martes, 5 de enero de 2016

Para "acomodar" el cerebro


A veces las palabras adecuadas no te vienen a la mente, los pensamientos van a la velocidad de la luz, y parece que tu pobre cerebro está a punto de explotar. En una situación así te pueden servir los consejos de la terapeuta Victoria Nazarevich. Sólo tendrás que tomar una hoja de papel y un lápiz y empezar a dibujar. No importa cómo. Dentro de poco tiempo después de hacerlo sentirás armonía y tranquilidad.
Por lo tanto, si te encuentras en una situación extraña, empieza a dibujar.
•Si estás cansado, dibuja flores.
•Si estás enojado, dibuja líneas.
•Si te duele algo, esculpe.
•Si estás aburrido, llena una hoja de papel con colores diferentes.
•Si estás triste, dibuja un arcoíris
•Si tienes miedo, teje macramé o elabora aplicaciones de telas.
•Si sientes angustia, haz una muñeca de trapo.
•Si estás indignado, rompe el papel en pedazos pequeños.
•Si estás preocupado, practica origami.
•Si estás tenso, dibuja patrones diferentes.
•Si necesitas recordar algo, dibuja laberintos.
•Si estás decepcionado, haz una réplica de una pintura.
•Si estás desesperado, dibuja caminos.
•Si necesitas entender algo, dibuja mandalas.
•Si necesitas restablecer las energías, dibuja paisajes.
•Si quieres entender tus sentimientos, dibuja un autorretrato.
•Si es importante recordar tu estado, dibuja manchas de colores.
•Si necesitas sistematizar tus pensamientos, dibuja celdas o cuadrados.
•Si quieres entender tus deseos, haz un collage.
•Si quieres concentrarte en tus pensamientos, dibuja usando puntos.
•Para encontrar la solución óptima a una situación, dibuja olas y círculos.
•Si sientes que estás estancado y necesitas seguir adelante, dibuja espirales.
•Si quieres concentrarte en una meta, dibuja cuadrículas y un blanco.
genial.guru

8 Poderosas Decisiones para Dominar el Cambio‏

Muchas cosas de las que hoy te afectan, como el entorno y los cambios de los que estás siendo partícipe, están fuera de tu control. Pero afortunadamente, no importa las circunstancias en las que te encuentres, tienes varias cosas de las que puedes adueñarte y tomar control.
Me refiero particularmente a lo que realmente determina cómo te sientes en este momento ante tus problemas y retos. Estoy hablando de tu actitud. Es decir, de cómo tú eliges responder ante las circunstancias y quién decides ser ante el cambio.
Es tu actitud la que puede aumentar o reducir tu estrés de manera profunda.
Si bien darse un masaje o hacer ejercicios —o incluso el amor— son excelentes antídotos contra el estrés, si no son acompañados por un cambio de actitud apenas llegan a tener un efecto temporal.
¿Cómo te adueñas de tu actitud? A continuación te ofrezco ocho simples pero poderosas decisiones para tomar control sobre tus respuestas ante lo que te sucede, reducir significativamente tu estrés y aumentar tu capacidad para manejar el cambio.
Primera decisión:
En vez de resistir… Yo Acepto
Acepta lo fáctico, lo que es un hecho. Hay circunstancias que, por más que te esfuerces, no puedes cambiar —al menos no tan rápido como te gustaría. En ocasiones el cambio, aunque no te guste, es un hecho.
Tu estrés aumenta cuando resistes lo que te sucede. Al resistir le das poder a aquello que estás resistiendo. Al aceptar y soltar tu resistencia recuperas tu poder y puedes sentirte mejor.
En este instante en tu vida, en tu trabajo ¿qué es importante aceptar? ¿Qué puedes dejar de resistir?
Que quede claro: no estoy sugiriendo que te resignes. Tú puedes aceptar las circunstancias actuales —simplemente por el hecho de que en este momento, son esas las circunstancias— y a la vez elegir cambiar lo que está en ti modificar.

Segunda decisión:
En vez de resignarme… Yo aprovecho
Así como es importante aceptar lo fáctico también es fundamental aceptar tus posibilidades de acción inmediata y transformación a futuro. Esto es lo que hace la diferencia entre la resignación y la ambición activa por una mejor situación.
Aprovecha lo que sí está en tus manos hacer, lo que tú sí puedes controlar, aquello en lo cuál sí tienes injerencia y te es posible llevar a cabo.
¿Qué oportunidades puedes aprovechar?
Cuando identificas tus oportunidades y actúas para aprovecharlas, te alejas de la ansiedad producida por la sensación de estar fuera de control. En vez de sentirte el efecto pasas a experimentarte como causa.
Así que ponte en movimiento y decide aprovechar lo que sí está en ti lograr.

Tercera decisión:
En vez de evadir… Yo Asumo
¿Qué de lo que te afecta tiene que ver contigo?
Cuando las cosas no son como las quisiéramos es muy fácil apuntar hacia afuera y buscar un culpable. El reto—y la esencia de la madurez—está en asumir lo que es tuyo: la forma en que tú has contribuido a lo que hoy sucede y la oportunidad que tienes para cambiar las cosas.
Si evades tu responsabilidad, niegas tu poder y tu capacidad para aprender. Cuando asumes lo que te corresponde te adueñas de tu poder al momento que tomas consciencia sobre lo que puedes aprender y mejorar.

Cuarta decisión:
En vez de sólo desear… Yo Me Comprometo
La única forma de obtener resultados diferentes es haciendo cosas distintas. Desear algo mejor es necesario, pero no es suficiente. El deseo debes acompañarlo con el compromiso de hacer lo que haga falta hacer para mejorar tus circunstancias.
¿Qué vas a cambiar para lograr sentirte mejor?
Tus hábitos cotidianos pueden reforzar tu energía y debilitar tu estrés. En este sentido, algunos cambios simples pueden hacer gran diferencia.
Por ejemplo, si eres de los que diariamente te sometes a una intensa dieta mediática, qué tal si eliges leer menos la prensa diaria y evitar el maratón de los noticieros nocturnos en televisión justo antes de acostarte. Te apuesto algo: el mundo no va a cambiar porque tú dejes de ver, escuchar y leer noticias; pero tu salud mental sí puede beneficiarse enormemente de una adecuada dieta mediática.
¿A qué simples cambios te comprometes para lograr lo que necesitas para sentirte mejor?
¿Qué hábitos constructivos y positivos puedes incorporar en tu vida?

Quinta decisión:
En vez de preocuparme… Yo Me Ocupo
El antídoto para tus preocupaciones: ocúpate; ponte en acción; muévete hacia lo que quieres y está en ti lograr.
Hay situaciones que definitivamente escapan de nuestro control. Hagamos lo que hagamos, ni siquiera podemos influir sobre ellas. Entonces, ¿qué caso tiene preocuparte por aquello que escapa de ti?
¿Algo te preocupa? ¿Está en ti hacer algo al respecto? Entonces ponte en acción; de lo contrario, acepta que eso escapa de tu esfera de influencia y decide soltarlo para hacerte cargo de las oportunidades que sí puedes aprovechar.
Quizá no puedas cambiar tus circunstancias en este momento. Pero sí puedes elegir una actitud que te permita aceptar lo que es, aprovechar lo que es posible, comprometerte a lograr lo que quieres y ponerte en acción.

Sexta decisión:
En vez de olvidarme de lo que tengo… Yo Agradezco
Cuando los niveles de estrés se incrementan y te encuentras rodeado de cambios y nuevos desafíos, es normal que pierdas perspectiva y te desconectes de lo que tienes. En medio del caos corres el peligro de dar por sentado y olvidarte de lo que realmente llena tu vida y constituye tus éxitos y fortalezas.

¿De cuántas cosas podrías estar agradecido en tu vida?
La gratitud es un excelente antídoto ante las sensaciones de desesperanza, ya que te permiten conectarte con la abundancia y magia de tu vida. El agradecer te permite enfocarte en lo que tienes —para continuar avanzando hacia tu éxito y plenitud— en vez de aquello que te hace falta.
En la gratitud los miedos se desvanecen ya que te das cuenta de que has recibido y tienes más de lo que creías. Conéctate con ella y no olvides los miles de regalos que has disfrutado en forma de experiencias, amistades, aprendizajes, momentos, oportunidades, amores. talentos, fortalezas, conocimientos.
¿Qué podrías agradecerle a la vida en este momento?

Séptima decisión:
En vez de desconfiar… Yo confío
¿Estás eligiendo creer que tus problemas son más grandes que tú o que tú eres más grande que ellos?
¿Crees que tus circunstancias negativas son permanentes o sabiamente eliges creer que todo se mueve en ciclos y que después del invierno viene la primavera?
¿Estás pensando que estás al efecto de las circunstancias o sabes que tú tienes el control para adueñarte de tu capacidad para salir adelante?
¿No te sientes seguro de quienes te acompañan o decides confiar en el carácter y la capacidad del otro?
Confiar o no confiar. La decisión es tuya.

Octava decisión:
En vez de visualizar en negativo… Yo Apuesto a Ganar
Como decía Henry Ford, “si crees que puedes o crees que no puedes, estás en lo cierto”. En ti está elegir conscientemente apostarle a tu éxito y tener fe en que todo lo que sucede es lo mejor.
El miedo se alimenta de una proyección mental catastrófica de lo que puede suceder. Esa misma energía y talento para visualizar en negativo puedes enfocar en lo que realmente deseas: el éxito.
No es simple pensamiento positivo. No es pretender ingenuamente que todo va a salir bien por el simple hecho de pensar que así va a ser.Esta es la octava decisión. Ya aceptaste la realidad. También identificaste lo que puedes aprovechar de las circunstancias. Además has asumido tu responsabilidad en el proceso. Estás comprometido a la acción y estás ocupándote de lo que es posible. Conectado con la gratitud por lo que ya tienes, decides confiar en ti, en el otro y en el proceso.
Ya lo que queda es apostar a ganar… y llevar tus decisiones a la acción.

Leo Alcalá

lunes, 4 de enero de 2016

CÓMO REESCRIBIR LA HISTORIA DE TU VIDA‏


"Somos la suma total de nuestras experiencias. Esas experiencias, ya sean positivas o negativas, nos hacen quienes somos, en todo momento de nuestras vidas. Y, al igual que un río que fluye, esas mismas experiencias, y aquellas que están por venir, continúan teniendo influencia y dando forma a la persona que somos, y en la que nos convertiremos. Ninguno de nosotros es la misma persona de ayer, ni la que seremos mañana".
-B.J. Neblett

Todos tienen una historia. Tu historia está compuesta de varios capítulos que se desarrollan en el transcurso de tu vida. Esos capítulos van de la felicidad a la tristeza, de lo traumático a lo transformativo, y todo aquello entre ambos. Tus historias son lo que te hace quien piensas que eres y lo que determina cómo te perciben los demás en este mundo.
Te cuentas tu historia de manera habitual. Todo el tiempo narras tu historia mentalmente y otras veces la cuentas a los demás. Cada conversación que tienes es, en cierta forma, un reflejo de una experiencia pasada. Tu diálogo interno está lleno de memorias de lo que ha ocurrido antes, y tú te alejas o te acercas de la recreación de otra versión de esa experiencia con casi cada pensamiento que tienes, cada palabra que dices, y cada acción que llevas a cabo.

Cómo creas tus historias

Todo lo que experimentas pasa primero por la percepción de tus sentidos —gusto, tacto, vista, oído, u olfato— y genera un tipo de sentimiento. Posteriormente, el sentimiento da lugar a un pensamiento, que después identificas como una emoción, con la que etiquetas la experiencia como buena o mala, correcta o incorrecta, feliz o triste. En cierto sentido, las emociones son pensamientos que asocias con sentimientos o sensaciones físicas. En este momento comienzas a darle un significado a tus experiencias de vida: "Mis padres me dieron en adopción, así que eso quiere decir debe haber algo malo conmigo".

Los distintos significados que le das a cada experiencia se convierten en los hilos que tejen cada capítulo de tu vida para crear el tapiz de tu historia. Cuando interpretas tus experiencias de vida como negativas o como algo que te resta poder, conformas creencias limitantes de ti mismo. Estas creencias limitantes pueden sonar de esta manera:
  • “No soy suficientemente bueno"
  • "Nunca podré hacer eso"
  • "Soy un tonto"
  • "Nunca tendré suficiente" o
  • "No merezco ser feliz”.
Como resultado de estas creencias limitantes, el miedo, el dolor, y el sufrimiento se colocan en el primer plano de tu conciencia; e intencionalmente tratas de evitar a todos o a todo aquello que te hace volver a vivir aquellas experiencias.

El circuito negativo

¿Puedes recordar la última vez que escuchaste la voz del miedo y te privaste de la capacidad de dirigirte con decisión hacia tu visión o meta? ¿Alguna vez te has quejado con un amigo o compañero de trabajo y has acabado en una espiral negativa mientras hacías mención de todo aquello que pensabas que no estaba bien con otra persona o con tu situación?
Estos comportamientos de autosabotaje son, en parte, un intento de protegerte inconscientemente de otra experiencia que refuerce la historia de por qué no puedes ser, hacer, o tener lo que quieres en la vida. Estos motivadores inconscientes son lo que llamamos emociones no resueltas, que se han reprimido de experiencias anteriores, y son los que crean decisiones limitantes inconscientes que te mantienen atrapado en la misma vieja historia, mes tras mes, año tras año.

Cómo reescribir tu historia

La buena noticia es que eres el autor de tu propia historia. Eres el único que recorre tu camino y se abre paso en él. Eres quien escribe la historia y tiene la capacidad de cambiar la narración en todo momento. ¿Pero por dónde comenzar cuando tienes toda una vida de memorias grabadas (sanskaras) y emociones reprimidas que motivan cada uno de tus pensamientos, palabras, y acciones?
Puedes comenzar por ver cómo interpretaste tus experiencias pasadas.
Existen dos tipos de interpretaciones, aquellas que te empoderan y aquellas que te quitan fuerza. Por ejemplo, sé de dos hermanas de las que su padre abusaba. Una de las hermanas acabó consumiendo drogas, abandonó la escuela, se quedó sin hogar, y fue de una relación de abuso a otra. La otra hermana fue a la universidad, y tenía una carrera exitosa, y una pareja que la valoraba. A ambas chicas les hicieron una entrevista en la televisión nacional, y cuando les preguntaron "¿Cómo fue que llegaste a dónde estás hoy?" su respuesta fue la misma: "Después de todo lo que pasé, todo lo que soporté, ¿cómo podría haber sido algo distinto?"

Piensa en tu futuro de manera positiva

La moraleja de esta historia es que siempre puedes decidir cómo interpretas los acontecimientos, circunstancias, e interacciones con los demás. Puedes elegir concentrarte en lo negativo al buscar todo aquello que está mal, lo que te conduce a mayor dolor y sufrimiento, o puedes elegir ver lo que está bien (encontrar los regalos o las oportunidades), lo que te lleva a un mayor potencial, y más dicha, felicidad y plenitud.

Reescribir tu historia requiere que observes con honestidad cuando culpaste a otras personas o circunstancias por los giros que dio tu vida. ¿Te sientes resentido por un ascenso que no obtuviste en el trabajo? ¿Sigues amargado por esa relación que no funcionó? Si crees que estás albergando resentimientos, pregúntate lo que aprendiste de esa persona o situación. Piensa en la historia de manera positiva. Piensa en qué regalos se manifestaron en tu vida como resultado de no haber satisfecho tus necesidades o conseguido lo que querías en aquella ocasión.

A medida que te acostumbres a encontrar las oportunidades en cada desafío, comenzarás a ver las nuevas experiencias con una nueva luz, y comenzarás a reescribir tu historia. A todo el mundo le han negado algo que quería en un momento o en otro, sólo para darse cuenta de en realidad lo tenían todo. De haber tenido aquello que pensabas que necesitabas en aquel momento, no tendrías los regalos que tienes hoy. 


Trista Thorp//The Chopra Center