miércoles, 28 de septiembre de 2016

Lealtad Invisible

Se denomina Lealtad Invisible a aquella lealtad consciente e inconsciente hacia un ancestro o familiar que nos impulsa a repetir una conducta de un modo ciego, sobre el que no tenemos el menor control. El término Lealtad Invisible se debe al psiquiatra húngaro Ivan Boszormeny-Nagy quien, junto a Gerladine M. Spark, publicó el libro Lealtades invisibles. Boszormeny-Nagy, asegura que los trastornos, dolencias y problemas de las personas, provienen de un desequilibrio en el dar y recibir dentro del sistema familiar.
Da lo mismo si esa persona ha muerto hace mucho o poco tiempo, si sigue viva, si nos caía bien o mal, si fuimos afín o no, si tuvimos contacto o no, la lealtad a esa persona nos impulsa a repetir conductas que esa persona llevaba a cabo, o aún lleva a cabo (sí está viva) e incluso muy habitualmente nos hace repetir literalmente, su vida entera como si fuera una gran historia que se perpetúa.
Por ejemplo, una mujer fue infeliz en el amor y sus hijas repiten esa infelicidad con recurrentes fracasos en su vida de pareja. El mensaje de la lealtad es el siguiente: si mi madre no fue feliz, nosotras no tenemos derecho a serlo. Un hombre muere prematuramente de manera brusca y alguien, quizá nosotros, sufrimos un accidente o fallecemos en el aniversario de su muerte décadas después (Síndrome de Aniversario).

Tu Inconsciente sabe

Inconsciente familiar: Término acuñado por Szondi para designar un sustrato de la psique, situado en un plano más profundo que el inconsciente personal, constituido por las experiencias de los antepasados de la persona «memoria familiar», que en forma de patrones de conducta, se esfuerzan por manifestarse, dirigir nuestro «destino» e influir en nuestras elecciones de enamoramiento, amistad y profesión, o incluso, generando un determinado síntoma, enfermedad o tipo de muerte.
Nuestro inconsciente recuerda TODO, absolutamente TODO sobre el árbol familiar hasta la séptima generación, conoce la historia familiar, los secretos, las verdades, las mentiras, lo que ha sido ocultado por uno o varios miembros, lo que ignoraron, lo que se ha escondido u olvidado, lo que es evidente y lo que no lo es. Si hubo crímenes, suicidios, abandonos, infidelidades, traiciones, violaciones, muertes, accidentes, ruinas o graves atentados a la dignidad de los miembros de tu clan, tu inconsciente lo SABE.

¿Realmente piensas que todo lo que vives, sientes y experimentas es tuyo?

Muchas enfermedades son el resultado de un dolor familiar que hay que sanar y llevar a la luz. Una adicción al sexo puede ser la sobre-compensación de la represión sexual de alguno de tus padres o abuelos; una enfermedad crónica es, a menudo, el síntoma de un dolor emocional no expresado ni resuelto en alguna parte del árbol.
Porque, en el fondo, hay una gran lealtad, un gran amor ciego a aquellos que nos trajeron al mundo, incluso aunque les odiemos, no nos hablemos con ellos o nuestra relación sea distante o inexistente. El que es declarado loco quizá es el más honesto, auténtico y valiente de todos los miembros de su clan, el más lúcido, el que se da cuenta de las cosas. De hecho es posible que enferme para intentar que los demás abran los ojos.
Un mártir, una mujer o un hombre muy sufrientes y sacrificados por los demás, pueden en realidad estar ejerciendo un gran control sobre el resto de los miembros de su familia, haciéndoles sentir culpables y no dejándoles libertad para liberarse de su influjo. A veces las víctimas tienen mucho más poder en la familia que el mandón exigente y gritón que parece ser (solo lo parece) el que tiene el poder y control del clan.

Regla de Deuda


Lo que una generación deja sin resolver, será la siguiente la que, inocente e inconscientemente, trate de resolverlo; así queda atrapada en temas o asuntos que no son en realidad su responsabilidad. Existe una transmisión transgeneracional de los problemas familiares que a veces crean una cadena de destinos difíciles o trágicos.
Los asuntos no resueltos de los sistemas familiares en generaciones anteriores y las injusticias cometidas dentro y fuera del sistema familiar pueden, inconscientemente, afectar la vida de las familias manifestándose en alguno o varios miembros del sistema, enfermedades inexplicables, suicidios, depresiones, relaciones conflictivas, trastornos físicos y psíquicos, dificultad para encontrar pareja, para prosperar económicamente y tener éxito en la vida, comportamientos compulsivos, etcétera.
Por ejemplo: Un niño nace como consecuencia de la muerte de otro. La madre se empeñó en quedarse embarazada y luego se arrepiente y aborta prematuramente de forma consciente o inconsciente. Pocos años después tiene otro hijo e incluso le pone el mismo nombre o parecido, que le hubiera puesto al hijo que no llegó a nacer. Este segundo niño, que si ha nacido, pagará por ello toda su vida… pues él vive gracias a la muerte de su hermano no nacido.
Posiblemente sea muy leal, de forma inconsciente, a su hermano muerto y siempre sienta que le falta algo, que no está completo elementos como la melancolía, la tristeza o conductas auto-destructivas le harán mucho daño, pues nota inconscientemente que no tiene derecho a la vida… ¿Qué derecho tengo yo a vivir si otro murió para que yo naciera? Y si el no paga la deuda, sus descendientes lo harán. 
¿Qué puedo hacer si intuyo o sé que estoy tengo una lealtad familiar a un ancestro?Para poder desentrañar los nudos familiares es fundamental, imprescindible, conocer el propio árbol genealógico, con el mayor lujo de detalles: conocer tanto los nombres, como las fechas de nacimiento y muerte, así como los abortos o posibles secretos familiares ocultos, que acabarán reapareciendo en las vidas de las generaciones posteriores.
Los abortos son extremadamente importantes, una vida que no llegó a SER siempre tiene consecuencias en nosotros y en los demás. Si viven con culpa, se debe hacer un duelo, darles su lugar en nuestra familia y no permitir que su energía, que suele estar colapsada e incorpora rabia y tristeza por haber sido olvidado, por no haber nacido, nos haga daño o se lo haga a nuestros hijos y nietos.

“Usemos nuestro pasado como trampolín no como sofá” – Alejandro Jodorowsky.

-Eugenio Sánchez/Jenny Gonzáles-

martes, 27 de septiembre de 2016

La paz ya existe


Hemos de darnos cuenta de que la paz es algo que siempre ha estado en nuestro interior, de que es algo inherente al reino del espíritu, que siempre existe, pero que sólo es posible percibir, comprender y vivir cuando uno sabe desprender la mente de los aspectos parciales, personales, transitorios. 

Cuando se puede vivir simultáneamente este aspecto interior y permanente de la vida y a la vez participar en el aspecto cambiante, mutable, de lucha externa, entonces la vida se convierte -aun en los momentos más difíciles- en una verdadera, en una auténtica acción. 
Entonces estoy actuando y estoy siendo un buen actor, porque tengo conciencia no sólo del personaje sino también de algo superior al personaje. 
Entonces tomo conciencia de esta voluntad, energía e inteligencia que actúa detrás de todo, y por lo tanto a través de mí; y aprendo a colaborar, a seguir haciendo mi papel estando por encima de la situación. 

Así, cada cosa que hago es para mí una verdadera creación dos veces creada: una re-creación; tanto en el sentido de una segunda creación como en el sentido de un verdadero placer; entonces es perfectamente compatible el que existan simultáneamente la paz y la lucha. 

Pero para poder llegar a esto es preciso haber pasado por esta capacidad de entrega total, por este deshacer todos los nulos gordianos que hay dentro de nosotros -del egocentrismo, de los miedos, de buscar demasiadas seguridades, de no dar lo mejor de nosotros a los demás-. Y lo mejor de nosotros no es nuestro dinero, sino nuestro afecto y nuestra voluntad; al no dar esto -lo mejor de nosotros- a los demás, nos aislamos del ritmo de la vida, que siempre cambia, siempre fluye. 

Comprendamos que no podemos retener nada, que en la vida todo es mutación, transformación, recreación. 

Si nosotros vamos reteniendo cosas, ideas, en nuestro interior, estamos obstruyendo este ciclo natural, y toda obstrucción a lo que es una ley natural produce dolor. 
Aprender a vivir con plenitud es lo mismo que aprender a vivir con sencillez; y si nosotros no podemos vivir con sencillez es porque somos complicados. Esta complicación nos viene porque queremos retener, conservar, porque nos falta generosidad interior. 

Sólo cuando se pierde la seguridad, cuando uno entrega las cosas que le parece que le dan seguridad, sólo entonces pasa a un nivel donde la seguridad es de otro orden; entonces puede manejar las situaciones mucho mejor, con un enorme espíritu de independencia, de completa aventura. 

Extracto de El trabajo interior
de Antonio Blay

lunes, 26 de septiembre de 2016

¿Qué percibes del mundo?


“No vemos al mundo tal como es, vemos al mundo tal como somos”. Indudablemente cada quien percibe del mundo lo que puede. Si adentro de tí hay odio, rencor, amargura, envidia, miedo o celos, eso es lo que percibirás afuera.
Si dentro de ti hay paz, bienestar, perdón, compasión, misericordia y amor, eso es exactamente lo que verás afuera y con lo que te encontrarás.
Nuestra percepción del mundo es selectiva y el filtro es lo que nuestro corazón alberga.
Comienza a perdonar. En especial a ti misma/o, por lo que hayas hecho equivocadamente. Comienza a amarte más, que nada más tenemos esta vida y se pasa muy rápido. Empieza a sonreír frente al espejo y date una mirada cálida. Esta se va a multiplicar.
Escucha lo que hablas y date cuenta de los temas que eliges, de las noticias que escuchas, de lo que preguntas a los demás. Sé cuidadosa/o, especialmente meticulosa/o con lo que dices. Y no permitas que entre a ti nada que sea malo, desagradable o miserable. No acumules odios. 
Llénate de agradecimiento y serás abundante en bienestar.
Psicología/Rocío Arocha

sábado, 24 de septiembre de 2016

Respeto

Nunca permitas que nadie, absolutamente nadie, perturbe tu paz y tu libertad.
Cada vez que permites que alguien te maltrate, ya sea física, verbal o emocionalmente, estás permitiendo que perturbe tu paz y tu libertad, y por tanto, no aprendes la lección y ésta se va a ir repitiendo una y otra vez, con distintos escenarios y personas.
Nunca perturbes la paz y la libertad de otra persona, animal, la naturaleza, la madre Tierra, etc… Todo está vivo, y todo debe ser respetado.
Mientras perturbes la paz y libertad de otro ser sintiente, estás generando sufrimiento y karma, que se te devolverá en su momento; experimentarás el mismo sufrimiento que generaste, como ley de equilibrio y consecuencia.
El amor incondicional no se trata de decir a todo que Sí…
No se trata de permitir todo…
No se trata de que los demás perturben tu paz y tu libertad y tú no les pares los pies o te alejes de ellos…
El amor incondicional te enseña a saber decir “No” cuando alguien está perturbando tu libertad.
Busca siempre tu equilibrio… aprende a saber decir “No” y a alejarte de todo aquello y todos aquellos que no te respetan y que actúan manipulándote para que seas su esclavo.
Por otro lado, aprende a respetar la opinión de los demás, sobre todo de tus seres queridos… No quieras que ellos sean como tú quieres, y no quieras que hagan lo que tú deseas; respeta su paz, su libertad, y la vida te respetará a ti.
Pero recuerda, aquél que no se respeta a sí mismo, no sabe respetar a los demás y permite que no le respeten.

Empieza por ti.

http://senderodelmago.blogspot.com.es/
Camino al Despertar

jueves, 22 de septiembre de 2016

CUATRO MANERAS PARA CREAR Y MANTENER LA PAZ INTERIOR

Más que en el pasado, la gente está reconociendo el valor de alcanzar la paz interior. Esto representa un cambio del anterior sistema de valores que ponía más énfasis en el consumismo, el éxito profesional, la competencia y un sinfín de distracciones. Pero desear la paz interior es sólo el primer paso. La paz interior como una experiencia duradera requiere un viaje de introspección. Esto se puede lograr siguiendo estas cuatro metas; son retos que no se pueden cumplir de manera pasiva.

1. Localiza la paz dentro de ti
Por medio de la meditación, cualquiera puede alcanzar el primer punto: localizar la paz dentro de uno mismo. Con el simple hecho de ver hacia nosotros mismos y trascender la constante actividad de nuestra mente, uno experimenta una región más profunda de consciencia, llamada ‘zona de la paz’. Aquí, el silencio y la quietud se convierten en experiencias verdaderas. Lo más importante es que la paz comienza a tener más valor que otras experiencias que en el pasado nos habían condicionado a valorar.

2. Regresar al lugar de paz cuando quieras
Regresar al lugar de paz cuando quieras quiere decir que de verdad deseas sentir paz cuando la situación que vives está en un estado de intranquilidad, caracterizado por el estrés, obstáculos, resistencia, impulsos del ego y emociones negativas.
En la tradición del Yoga, la cualidad de la no violencia total es Ahimsa, y, aunque la palabra comenzó a identificarse con el pacifismo político de la época de Gandhi y Martin Luther King, el significado completo implica un estado libre de enojo, ansiedad, envidia y resentimiento. Estar en paz cuando lo necesites no es posible si estás luchando con inseguridades y emociones negativas para llegar ahí; por eso es tan importante el tercer reto: liberarse de todos los aspectos de la violencia.

3. Liberarse de todos los aspectos de la violencia
Liberarse de todos los aspectos de la violencia es esencial porque no puedes pelear contra la intranquilidad para alcanzar la paz. El resultado de esta lucha sólo será que tu adversario, digamos el enojo, el resentimiento o la envidia, se va a ocultar más profundamente. La liberación llega cuando desplazas tu afiliación lejos del ego y su inseguridad inherente y sus emociones negativas hacia el verdadero ser. Resulta que, durante la meditación en momentos de paz, en realidad estamos encontrando a un ser completamente nuevo que no necesita la intranquilidad. Su propia naturaleza es pacífica y una vez que nos habituamos a ver este nuevo ser, comenzamos a asimilarlo hasta que, con el tiempo, el verdadero ser se convierte simplemente en tu ser.
No hay una guerra con el ego para hacer que olvide todo. Al meditar, los valores del Ego poco a poco se debilitan, se hacen menos seductores y terminan por irse. Muchas personas, tanto de Oriente como Occidente, están intimidadas por el prospecto de renunciar a las cosas, porque sin el ego y su atención en el “yo, yo, yo”, ¿qué tipo de ser tendremos? No es una pregunta que pueda responderse de antemano. El verdadero ser, también llamado el ser supremo, es alabado en las sabias tradiciones del mundo como la fuente de la verdad, el amor, la belleza, la evolución, la creatividad y la paz. Pero, hasta que empiezas a absorber estos valores de manera personal, ellos permanecen a la distancia del ser de la vida cotidiana al que estás acostumbrado.

4. Aumenta todos los días la experiencia de paz
El cuarto reto, permitir que la paz aumente todos los días, es igual a decir que todos los días tomas decisiones para seguir la voz silenciosa del verdadero ser y no las voces fuertes que están a tu alrededor y en tu interior. El silencio puede coexistir con la mente pensante. La paz no te hace pasivo ni aburrido. De hecho, se trata de lo contrario. Una vez que dejas de desperdiciar cantidades excesivas de energía psicológica en el enojo, el resentimiento, la inseguridad y los otros pesares del ego, hay más energía para el amor, el crecimiento interior y la creatividad.
Con este breve resumen, ya puedes ver por qué alcanzar la paz interior se ha considerado algo tan deseable a través de los siglos, a pesar de que por fuera pareciera que a la humanidad le gusta la guerra, las rivalidad, el crimen y las hostilidades. La zona de paz sí existe y, si quieres que te acobije, el camino siempre está abierto.

Dr. Deepak Chopra
https://choprameditacion.com