miércoles, 6 de septiembre de 2017

Tu resonancia es la única autoridad


Resonancia es, mecánicamente hablando, lo que ocurre cuando una frecuencia externa coincide con la frecuencia natural de un sistema.
Si la frecuencia de algo coincide con la frecuencia de otra cosa, las dos entran en resonancia.
Esto es lo que hace que, por ejemplo, si tienes dos diapasones afinados a la misma frecuencia, al darle un toque a uno para ponerlo a sonar, el otro también comienza a vibrar. Los dos diapasones entraron en resonancia.
Juguemos con este ejemplo de los dos diapasones.
Imagina que la Consciencia Expandida que realmente eres (tu Alma, Yo Superior, o como quieras llamar a esa parte de tu existencia no física), sostiene uno de ellos.
Un diapasón que está afinado a la frecuencia de tu naturaleza. Sintonizado a la energía fundamental de tu existencia. A tu esencia como expresión particular e individualizada de la Existencia que eres.
Un diapasón siempre vibrando. Eternamente emitiendo el canto de quien eres realmente más allá de cualquier idea o identidad.
El otro diapasón es el que en cada ahora, en cada momento, sostienes al nivel de consciencia a través del cual percibes y creas tu experiencia humana.
Cada pensamiento, cada idea, cada significado, cada creencia, cada experiencia que en ti hay ahora, es el otro diapasón.
Lo que ocurre entonces es mecánica vibracional: si el pensamiento, idea, significado, creencia o experiencia que ahora tienes es de la misma frecuencia que la frecuencia de tu esencia y naturaleza espiritual, tu consciencia humana comienza a vibrar.
Te excitas, vibracionalmente hablando, a la misma frecuencia de tu Alma, porque estás conectado en tu consciencia con algo que es representativo de tu esencia.
Los dos diapasones, el de tu Consciencia Expandida y el de tu consciencia humana, han entrado en resonancia.
El pensamiento, la idea, el significado, la creencia o la experiencia a la que ahora le estás dando energía, resuena contigo.
Ese vibrar, esa excitación energética, ese reconocimiento de tu esencia, surge en tu cuerpo como entusiasmo.
► Tu entusiasmo es, entonces, la experiencia humana de estar en resonancia con tu Alma.
Es el encuentro con los deseos que, a nivel de tu Consciencia Expandida, has escogido para ti.
Es el éxtasis de reconocerte. La dicha de conectar con tu verdad. La magia de sintonizar con quien realmente eres.
¿Y para qué estás aquí, en esta experiencia humana, si no es para vivir desde tu verdad?
¿Para qué estás consciente de tu existencia, si no es para expresar tu esencia?
Sólo tu Alma posee el diapasón primordial.
Y en cada pensamiento, idea, significado, creencia y experiencia con la que conectas en tu consciencia humana, está el otro diapasón. Éste vibrará o no según esté o no en resonancia –en alineación– con tu verdad.
Nada ni nadie más sabe lo que es mejor para ti. Nada ni nadie más conoce esa verdad –esa que no es una idea, sino el reconocimiento vibracional de tu naturaleza existencial, y de la particular forma en que deseas expresar, explorar y experimentar el juego de la creación.
Tú, al nivel de la perspectiva de la Consciencia Expandida que eres, eres la única autoridad. Eres quien, desde el amor incondicional e infinito de la Existencia, elige ser… tú.
Y nada ni nadie, tiene voz ni voto en este asunto.
► Nada tiene el poder de negar los deseos de tu Alma.
Excepto una cosa: tú mismo. Lo único en la existencia que puede contradecir lo que a un nivel de consciencia expandido escoges, eres tú mismo, a otro nivel de consciencia.
Si te divierte contradecirte… ¡adelante! ;-)
Pero seguramente puedes reconocer esto en tu experiencia: eso que llamamos paz y plenitud, sólo está disponible cuando nos sintonizamos a la frecuencia de nuestra más profunda autenticidad.
Cuando haces uso de tu resonancia –de tu capacidad innata de reconocer cuando estás alineado a tu naturaleza y esencia espiritual– para escoger los pensamientos, las ideas, los significados, las creencias y las experiencias con los que te quedas, tu expansión se acelera.
Tu vibra se eleva a aquella de tu Alma. Te sintonizas a la frecuencia del impulso de tu existencia. Y en tu vida se van haciendo cada vez más evidentes las sincronicidades que reflejan la alineación a tu Verdad.
¿Para qué carajo sirve toda esta vaina?  ;-)
Simple:
► Para vivir plenamente la aventura que, desde el corazón de tu Alma, clamas por vivir.
Para tener la oportunidad de dejarte guiar por tu resonancia. De entregarte a reconocer que tu resonancia, como el sentir de tu alineación con tu Verdadero Ser, es una herramienta del Alma.
Al momento de escoger qué hacer…
¿Cambio de trabajo? ¿Me mudo? ¿Me comprometo con esta pareja? ¿Le doy fin a esta relación? ¿Abro mi propio negocio? ¿A dónde vamos de vacaciones? ¿Compro esto? ¿Qué del menú escojo para comer? ¿Qué me pongo? ¿Con quién salgo? ¿Voy a esta fiesta? ¿Me pongo a estudiar esto? ¿A qué me dedico? ¿Cuál es el mejor uso de mi tiempo?…
Usa tu resonancia. Déjate guiar por ella. Hazla tu única autoridad.

Leo Alcalá y Evelyn Mezquita
http://elpoderdeser.com

martes, 5 de septiembre de 2017

Enseñar a pensar es enseñar a ser libre


Albert Einstein, con su habitual sentido del humor y socarronería, decía que “no entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela”. Atendiendo a esta acertada frase, parece lógico creer que enseñar a pensar para comprender cómo funciona nuestro mundo es una idea sensata.
Ahora me gustaría lanzar una pregunta al aire: ¿Enseñar a pensar realmente nos enseña a ser más libres? No parece que esta cuestión tenga una respuesta sencilla, o tal vez sí. Quizá es tan obvia, que por simple no somos capaces de aceptarla. O puede ser que sea un tema excepcionalmente complejo. Veamos algunos detalles importantes.

Enseñar a pensar

El profesor Abilio de Gregorio, licenciado en Ciencias de la Educación y diplomado en Orientación Familiar, afirma que la reflexión ha de ser un acto disciplinado. En ella deben entrar en juego el pensamiento y la intención de querer pensar.
Para de Gregorio, en todo proceso educacional es básica la voluntad reflexiva, tanto de los educadores como de los propios pupilos. Es decir, que no hay trasvase de conocimientos y pedagogía útil si a las materias no se les añade una base de pensamiento e interpretación propia.
Quiere esto decir que cuando traspasamos nuestras enseñanzas, costumbres, tradiciones y educación a nuestros hijos, hemos de envolverlo todo en un manto de pensamiento propio para que el educando interprete la información, y la haga suya desde su propio prisma de entendimiento y conocimiento.
“La tierra que no es labrada llevará abrojos y espinas aunque sea fértil; así es el entendimiento del hombre”
                                                               Santa Teresa de Jesús   

Qué es la libertad

Una vez establecemos la importancia de enseñar a pensar, debemos confirmar si esta acción realmente es óbice para hacernos más libres. Por ello se antoja necesario saber qué es con exactitud la libertad.
El término libertad encuentra dos acepciones primordialmente aceptadas. Por un lado sería el derecho o facultad de las personas para elegir de manera responsable su forma propia de actuar en un entorno, medio o sociedad.
En este sentido, caben entendimientos como la libertad de culto, la libertad de conciencia, la libertad de opinión, la libertad de pensamiento, etc. Es decir, es todo aquello en que los seres humanos podemos elegir siempre a través de nuestra facultad y nuestro derecho.
Otra definición interesante para el término libertad sería la condición o estado de una persona que es libre, pues no está sometida a la voluntad de otros, está encarcelada o bajo un régimen que le constriñe por obligaciones, deberes, disciplinas, etc.

¿Enseñar a pensar nos hace más libres?

Ahora llega el momento de contestar a la atrevida pregunta que lanzaba al comienzo del párrafo. ¿Enseñar a pensar nos hace más libres? La respuesta es obviamente que sí. Razonemos el porqué.
Si entendemos la libertad como el derecho o facultad de una persona para elegir libremente su modo de actuación en un entorno determinado, es evidente que un individuo que piensa o “sabe pensar” tendrá inclinación por actuar libremente. Así, tendrá más capacidad que otra persona que lo haga sin reflexión o siguiendo unos patrones establecidos por su sistema de creencias heredado y asimilado, por su falta de conocimiento o por motivos similares.
Entiendo que enseñar a pensar es una parte importante de la educación de cualquier persona. No sirve solo con saber que algo sucede, es incluso más importante conocer el porqué, el cómo, el cuándo, etc. Todo ello solo es posible a través de la enseñanza del pensamiento, para que cada individuo pueda desarrollar su propio raciocinio, interpretación y modelo de comprensión.
Así pues, a la hora de tomar una decisión, siempre se sentirá más libre aquella persona que, ejerciendo el pensamiento, pueda estudiar un mayor número de las variantes que se le presentan en el momento de elegir.
Por otro lado, un individuo que se mueve por instinto, por las enseñanzas de la sociedad, por una educación limitada a mostrar qué sucede o por el simple hecho de que es lo que hay que hacer porque lo hacen todos, no tendrá tanta libertad real a la hora de elegir, pues sus opciones se reducen por su falta de capacidad.
         ►“El problema es que la información no es el entendimiento”
                                                                        Nadine Gordimer

Resulta evidente que enseñar a pensar es enseñar al individuo a ser más libre. Ahora bien, ¿este hecho es algo que nos hace más plenos, felices o inteligentes? Eso ya es otro cantar que daría para uno o más artículos, pues no siempre parece que el hecho de tener libertad nos haga mejores.

Psicología/Pedro González Núñez
https://lamenteesmaravillosa.com

lunes, 4 de septiembre de 2017

3 maneras de dar un giro positivo a tu actitud


Tenemos la opción de poder elegir vivir y disfrutar de una actitud abierta, serena ante las emociones y gozar de un pleno bienestar interior. Dejar de sufrir siendo lo suficientemente valientes para entregarnos, en cuanto a amor incondicional se refiere, con los brazos abiertos a nuestros seres más queridos.
Vivir con una actitud abierta implica cambiar parte de nuestros hábitos y creencias. Muchos son los que llamarían a este acto madurez. Y otros los que preferirían decir que se trata, simplemente, de la necesidad de cambio de perspectiva ante nuestra propia realidad personal, la de cada uno de nosotros.
Al fin y al cabo, ambas posibilidades buscan conseguir un cambio de actitud positivo. Para lograrlo, hoy me encantará invitarte a tomar 3 maneras que te ayudarán a dar un giro positivo a tu actitud, aprendiendo así a cambiar tu vida y sacar a la luz tu mejor versión.
“No pienso en todas las desgracias, sino en toda la belleza que aún permanece”
                                                                               Anne Frank

Ser agradecido

A veces pasamos por alto que lo más simple es aquello que nos proporciona una experiencia serena y feliz, ayudándonos a valorar todo lo que nos rodea de forma inimaginable. 
Dejamos en el olvido muchos momentos por los que dar las gracias como estospor sentirnos dichosos con oportunidades que no todos podremos tener ocasión de vivir. Pero los que sí, son afortunados por ello y tienen la tarea de bendecir y honrar. Honrar la vida y todo lo que acontece en ella, porque tiene el poder de concedernos los mejores sentimientos, aprendizajes y experiencias.
Aprendizajes y experiencias que nos llevan a construir la mejor versión de nosotros mismos: la verdadera esencia humana. Basándonos en las leyes vitales del todo, pertenecemos a algo mucho más grande y eso lo sentimos cada uno de nosotros en nuestro corazón.
El ser agradecidos ante las personas que nos aman, ante el hecho de sentirnos y estar vivos, disfrutando cada experiencia y ser de forma incondicional es necesario si quieres tener una actitud positiva. Dar las gracias es reconocer y valorar todo aquello que te rodea.
“Una persona feliz no tiene un determinado conjunto de circunstancias, sino un conjunto de actitudes”
                                                         Hugh Downs


Trabajar con tu consciencia corporal

El cuerpo es nuestra herramienta para conectar nuestra sabiduría interior, nuestro regalo divino: aquello que tenemos el deber de compartir con los que amamos. Siguiendo este dogma sacamos a la luz que nuestra razón, aquella que nos hace elegir un bando u otro, depende directamente del cuerpo,y al revés.
Los pensamientos condicionan la postura corporal, la respiración, nuestros movimientos y sobre todo nuestra actitud ante aquellas experiencias que nos suponen una barrera y que pueden dejarnos como recuerdo un aprendizaje inmensamente rico.
Nuestro cuerpo marca la unión del todo con nosotros mismos. Sin él no podríamos vivir, eso está claro, como seres eternos. Cuando tomamos consciencia de nuestro instrumento corporal es cuando podemos modificar y variar a positivo nuestra forma de gestionar las emociones.
Recuerda que tu cerebro es una herramienta que en solo cuestión de segundos te permite cambiar tu actitud ante tu propia experiencia vital. De ahí la importancia de tomar consciencia y respeto por el. Ten en cuenta, para ello, realizar ejercicio físico y comer de forma saludable.

Meditar y calmar tu interior

Si deseas dar un giro positivo empleando para ello tu actitud, necesitarás ejercer un control sobre tus pensamientos. La mejor herramienta es aprender a identificar cada uno de ellos. Para ello, la meditación es una de las mejores opciones: te concederá el don de la plenitud y serenidad interior a la hora de controlar tus pensamientos.
Te recomiendo así el yoga, taichi, pilates o ejercicios de respiración que te permitirán emplear un tiempo para descansar. El descanso es vital a la hora de sentirnos serenos y con una mente en calma para poder ver en perspectiva “como va marchando” nuestra experiencia.
Evita ponerte excusas en cuanto a tiempos se refieren, ya que esta es una de las principales barreras a la hora de realizar ejercicios de este tipo. Recuerda que si no descansas poco a poco serás más vulnerable al estrés y cansancio crónicoTómate tiempos que te permitan sacar una reflexión del “para qué” de tus pensamientos y su posible origen, que tanto te puede condicionar.
“El gran descubrimiento de mi generación es que un ser humano puede alterar su vida al alterar sus actitudes”
                                                                William James

Paula Díaz
https://lamenteesmaravillosa.com