jueves, 6 de octubre de 2016

20 cosas que la persona mentalmente fuerte no hace



1.    Vivir en el pasado

Individuos mentalmente fuertes se centran en el momento presente y en el futuro próximo. Ellos entienden que el pasado esta fuera de su alcance y que el futuro lejano es demasiado impredecible como para tenerlo en cuenta.

2.    Permanecer en la zona de confort

La zona de confort es un lugar peligroso, un oscuro abismo donde cualquiera que permanece allí por mucho tiempo se termina perdiendo. Mantenerse dentro de la zona de confort es renunciar a la vida.

3.    Omitir las opiniones de los demás

Sólo los necios creen ser suficientemente buenos en todos los aspectos. Cuando se trata de una lluvia de ideas, éstas pueden ser tan forzadas como capturadas. Una buena idea es una buena idea, independientemente de si se me ocurrió a mí o no. No dejes que tu ego saque lo mejor de ti; si alguien te ofrece un consejo, tómalo.

4.    Evitar el cambio

Lo que la gente mentalmente fuerte entiende y los demás no, es que el cambio es inevitable. No tiene sentido tratar de evitar lo inevitable. Por lo tanto, tratar de evitar el cambio no tiene sentido; es una mera pérdida de tiempo y energía.

5.    Mantener una mente cerrada

Uno nunca sabe todo. Incluso las cosas que uno cree saber, posiblemente no sean totalmente verdaderas. Si uno mantiene una mente cerrada, uno se impide a sí mismo aprender nuevas cosas. Si dejas de aprender, dejas de vivir.


6.    Dejar que los demás tomen decisiones por ellos

Solo usted debe tomar sus propias decisiones; no podemos permitir que otros las tomen por nosotros. Todo lo que esto hace es trasladar la responsabilidad de uno hacia otra persona, pero al final quien termina fracasando es uno mismo.



7.    Ponerse celoso por el éxito de los otros

Uno debería ponerse feliz cuando los demás tienen éxito. Si ellos pueden lograrlo, uno también puede. El éxito de los demás no significa, de ninguna manera, que se disminuyen las probabilidades de que usted tenga éxito. En todo caso, esto nos debe motivar para seguir empujando hacia adelante y, así, conseguir el éxito.

8. Pensar en las posibilidades de fracaso

Nuestros pensamientos controlan nuestra perspectiva; nuestra perspectiva controla nuestro éxito. La gente mentalmente fuerte entiende esto y lo usa a su favor. Siempre existe la posibilidad de fracasar, pero mientras existe la chance de triunfar, vale la pena hacer el esfuerzo.

9.    Sentir pena por sí mismos

Cosas malas siempre suceden. La vida puede ser muy dura. La gente se lastima; otros mueren. La vida no es todo color de rosa. Uno se caerá del caballo una y otra vez. La cuestión es si uno es lo suficientemente fuerte como para volver a levantarse.

10.    Concentrarse en sus debilidades

Aunque trabajar en nuestras debilidades tiene sus beneficios, es más importante concentrarse en potenciar nuestras fortalezas. La persona más completa no es quien llega más lejos en la vida. Ser del promedio en todos tus aspectos te convierte en alguien promedio. Sin embargo, el dominio de ciertas habilidades o rasgos te permitirá vencer a los demás con menos esfuerzo.

11.     Tratar de complacer a la gente

Un trabajo bien hecho es un trabajo bien hecho, sin importar quién esté juzgando el producto final. Uno no puede complacer a todo el mundo, pero siempre podemos hacer nuestro mayor esfuerzo.

12.      Culparse a sí mismos por cosas que están fuera de su control

La gente mentalmente fuerte sabe qué cosas puede controlar, y sabe lo que no puede controlar, y por eso, evita pensar en lo que escapa de sus manos.

13.     Ser impaciente

La paciencia no es solo una virtud; es “LA” virtud. La mayoría de la gente no fracasa porque no es lo suficientemente buena o porque es incapaz de triunfar. Esa gente falla porque es impaciente y se rinde antes de tiempo.

14.     Ser malentendido

La comunicación es clave para que cualquier sistema funcione correctamente. Cuando se trata de personas, las cosas se tornan un poco más difíciles. No es suficiente solo con entregar la información; si los oyentes no te entienden, el mensaje no se recibirá correctamente. La gente mentalmente fuerte realiza su mayor esfuerzo por ser entendida, y además, tiene la paciencia necesaria para aclarar cualquier malentendido.

15.     Sentir que los demás están en deuda contigo

Nadie te debe nada en la vida. Uno nace; lo que resta depende de nosotros mismos. La vida no nos debe nada. Los demás no nos deben nada. Si uno quiere conseguir algo en la vida, solo te lo debes a ti mismo; está en uno salir a buscarlo. En la vida, no existen las limosnas.

16.      Repetir los mismos errores

Comete un error una vez, está bien. Comete el mismo error dos veces… no esta tan bien. Comete el mismo error por tercera vez, deberías considerar alejarte del alcohol y las drogas. Tú eres estúpido o estás bajo los efectos de la droga.



17.        Ceder ante sus miedos

El mundo puede ser un lugar escalofriante. Hay cosas que nos asustan y tenemos razón en tener miedo, pero la mayoría de nuestros miedos son ilógicos. Si sabes que quieres probar algo, pruébalo. Si tienes miedo, entiende que tener miedo al fracaso significa que tener éxito es muy importante para ti.

18.       Actuar sin pensar

La gente mentalmente fuerte sabe que no debe apresurar sus decisiones. Si tienes el tiempo para reflexionar sobre algo y cubrir todos sus aspectos, entonces hazlo. No hacerlo es pura pereza.

19.       Rechazar la ayuda de otros

Tú no eres Superman; no puedes hacer todo. Incluso si pudieras, ¿por qué lo harías? Si otros te ofrecen su ayuda, acéptala. Sé social. Escucha las ideas de los demás y observa cómo ellos actúan. Puedes aprender algo. Si no, tú puedes enseñarles algo y hacer lo que los humanos solemos hacer: sociabilizar.

20.     Tirar la toalla (rendirse)

La mayor debilidad de los humanos es rendirse –poner un punto final, tirar la toalla–. Las personas mentalmente fuertes realizan las cosas de cierta manera. Solo haz las cosas que son importantes para ti; olvídate de lo que no te importa. Si son importantes para ti, persíguelas hasta tener éxito. Sin excepciones.

Gustavo Aldunate
http://www.accionpreferente.com/

miércoles, 5 de octubre de 2016

10 pautas para eliminar nuestra basura emocional



A continuación te dejamos 10 técnicas escritas por la psicóloga Ciara Molina.
1. Pensamientos positivos o negativos, tú eliges. Según Molina, «los pensamientos negativos generan una enorme cantidad de malestar, y su manifestación común es la ansiedad». Los positivos, en cambio, provocan todo lo contrario a nivel emocional. Así, con afirmaciones positivas, lograremos modificar el pensamiento a través del uso del lenguaje. Se trata, prosigue esta experta, «de que te creas lo que te dices, no solo que te quedes con las palabras: "me quiero", "me valoro", "soy capaz"… Hay que animarse a potenciar aquello que quieres atraer y tu pensamiento abrirá el camino emocional que te ayudará a alcanzarlo», asegura.
2. Creando expectativas, acumulando frustraciones. Tendemos a fijarnos demasiado en lo que consideramos que nos hace falta, y esto nos dificulta poner atención en lo que somos, sentimos y pensamos en nuestro día a día. No podemos saber lo que v a pasar de aquí a cinco años, pero sí podemos gestionar adónde queremos llegar dando pequeños pasos desde el hoy. «La mejor manera de no excedernos en nuestras expectativas será establecer pocas y a corto plazo, al hacerlas alcanzables ganaremos confianza», asegura Molina.
3. La actitud determina el estado de ánimo. ¿Alguna vez has tenido la sensación de vivir un día pésimo desde que te levantas hasta que te acuestas? o, por el contrario, ¿no te ha pasado que de repente sientes que te comes el mundo y que todo lo que acontece a tu alrededor parece estar en sincronía contigo? «Lo que determina uno u otro es la actitud con la que nos enfrentamos a él», afirma esta psicóloga. «El mundo según lo vemos no es más que un reflejo de nuestro estado interior: cuanto más optimistas seamos a la hora de interpretar lo que nos pasa, mejor valoración haremos de nosotros mismos (autoestima) y mejor adaptación al medio tendremos. Por tanto, toda actitud positiva comienza por tener una autoestima saludable».
4. Voluntad sin acción es papel mojado. Cuando nos sentimos decaídos, lo primero que perdemos es la voluntad. «Sabiendo que la voluntad es nuestra capacidad para decidir si realizar un determinado acto o no, ¿por qué escoger quedarse en la oscuridad pudiendo ver la luz?», se pregunta Molina. Para tener una buen a predisposición a la acción voluntaria ella aconseja ser receptivo, priorizar los pasos, visualizar positivamente aquello que queremos que suceda…
5. Salir de la zona de confort, definiendo zona de confort como todo aquello que nos rodea y con lo que nos sentimos cómodos. ¿Cómo salir de la zona de confort? Molina aconseja al respecto explorar nuevos horizontes y dejar que la vida nos sorprenda. «Perder el miedo a avanzar, a descubrir nuevos mundos y buscar oportunidades que nos aporten nueva sabiduría. Cuando decidimos explorar más allá de los límites que nos autoimpusimos empezamos a entrar en lo que se conoce como la "zona de aprendizaje"».
6. Quiero, puedo, me lo merezco. «Tenemos que tener claro que lo que nos define no son las opiniones positivas que los demás puedan tener o las críticas a las que nos veamos expuestos, sino la valoración que hacemos de nosotros mismos. Es decir, de la autoestima», señala Molina.
7. Autoestima: camino al bienestar. Para hacer que mejore, esta psicóloga recomienda que «nos aceptemos, tengamos confianza plena en lo que hacemos, nos cuidemos a nosotros mismos, seamos autosuficientes emocionales, aprendamos a poner límites, realicemos autocrítica constructiva, sepamos que somos los únicos responsables de lo que nos pasa, nos dediquemos un momento al día solo para nosotros, y apostemos por el sentido del humor, entre otras muchas cosas que podemos hacer».
8. Aceptación, pero no olvido. No se olvida, se supera, dice Molina. «Superamos relaciones, miedos, malestares, frustaciones, pérdidas y heridas emocionales. Eso sí, el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional y pensar constantemente en borrar nuestros recuerdos negativos no hará más que hacerlos más conscientes», afirma. Por eso para que un malestar se supere no podemos negar que exista, necesitamos admitirlo para cambiarlo», añade.
9. Críticas, ¿constructivas o destructivas? Lo que diferenciará que una crítica sea catalogada de constructiva o destructiva será la intención con la que se dice, las palabras que se escogen y la manera de decirla. «Pero por muy destructiva que sea la crítica, si no se le da importancia, no se vivirá como una ofensa». «Asimismo, cuando seamos nosotros los que formulemos la crítica, no debemos ser apresurados a la hora de opinar, debemos dejar claro el aprecio, basarla en el respeto, y expresarla en el momento adecuado… además de ser conscientes de que el otro tiene derecho a réplica», recuerda.
10. La comunicación, por último, como base del equilibrio emocional. Resulta imprescindible saber comunicarnos, entendernos y comprendernos los unos a los otros. Una buena o mala comunicación puede marcar la diferencia entre tener una vida feliz o tenerla llena de problemas. Para que la comunicación sea efectiva y emocionalmente sana partiremos de las siguientes premisas: Tendremos la actitud adecuada, nos centraremos en un tema en concreto, escucharemos con atención, nos expresaremos de forma clara y directa, diremos lo que pensamos y sentimos, aceptaremos la opinión del otro, no daremos nada por supuesto, preguntaremos, y seremos coherentes con lo que decimos y lo que expresamos de una manera no verbal.
Psicología/Ciara Molina

martes, 4 de octubre de 2016

Tratamiento del merecimiento - Louise Hay

Estas afirmaciones de Louise Hay que compartimos hoy componen el Tratamiento de merecimiento.



Yo me merezco todo lo bueno, no algo ni un poquito, sino todo lo bueno.
Yo ahora disuelvo cualquier pensamiento negativo o restrictivo. Me libero y disuelvo todas las limitaciones del pasado. No me ata ningún miedo ni limitación de la sociedad en la que vivo. Ya no me identifico con ningún tipo de limitación.

En mi mente tengo libertad absoluta.

Ahora entro a un nuevo espacio en la conciencia, en donde me veo de forma diferente. Estoy creando nuevos pensamientos acerca de mi ser y de mi vida. Mi nueva forma de pensar se convierte en nuevas experiencias.

Ahora sé y afirmo que formo una unidad con el Próspero Poder del Universo, por lo tanto recibo multitud de bienes. La totalidad de las posibilidades está ante mi.

Yo merezco la vida, una vida buena.
Yo merezco el amor, abundante amor.
Yo merezco la salud.
Yo merezco vivir cómodamente y prosperar.
Yo merezco la alegría y la felicidad.
Yo merezco la libertad, la libertad de ser todo lo que puedo ser.
Yo merezco todo lo bueno.

El Universo está más que dispuesto a manifestar mis nuevas creencias y yo acepto la abundancia de esta vida con alegría, placer y gratitud. Porque me lo merezco, lo acepto y sé que es verdad.

Así es, gracias amado Universo.

El sueño recarga nuestro cerebro


La importancia de tener un sueño reparador es bien conocida por todos, y es que sufrir de insomnio es una amenaza para el bienestar. Está implicado en diversos mecanismos cerebrales, por eso, mantener una buena higiene del sueño es muy importante.
Tras una noche sin pegar ojo, podemos sufrir diferentes consecuencias adversas durante el día, como fatiga, somnolencia, dolor de cabeza, déficit de atención… Así, es evidente que su función va más allá de la de permitirnos un simple descanso físico. Por otro lado, de los efectos de la falta de sueño se desprende su compleja función y la necesidad que tenemos los seres humanos de dormir.
Pero, ¿qué pasa mientras dormimos?, ¿qué funciones tiene el sueño?, ¿cómo puedo mejorar la calidad del sueño? Todas estas preguntas y alguna más serán contestadas a continuación.

Mecanismos y fases del sueño

Mientras dormimos tienen lugar determinados procesos neurológicos fundamentales para los mecanismos de aprendizaje y la consolidación de la memoria. Recordemos que el sueño es una necesidad básica del ser humano y su privación acarrea graves consecuencias, tanto mentales como físicas.
Una vez iniciado el sueño, se identifica un ciclo de 70-100 minutos que se repite de 4 a 5 veces por noche. El ciclo comienza cuando nos estamos quedando dormidos. En este instante, comienza el sueño no REM primero en la fase superficial y después en la profunda. Cuando llevamos unos 90 minutos durmiendo comienza la fase REM, en la que tienen lugar los sueños.

A medida que van pasando las horas de sueño la duración de la fase REM es mayor, por eso el sueño es más ligero al principio de la noche. También cambia la duración de las fases según la edad. Por ejemplo, los recién nacidos duermen durante 20 horas, y gran parte en fase REM, lo que empuja a pensar en la implicación de la fase REM en el desarrollo neurocognitivo.

Factores que regulan el sueño

La necesidad de sueño se modifica en función de la actividad diurna de cada uno. Así, los que no acumulen cansancio físico no necesitan la “reparación física” que se lleva a cabo durante el sueño. Por lo que aquellas personas sedentarias tendrán muchas dificultades para dormir, porque el organismo no identifica la necesidad de descansar.

Existe un ciclo endógeno sueño-vigilia de 25 horas que se sincroniza con el ciclo de luz-oscuridad de 24 horas. Este es otro factor que será influyente. Esta sincronización está desajustada en algunas personas, que padecen un trastorno en el ciclo circadiano. La melatonina está implicada en este proceso.
La síntesis de esta neurohormona varía durante el ciclo de 24 horas, y responde a los cambios en la iluminación ambiental. Normalmente, la secreción de melatonina por la glándula pineal es inhibida por la luz y estimulada por la oscuridad. La secreción de ésta alcanza su pico en mitad de la noche y va disminuyendo paulatinamente.

La importancia de la higiene del sueño

Una de cada 3 personas sufrirá a lo largo de su ciclo vital de algún trastorno del sueño, con consecuencias graves. Pueden afectar al rendimiento académico y laboral, ya que provoca alteraciones cognitivas; así como cambios emocionales que repercutirán en las relaciones interpersonales o en el estado de animo.

Existen una normas básicas para solventar estos trastornos o evitarlos, estas pautas forman parte de la higiene del sueño, lo que nos puede garantizar que sea reparador. Las siguientes son algunas de las normas a seguir:
  • La habitación donde dormimos tiene que ser un lugar agradable. Sin ruidos, con temperatura estable y sin estimulación lumínica excesiva.
  • La rutina previa tiene que ir rebajando nuestro nivel de actividad física y mental de manera progresiva. Tomar un baño relajante, escuchar música chill out o realizar ejercicios de relajación pueden ser buenos ejemplos.
  • Es importante establecer un horario fijo, como la hora de acostarse y de levantarse. También hay que evitar “recuperar” el sueño perdido por la mañana y levantarse a la hora previamente establecida.
  • Evitar siestas durante el día, luego pueden dificultar que durmamos por la noche.
  • Disminuir el consumo de café y tabaco y todo tipo de sustancias estimulantes que puedan interferir.
  • No comer excesivamente antes de acostarse, pero tampoco ir a la cama con hambre.

Función del sueño

Actualmente no está del todo clara, aunque hay diversas hipótesis. Una de las teorías es la de la conservación de la energía. Durante el sueño, nuestra temperatura corporal baja y se reduce el consumo de oxigeno. Digamos que es una especie de ahorro energético para conservar la energía después de las tareas realizadas durante el día.
Otra hipótesis es la de tener una función reparadora. Tiene el objetivo de rehabilitar nuestro organismo después del esfuerzo realizado. Combatiría el cansancio producido por el estado diurno de vigilia, restaurando fisiológicamente nuestro organismo.

También ha habido estudios referidos a la consolidación de la memoria. Dormir después de entrenar en cualquier tarea cognitiva, como estudiar para un examen o tocar un instrumento aumenta significativamente el rendimiento. La presencia, en regiones cerebrales, de patrones de actividad similares a los de la vigilia apunta a que se repasan estos patrones de actividad, favoreciendo el aprendizaje.

Carolina López para La mente es maravillosa

lunes, 3 de octubre de 2016

Se trata de salir de la zona de confort


La vida siempre tiene sus altas y sus bajas, pero de alguna manera tiende a estabilizarse. Sentir la seguridad que te da la estabilidad laboral, familiar y sentimental, es grandioso para estar tranquilo y vivir sin el estrés que genera la incertidumbre.
Sin embargo, es necesario tener presente que la forma cómo aceptemos la estabilidad o zona de confort, puede tener efectos negativos. Nos han educado para buscar la estabilidad, pero la realidad es que nos toca aprender a vivir en un eterno cambio, ya que aunque a veces puede ser difícil de aceptar, nada es constante.
La zona de confort, a pesar de ser placentera tiene varias consecuencias negativas que afectan tu capacidad para aceptar cambios, para valorar las nuevas oportunidades, aumenta tu temor a los cambios, limita tu visión a largo plazo y lo peor es que evita que evalúes riesgos adecuadamente y por ende cuando las cosas cambian, nunca estás preparado. No estar preparado para los cambios casi siempre es catastrófico.
La zona de confort, como todo lo que genere algún tipo de placer, puede generar adicción y quiero compartir contigo algunos de los síntomas de que presentas un caso de adicción a la zona de confort:
1. Crees que has logrado todas tus metas.
El éxito mal manejado puede ser contraproducente; creer que tienes todo, limita el sano inconformismo de pensar en qué puedes mejorar y más aún, elimina la capacidad de crear e innovar.
2. Crees que nada puede afectar negativamente tu estado actual.
La sensación de invulnerabilidad generalmente es una forma de negar la existencias de riesgos. No es que nada te pueda afectar, sino que decides ignorar lo que te preocupa y confiar ciegamente en que nada va a pasar.
3. Consideras que nada puede mejorar tu situación.
El conformismo es otra forma de negar nuevas oportunidades y generalmente termina sirviendo para autojustificar tu decisión de no intentar cosas nuevas por temor a perder lo que ya tienes.
4. Ves algunas cosas que quisieras hacer, pero no actúas por “razones justificadas”.
A veces tú eres el obstáculo de tu progreso. Eres un ser racional pero tu inteligencia se pierde explicándote por qué dejaste de hacer algo, de una manera que te suene creíble.
5. Te alejas de personas que no comparten tu visión de “estabilidad”.
No es que los demás no tengan puntos válidos; es que simplemente no piensan como tú.
6. Te parece bien verte en unos años haciendo lo mismo y recibiendo iguales beneficios.
Al aceptar tu zona de confort, esto implica creer que va a durar de manera indefinida, por lo que aceptas que al hacer lo mismo, en un futuro seguirás igual de “bien”.
7. Sientes que tienes talentos sin aprovechar, pero no te importa porque ya no los necesitas.
Al convencerte de que ya tienes lo que quieres, lo que no has usado, sin importar que tan bueno seas en ello ni que tanto lo disfrutes; es simplemente innecesario. Dejas de hacer lo que disfrutas por lo que simplemente necesitas.
8. Hay personas cercanas que se asombran al saber que sigues igual.
Al estar encerrado en tu zona de confort, quienes no están en ella o simplemente andan en la suya, pueden ver fallas en tu visión de estabilidad. Esas personas son las que siempre dicen: ¿Aún sigues ahí?…. Que bueno… eres muy estable.
9. Aceptas tus limitaciones como absolutas y tolerables sin cuestionar.
El conformismo generado en la zona de confort te lleva simplemente a vivir con lo que puedes, incluyendo lo que no puedes hacer ni obtener. La resignación es muy fuerte y sirve para negarte que puedes hacer algo por mejorar.
10. Estás explicando constantemente a tus amigos y conocidos el motivo para seguir como estás.
Si tu estado actual fuera aceptable, no deberías estar justificando con nadie el por qué estás ahí.
11. Tienes amigos que han actuado, cuando tú no lo has hecho y han logrado algo.
Has dejado de aprovechar oportunidades que otros han tomado y para tí fue solo cuestión de suerte el que ellos hubieran podido lograr una meta a la que tú pudiste llegar también. Pero no importa, para ti no justificaba el riesgo.
12. Ves cualquier elemento que pueda afectar tu estado actual como una amenaza, sin evaluarlo.
Ya sea una oportunidad o un riesgo, lo intentas evitar porque amenaza tu estabilidad.
13. Siempre piensas que no tienes los recursos o el conocimiento suficiente para aprovechar algunas oportunidades.
Siempre dejas de intentar ideas porque sientes que no tienes cómo lograrlas y aún cuando alguien te dice que puedes hacer algo, siempre encuentras la manera de explicar de una manera razonable, por qué no te conviene actuar.
14. Te quejas de muchas cosas y no haces nada para buscar mejorarlas.
La queja de adultos no es más que la evolución del berrinche o pataleta de niños. Te sientes mal, lo expresas, pero al final, eso no te dará lo que quieres y seguirás igual.
15. Has aceptado como ciertos muchos de los síntomas que has leído hasta aquí y aún crees que todo está bien.
La racionalización es la forma como nos autoexplicamos cosas para convencerte de que están como las deseas y te ayuda a ignorar lo que no quieres aceptar. Al final todo, incluyendo lo malo, te suena razonable, creíble y más aún, te crees capaz de convencer a otros de tener el criterio para tomar la decisión.
Buscar la estabilidad y disfrutarla no está mal; lo que está mal es creer de manera absoluta en que nada se puede mejorar y que no puedes hacer nada por ti y por los que te rodean, más que seguir igual, quejándote por lo que no te gusta, sin actuar.
Estar en la zona de confort no es malo; pero creer que siempre va a ser así puede traer consecuencias catastróficas. Aprovecha la estabilidad para buscar nuevas ideas de manera tranquila, pero deseando siempre hallar una mejor manera de hacer las cosas y progresar.
¡Deja tu adicción a la zona de confort!

Germán Andrés Castaño Väzquez
http://elartedesabervivir.com