sábado, 26 de agosto de 2017

¿Tienes mala suerte en el amor?



¿Cuántas veces has pensado que tienes mala suerte en el amor?

¿Y si te digo que no es mala suerte? Que eres tú, que no eliges a las personas adecuadas, que te precipitas y te emocionas antes de conocerlas, que te dejas llevar solo porque le gustas, que alargas demasiado lo que ya no funciona, que la necesidad te bloquea los sentidos y que no eres capaz de pararte a pensar qué te gusta de una persona y si esa persona lo tiene de verdad.

Al final eres tú el que te metes donde no debes y luego te lamentas.

Siempre hay una vocecita que te dice… “esto no me gusta”, pero la apartas para seguir con la inercia de “mejor esto que solo/a” o “mejor ésto que nada”.

Si cuando nos diéramos cuenta de que algo no va a funcionar, nos fuésemos sin más, no tendríamos tanta mala suerte en el amor.

¿Por qué nos quedamos a pesar de saber que algo no funciona?

¡Cuánto miedo tenemos a estar SOLOS!

Sin ese miedo seríamos capaces de elegir a nuestras parejas de forma más positiva. Sin ese miedo terminaríamos las relaciones en el momento justo de escuchar la vocecita que te avisa de que algo no funciona.

Pues claro que da miedo estar sin pareja, que no es lo mismo que estar solo. Has de cuidar de ti mismo, has de mimarte, has de tomar tus propias decisiones, has de buscarte la vida para quedar con gente, has de llegar a casa y ser capaz de distráete sin nadie… Es toda una aventura ser independiente y autosuficiente. Una buena y bonita aventura que la mayoría de personas se empeñan en saltarse y cuando  se quedan solos… necesitan tanto volver a tener a alguien que cualquier alguien les vale. NO, NO y NO. Hay que disfrutar también de conocerse, de pensar en uno mismo, de no tener obligaciones ni ataduras, de disfrutar de una pequeña parcela de soledad.

Fomenta tu autoestima porque tú vales mucho, aún sin pareja

¡Cuánto miedo tenemos a sentir que hemos FRACASADO!

¿Por qué sentimos que una ruptura es un fracaso?

Nunca es un fracaso una relación que te ha hecho feliz.

Quizás deberíamos empezar por no creer tanto en el amor para toda una vida, que por supuesto existe, pero no es lo más común. La razón es porque  las personas cambiamos mucho a lo largo de la vida y a veces resulta complicado que dos personas evolucionen a la vez.

Si el tiempo que has estado en  pareja has sido feliz… ya hayan sido tres meses, dos años o quince, no puede ser considerado un fracaso solo porque se rompa la relación. Son cambios en tu vida, puertas que se cierran y ventanas que se abren, opciones, alternativas. Cuando una relación termina, solo termina eso, una relación, no termina tu vida, ni termina tu equilibrio, ni termina tu estabilidad.

Con ello no quiero decir  que no haya que trabajar por mantener una relación, por supuesto que sí, pero ninguna relación vale tanto como para que te dejes la vida en ella. El amor hay que disfrutarlo y no padecerlo.

La mala suerte en el amor no existe
Empieza por ser sincero contigo mismo y pregúntate:

1. ¿He pasado de una pareja a otra sin espacio entre las relaciones?
2. ¿He estado en relaciones donde sabía que no era feliz?
3. ¿Me he sentido inseguro, solo y triste estando sin pareja?
4. ¿Cuantas veces he elegido yo y cuantas veces me han elegido a mi?
5. ¿Tienes claros los valores que ha de tener la persona que te guste?

Una vez te hayas contestado, reflexiona sobre cuáles pueden ser los motivos que te llevan a tener miedo a estar solo y los motivos por los que no eres capaz de terminar las relaciones que te hacen infeliz.

No te puedo dar una fórmula mágica para que dejes de sentirte así. Solo puedo decirte que tu miedo no es real. Que cuando estés sin pareja, asumas el hecho de llegar a casa y que no haya nadie y si te apetece compartas piso, que salgas más a menudo con amigos o que aprendas a disfrutar de una película en el sofá de tu casa… y que sobretodo y ante todo dejes de creer que la felicidad es exclusiva de los que tienen pareja.

Me dirás la teoría la sabemos todos, difícil está en la práctica. Pues sí. Ser capaz de ponerlo en práctica es lo que marcará la diferencia. El miedo se tiene siempre, pero si eres capaz de hacerlo a pesar del miedo, llegarás a dejar de tenerlo para darte cuenta de que en realidad NO PASA NADA. No pasa nada si estás sin pareja y no pasa nada si decides terminar con una relación. Somos más fuertes de lo que pensamos. La única fórmula mágica es ser valiente. Valiente para tomar decisiones y valiente para no dramatizar.

Así que la próxima vez que sientas que el miedo está tomando las decisiones por ti, pregúntate si permites que el miedo te atenace o tomas tú las riendas de tu vida.


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