El Muladhara es el chakra de la estabilidad, la seguridad y de nuestras necesidades básicas. Abarca las tres primeras vértebras, la vejiga y el colon. Cuando este chakra está abierto, nos sentimos seguros y sin miedo.
El segundo chakra: El chakra Svadhisthana es nuestro centro sexual y de creatividad. Se encuentra arriba del hueso púbico, por debajo del ombligo, y es responsable de nuestra expresión creativa.
El tercer chakra: Manipura significa gema lustrosa y abarca la zona desde el ombligo hasta el esternón. El tercer chakra es nuestra fuente de poder personal.
El cuarto chakra: La conexión entre materia y espíritu
Situado en el centro del corazón, el cuarto chakra, Anahata está en medio de los siete y une los chakras inferiores de la materia con los chakras superiores del espíritu. El cuarto chakra también es espiritual, pero sirve como un puente entre nuestro cuerpo, mente, emociones y espíritu. El chakra del corazón es nuestra fuente de amor y conexión.
Cuando nos ocupamos de nuestros chakras físicos, o los tres primeros, podemos abrir los chakras espirituales más plenamente.

Los chakras del espíritu


El quinto chakra: Vishuddha es el quinto chakra, que se encuentra en la zona de la garganta. Ésta es nuestra fuente de expresión verbal y la capacidad de hablar nuestra verdad superior. El quinto chakra abarca cuello, tiroides y glándulas paratiroides; mandíbula, boca y lengua.

El sexto chakra: El chakra Ajna se encuentra entre las cejas. También se conoce como el chakra del "tercer ojo". Ajna es el centro de la intuición. Todos tenemos un sentido de intuición, pero tal vez no escuchemos o prestemos atención a sus advertencias. Concentrarnos en abrir el sexto chakra nos ayudará a perfeccionar esta habilidad.

El séptimo chakra: El chakra Sahaswara, o el chakra del "loto de los mil pétalos", se encuentra en la coronilla. Éste es el chakra de la iluminación y la conexión espiritual con nuestro yo superior, con los demás y, en última instancia, con lo divino. Se encuentra en la coronilla.

Claves para alinear los chakras

Identificar y hacer conciencia de cuáles de tus chakras están fuera de balance es la clave para alinearlos. Nuestros cuerpos están en un flujo constante entre el equilibrio y el desequilibrio. A menos que tengas un problema aparente en un área del cuerpo, los desequilibrios pueden ser difíciles de detectar. Dicho esto, es bueno hacerte consciente de tu cuerpo/mente y empezar a aprender sus señales y pistas.
Por ejemplo, el estreñimiento frecuente puede indicar un bloqueo en el primer chakra. La garganta que se inflama con frecuencia indica que hay un bloqueo en el quinto chakra. Los dolores de cabeza frecuentes en la zona de la frente pueden significar que tu sexto chakra está bloqueado.
En los siguientes artículos sobre los chakras, exploraremos cada uno de los siete chakras principales a profundidad y te daremos consejos para alinearlos.

Nota del editor: Éste es el primer artículo de una serie. Estén atentos para conocer a profundidad cada uno de los siete chakras y aprender cómo usarlos para encontrar más equilibrio.  

 Fuente: Chopra Center

sábado, 16 de abril de 2016

Negar el momento presente

LA DISOLUCIÓN DE LA INCONSCIENCIA

Es fundamental que lleves más conciencia a tu vida en las situaciones ordinarias, cuando todo va relativamente bien. Así irá creciendo el poder de tu presencia, que genera en ti y a tu alrededor un campo de alta frecuencia vibratoria. Ninguna inconsciencia ni negatividad, ninguna discordia o violencia podrán entrar en ese campo y sobrevivir, del mismo modo que la oscuridad no puede sobrevivir en presencia de la luz.
Cuando aprendes a ser testigo de tus pensamientos y emociones, que es parte esencial del estar presente, te sorprende el ruido de fondo de la inconsciencia ordinaria y te das cuenta de que muy pocas veces te sientes verdaderamente cómodo contigo mismo, si es que te ocurre alguna vez.
A nivel mental, encontrarás abundantes resistencias en forma de juicios, descontento y proyecciones mentales que te alejan del ahora. A nivel emocional, notarás una corriente subterránea de incomodidad, tensión, aburrimiento o nervios. Todos estos contenidos son aspectos de la mente en su habitual modalidad de resistencia.



OBSERVA LOS DIVERSOS MODOS EN QUE LA INTRANQUILIDADel descontento y la tensión surgen en ti como consecuencia de juicios innecesarios, resistencias a lo que es y la negación del ahora. Lo inconsciente se disuelve cuando lo iluminas con la luz de la conciencia.
Cuando aprendas a disolver la inconsciencia ordinaria, la luz de tu propia presencia brillará con fulgor, y será más fácil afrontar la inconsciencia profunda cuando sientas su atracción magnética. Sin embargo, puede que la inconsciencia ordinaria no resulte fácil de detectar, porque es muy común.

ACOSTÚMBRATE A HACER UN SEGUIMIENTO DE TU ESTADO EMOCIONAL Y MENTAL mediante la autoobservación.
Una buena pregunta que podrías plantearte frecuentemente es: «¿Estoy relajado en este momento?»
O también puedes indagar: «¿Qué está ocurriendo dentro de mí en este instante?»
Interésate al menos tanto por lo que ocurre dentro de ti como por lo que pasa fuera. Si consigues que lo de dentro esté bien, lo de fuera encajará en su lugar. La realidad primaria está dentro; la secundaria, fuera.

Y NO TE RESPONDAS A ESTAS PREGUNTAS INMEDIATAMENTE. Dirige tu atención hacia dentro. Mira dentro de ti.
¿Qué tipo de pensamientos está produciendo tu mente? ¿Qué sientes?
Dirige tu atención al cuerpo. ¿Notas alguna tensión?
Cuando detectes cierto nivel de incomodidad, el ruido de fondo, observa cómo estás evitando, resistiéndote o negando la vida por negar el ahora.
Hay muchas maneras de resistirse inconscientemente al momento presente. Con la práctica aumentará tu poder de autoobservación, tu capacidad de hacer un seguimiento de tu estado interno.

DONDEQUIERA QUE ESTÉS, MANTENTE PLENAMENTE PRESENTE

¿Estás estresado? ¿Estás tan agitado tratando de llegar al futuro que el presente queda reducido a un medio para alcanzarlo? Lo que causa tensión es estar «aquí» queriendo estar «allí», o estar en el presente queriendo estar en el futuro. Es una disyuntiva que te desgarra por dentro.
¿Te absorbe mucha atención el pasado? ¿Sueles hablar de él y pensar en él positiva o negativamente? ¿Piensas en los grandes logros que has alcanzado, en tus aventuras y experiencias, o en tu historial de víctima y en las cosas horribles que te sucedieron? ¿O quizá piensas en lo que tú hiciste a otra persona?
¿Qué crean tus pensamientos: culpa, orgullo, resentimiento, ira, lamentos, autocompasión...? Entonces, además de reforzar un falso sentido de identidad, estás ayudando a acelerar el proceso de envejecimiento de tu cuerpo produciendo una acumulación de pasado en tu psique. Verifícalo por ti mismo observando a las personas cercanas que tengan una fuerte tendencia a aferrarse al pasado.

HAZ MORIR EL PASADO CADA MOMENTO. No lo necesitas. Refiérete a él sólo cuando sea absolutamente relevante para el presente. Siente el poder de este momento y la plenitud del Ser. Siente tu presencia.
¿Estás preocupado? ¿Sueles pensar mucho en «lo que pasaría si...»? Entonces estás identificado con tu mente, que se proyecta en una imaginaria situación futura y genera miedo. No hay modo de poder afrontar esa situación, porque no existe. Es un fantasma mental.
Sin embargo, puedes parar esa locura que corroe la salud y la vida volviendo a tomar conciencia del momento presente.

SIENTE TU RESPIRACIÓNSiente el aire que fluye dentro y fuera de tu cuerpo. Siente tu campo de energía interna. Lo único que tienes que afrontar, con lo que tienes que lidiar en la vida real —en oposición a las proyecciones mentales imaginarias—, es este momento.
Pregúntate qué «problema» tienes ahora mismo, no el año próximo, mañana o dentro de cinco minutos. ¿Qué está mal en este momento?
Siempre puedes lidiar con el ahora, pero nunca podrás lidiar con el futuro, y tampoco tienes que hacerlo. La respuesta, la fuerza, la acción justa o el recurso estarán allí cuando los necesites, no antes ni después.

¿Estás acostumbrado a «esperar»? ¿Pasas buena parte de tu vida esperando? Para mí, «esperar a pequeña escala» es esperar en la cola de correos, en un atasco de tráfico, en el aeropuerto, esperar a que llegue alguien o hasta acabar un trabajo. «Esperar a gran escala» es esperar a las próximas vacaciones, a tener un trabajo mejor, a que crezcan los niños, a establecer una relación significativa, a triunfar, a hacer dinero, a ser importante, a iluminarte. Es bastante común que la gente se pase toda la vida esperando para empezar a vivir. 

La espera es un estado mental. Significa básicamente que quieres el futuro y no quieres el presente. No quieres lo que tienes y quieres lo que no tienes. Cuando esperas estás creando un conflicto inconsciente entre tu aquí y ahora —el lugar donde no quieres estar— y el futuro proyectado —el lugar donde quieres estar—. Esto reduce mucho tu calidad de vida, obligándote a perder el presente.

Por ejemplo, mucha gente espera que le llegue la prosperidad, pero ésta no puede llegar en el futuro. Cuando honras, reconoces y aceptas plenamente tu realidad presente —dónde estás, quién eres y lo que estás haciendo ahora mismo—; cuando aceptas plenamente aquello de lo que dispones, entonces agradeces lo que tienes, agradeces lo que es, agradeces Ser. La verdadera prosperidad es sentirse agradecido por el momento presente y por la plenitud de la vida ahora mismo. No puede llegar en el futuro. Más adelante, con el tiempo, esa prosperidad se manifestará de diversas formas.

Si estás insatisfecho con lo que tienes, o incluso frustrado o enfadado por tus carencias actuales, eso puede motivarte a hacerte rico; pero, aunque acumules millones, seguirás sintiendo la carencia interna, y en el fondo continuarás estando insatisfecho. Puede que hayas tenido muchas experiencias interesantes de las que pueden comprarse con dinero, pero las experiencias van y vienen, y siempre te dejarán con una sensación de vacío, necesitado de nuevas gratificaciones físicas o psicológicas. No habitarás en el Ser, sintiendo la plenitud de la vida ahora, que es la única prosperidad verdadera.

RENUNCIA A LA ESPERA COMO UN ESTADO MENTAL.

Cuando te sorprendas cayendo en el estado de espera... sal de inmediato. Ven al momento presente. Simplemente sé y disfruta siendo. Si estás presente no tienes ninguna necesidad de esperar.
Así, la próxima vez que alguien te diga: «Siento haberte hecho esperar», puedes responder: «No te preocupes. No estaba esperando. Simplemente estaba aquí, disfrutando, contento de estar conmigo mismo.»

Éstas son algunas de las estrategias mentales para negar el momento presente que forman parte de nuestra inconsciencia ordinaria. Resulta fácil pasarlas por alto porque son parte de la vida cotidiana: el ruido de fondo del descontento perpetuo. Pero cuanto más te dediques a hacer un seguimiento de tu estado interno emocional y mental, antes sabrás que te has dejado atrapar en el pasado o en el futuro, es decir, en la inconsciencia, y más rápido despertarás del sueño del tiempo al presente.
Pero ten cuidado: el falso yo infeliz, basado en la identificación con la mente, vive en el tiempo. Él sabe perfectamente que el momento presente supone su muerte y se siente amenazado. Hará todo lo que pueda por sacarte del ahora. Intentará mantenerte atrapado en el tiempo.

En cierto sentido, el estado de presencia puede ser comparado a una espera. Se trata de un tipo de espera completamente distinto que requiere que estés plenamente alerta. Algo podría ocurrir en cualquier momento, y si no estás absolutamente alerta, absolutamente en calma, te lo vas a perder. En ese estado, toda tu atención está en el ahora. No te queda nada de atención para soñar despierto, pensar, recordar, anticipar. En esa espera no hay tensión ni miedo; sólo una presencia alerta. Estás presente con todo tu Ser, con cada célula de tu cuerpo.
En ese estado, el «tú» que tiene un pasado y un futuro, al que solemos dar el nombre de personalidad, apenas está presente. Sin embargo, no se pierde nada de valor. En esencia, sigues siendo tú mismo. De hecho, eres más plenamente tú mismo que nunca o, más bien, sólo ahora eres verdaderamente tú mismo.

EL PASADO NO PUEDE SOBREVIVIR EN TU PRESENCIA

Los desafíos del presente sacarán a la luz lo que necesites saber de tu pasado inconsciente. Si te sumerges en el pasado, se convertirá en un pozo sin fondo: siempre hay más. Puede que pienses que necesitas más tiempo para entender el pasado o para liberarte de él; en otras palabras, puede que pienses que el futuro acabará liberándote del pasado. Pero eso es una ilusión. Sólo el presente puede liberarte del pasado. Ahondar en el tiempo no puede liberarte del tiempo.

Accede al poder del ahora: esa es la clave. El poder del ahora no es más que el poder de tu presencia, tu conciencia liberada de las formas del pensamiento. Así que afronta el pasado desde el presente. Cuanta más atención concedes al pasado, más lo energetizas, y más probable es que te construyas una «identidad» con él.

Entiéndeme bien: la atención es esencial, pero no al pasado como pasado. Presta atención al presente; presta atención a tu comportamiento, a tus reacciones, estados de ánimo, pensamientos, emociones, miedos y deseos, tal como surgen en el presente. Ellos son el pasado en ti. Si puedes estar suficientemente presente como para observarlos, sin criticarlos ni analizarlos, sin juicio alguno, entonces estás afrontando el pasado y disolviéndolo con el poder de tu presencia.
No puedes encontrarte volviendo al pasado. Te encuentras viniendo al presente.

de Practicando el Poder del Ahora/ Eckhart Tölle