lunes, 28 de marzo de 2016

La comunicación con animales


Muchos de nosotros compartimos nuestras vidas con animales no humanos y sabemos
del amor y apoyo que nos dan, es fácil oírnos decir ” sólo le falta hablar”, incluso estamos seguros que nos han “dicho” algo. Y en realidad lo hacen, de un modo distinto
a nuestra comunicación verbal.
Todos los animales -domésticos o salvajes- pueden comunicarse telepáticamente con nosotros y entre ellos. Caballos, peces, perros, gatos, vacas, gallinas, ballenas o insectos… etc. Todos ellos ,y nosotros también, poseemos la capacidad innata de comunicarnos telepáticamente.
Es por ello que los patos pueden coordinar sus largos viajes en el aire, o que los perros saben que sus amigos humanos llegarán a casa pronto y les esperan en la puerta con mucha anticipación… o que nuestros gatos desaparecen “casualmente” justo antes de
llevarles al veterinario.

Telepatía significa “percibir a distancia”. Es una transferencia de energía por medio de la cual los animales comunican sus sentimientos emociones, sensaciones físicas, ideas, pensamientos, imágenes, recuerdos… igual que nosotros, solo que ellos no cuentan con
cuerdas vocales.
Cuando podemos escucharlos y saber lo que piensan y sienten, nuestra relación con los animales se hace más profunda y armónica. Podemos conocer perspectivas diferentes y
comprenderlos mejor, negociar cambios de comportamiento, apoyar su salud física y emocional o generar una mejor convivencia en casa entre muchas otras cosas.
En realidad, podemos plantearle cualquier pregunta a los animales y escuchar su respuesta, una vez que nos hemos entrenado para ello: ¿Estás contento en la nueva casa?, ¿Por qué ya no te gusta tu comida usual?, ¿Crees que este tratamiento médico te hace sentir mejor?, ¿Podrías ser más gentil con el nuevo gato de la casa?; Nos vamos de vacaciones: ¿quieres venir o prefieres quedarte en casa?; ¿Por qué has estado fallando en los entrenamientos?; o incluso realizar algunas de las preguntas que más nos apremian y generan conflicto: ¿Es ya tu momento de morir?, ¿quieres que te apoyemos con una eutanasia?…

Las respuestas por su parte son precisas y contundentes: No me gustan estas croquetas; prefiero quedarme en casa y que me cuide la  vecina mientras estás de vacaciones; he estado fallando porque me duele la pata derecha, ¿podría descansar del entrenamiento por un tiempo?; si, estoy listo para irme y quisiera que la eutanasia fuera en el jardín de la casa y que tu me acompañes en este tránsito…
Todos podemos cristalizar así nuestras conversaciones con animales de cualquier especie, lo único que necesitamos es asumir que los animales son seres íntegros, inteligentes, sensibles, con ideas, con espíritu: es decir, iguales a nosotros aunque tengan otro código genético y por ende una forma física muy distinta.
Solo es necesario entrenar el “músculo intuitivo” y abrirnos a nuestras propias capacidades telepáticas. Los expertos en comunicación telepática animal dicen recibir información en un sinnúmero de maneras, incluyendo imágenes mentales; sensaciones físicas; palabras o frases; intuiciones; y emociones. De hecho, en algunos casos la persona puede llegar a sentir lo que el animal está experimentando.
La comunicación entre especies (humanos y no humanos) es la forma más antigua de comunicación y no es tan extraña como parece. Las culturas de todo el mundo tienen historias de cómo los hombres y los animales eran amigos y se entendían y respetaban mutuamente. Está por ejemplo el chamanismo. Para los chamanes, todo lo que existe en el Universo tiene un espíritu que sabe que pertenece a una totalidad más amplia.
Un ejemplo es San Agustín, quien consideraba a los animales y fuerzas de la naturaleza como hermanos de la misma Creación a la que él pertenecía. Están también los Indios Norteamericanos con su hermosa relación con todas las formas de vida:

“Somos parte de la tierra y ella es parte de nosotros.
el gran águila, son nuestros hermanos.
Las cumbres rocosas, los prados
húmedos, el calor del cuerpo de los
potros y de los hombres, todos
somos de la misma familia.
¿Qué sería del hombre sin los animales?
Si los animales desaparecieran el
hombre también moriría de gran
soledad espiritual
Porque lo que le suceda a los animales, también pronto le ocurrirá al hombre.
Todas las cosas están relacionadas entre sí. Lo que afecte a la tierra, afectará
también a los hijos de la tierra”

Carta del Jefe Seattle a Flanklin Pierce, 1854

La Telepatía nos permite reconocer la vastísima y brillante red de la vida: sabernos rodeados de seres inteligentes, con voluntad propia, necesidades específicas y una gama
muy amplia de emociones. Los humanos no estamos solos, nuestros amigos están aquí
y les gustaría ser escuchados.
Si quieres saber sobre la espiritualidad en los animales, pincha aquí

Por Rosa Ruiz, vía Mi Carta Astral


domingo, 27 de marzo de 2016

Apertura

Campo Mórfico

Todos tenemos dos cumpleaños. El día en el que nacemos, y el día en el que despierta nuestra conciencia.   Maharishi.


Cuando nació nuestro cuerpo físico en la forma de aquel bebé, no éramos conscientes de que comenzaba la vida. Sin embargo, existe otro nacimiento posterior en el que nos damos cuenta de algo extraordinario que abre avenidas insospechadas. Se trata de una experiencia en la que, de pronto, atestiguamos que somos algo más que una mente pensante. ¿Le ha sucedido a usted ya? En tal caso, ¿en qué momento sucedió ese clic que abrió la puerta de una identidad más amplia?

En realidad, no sólo nacemos físicamente, sino que también nacemos espiritualmente. En este segundo nacimiento, devenimos conscientes de qué “somos esencia”. Una experiencia chispeante a través de la cual comenzamos a desear realizarnos y tomamos consciencia de la estupenda posibilidad de actualizar nuestras potencialidades y de recrearnos en la plenitud perfecta de que somos y nos rodea. En ese día irreversible, realmente, volvemos a nacer con mayúsculas.

El nacimiento físico conlleva el acceso progresivo a nuestra persona física, emocional y mental. Sin embargo, el llamado nacimiento espiritual anuncia la entrada en un Laberinto sin Retorno por el que paso a paso, vivencia a vivencia, expandimos nuestro nivel de consciencia. Hacer consciente la verdadera identidad es un camino que también empieza con un primer “darse cuenta”. La diferencia entre el antes y el después es algo parecido a vivir dormidos o despiertos a dimensiones internas insospechadas. Lo espiritual está mas allá de los credos e ideologías más o menos estrechas. Lo espiritual es una experiencia íntima y transracional por la que el Yo Profundo aflora. Se trata de un nacimiento que, cuando en algún día nos sucede, ya no tiene vuelta. Uno ya sabe que podrá cambiar sus ideas, pero no podrá renunciar a esa consciencia del sí mismo que ya le ha sido revelada. Un nivel que no se basa en la cantidad de información, sino en la capacidad de darse cuenta. Hay personas que han nacido a esa experiencia y otras que todavía no les llega. No es una cuestión de edad, inteligencia o tesón, sino de esa misteriosa fuerza que abre a unas rosas antes que a otras.

Lo que sí es cierto es que dicho nacimiento es un algo por lo que dar las gracias. Si sentimos que aún no ha llegado, es el momento de aprovechar una buena circunstancia emocional para abrirnos al Universo y abrirnos a una confiada espera. Todo llega en su momento. Se dice que cuando el discípulo está preparado, aparece el maestro. A veces, éste adopta la forma de un libro, otras, de un cálido atardecer, otras se esconde en el tacón de una bailarina o en la pupila de un lúcido. En ocasiones, llega acompañado de amor irresistible y de acontecimientos de dolor, cambio e inesperadas sorpresas.

Cuando uno despierta y accede a esa vivencia interna, sabe que ha vuelto a nacer porque ya no vivirá más de lo mismo, tal vez porque siente que antes deambulaba a ciegas. En realidad, darse cuenta de que uno vive en el sueño de la mente es una forma de despertar. “La vida es sueño”, decía Calderón. “Vivimos en una caverna y nos relacionamos con el mundo de las sombras”, decía Platón. Salir de la “caverna” significa devenir consciente. ¿Consciente de qué? De que, en esencia, uno es Observación, Infinitud, Océano de Conciencia. Un estado mental que no depende del patrimonio acumulado ni del grado de inteligencia. Ya sabemos que el camino del puro “tener” tiende a resultar insaciable. Para él nunca es bastante, y una vez conseguidas las cosas deseadas, nada nos garantiza la paz completa. El cultivo del “Ser” aquieta la mente y permite vivir el regalo de la lucidez y la paz profunda del alma.
 
 Extracto del libro Inteligencia del Alma - José María Doria (pag.44)

Parábola acerca de cómo las circunstancias cambian a la gente



Un día una mujer joven se acercó a su padre y tristemente le dijo:

— Papá ¡estoy tan cansada de todo! tengo muchos problemas en el trabajo, en mi vida personal y ya no tengo fuerzas...¿qué puedo hacer?

Su padre le respondió:
— Permíteme mostrarte:
Puso en el fogón tres ollas con agua y trajo una zanahoria, un huevo y café. Luego puso un ingrediente en cada uno de los tres recipientes. Al cabo de algunos minutos apagó el fogón y le preguntó a su hija:
— ¿Qué ha pasado con lo que puse en el agua?
— Pues papá, la zanahoria se coció, el huevo también. El café se disolvió, — respondió la chica.
— Así es, — respondió el padre, — pero si lo vemos más profundamente nos damos cuenta que la zanahoria, que era tan fuerte se hizo blanda y flexible. El huevo que parecía tan frágil y delicado se volvió duro. Su aspecto es el mismo, pero interiormente cambiaron, cada uno a su manera bajo una misma situación: el agua hirviente. Lo mismo ocurre con las personas: los que parecen fuertes pueden resultar siendo los más débiles y aquellos que parecen más indefensos y delicados se vuelven duros y rígidos...

— Vale pero ¿y el café? — preguntó curiosa la hija.
— Ah, pues el café es lo más interesante. Se disolvió completamente en el ambiente hostil y lo cambió, hizo del agua hirviente una bebida deliciosa y aromática. Hay personas que al entender que no pueden salir de determinada situación, deciden cambiarla y convertirla en algo positivo, poniéndose a disposición su conocimiento y a sí mismas para hacer de eso algo mejor. Es la elección de cada uno en qué convertirse luego de pasar por una situación difícil.

Vía Genial Gurú Foto de portada: marianafritsch