viernes, 4 de agosto de 2017

A veces, es mejor respirar profundo y quedarnos callados


Dicen que el silencio es el arte que alimenta la sabiduría, por ello en ocasiones no hay más remedio que hacer uso de él para responder con acierto, para no continuar con conversaciones y hechos que no valen la pena. Respirar profundo y quedarse callados en ciertos momentos es la mejor opción que podemos tomar.

Resulta curioso como quienes llevan muchos años trabajando en psicoterapia ven muchas veces en el propio silencio del cliente un avance considerable en el proceso de curación. Para muchos puede resultar algo contradictorio puesto que la terapia se construye con un intercambio poderoso a través de la palabra. Así, el medio es ese diálogo que actúa como una energía que confronta, que ahonda, que despierta y reconstruye.


jueves, 3 de agosto de 2017

La habitación del silencio


Si decidimos aprender a tocar un instrumento musical, no nos sentamos a practicar en medio de Times Square, con todo ese ruido sin fin, todo este caos crónico. Buscamos un lugar de silencio y confort. Cerramos la puerta. Encontramos paz, silencio, quietud. De la misma manera, si queremos aprender a regular nuestras emociones, a tocar las notas de la música de nuestro cuerpo emocional y tratar de averiguar cómo se siente, creamos un lugar de silencio, una quietud perfecta. Y entonces practicamos.

Nosotros somos el instrumento; tocamos las cuerdas, y las cuerdas son las emociones. Aprendemos a identificarlas y sentirlas a medida que surgen. Aprendemos acerca de nuestro instrumento emocional en este lugar de quietud. Claramente, el lugar de quietud está en la mente. Con disciplina y práctica, creamos este lugar. Y entonces, desde ahí, aprendemos a observar y sentir las sutilezas de las emociones, la música que se reproduce nuestro cuerpo-mente todo el tiempo. El silencio infinito y la música emocional siempre estuvieron allí, pero no sabíamos que estaban allí. En esta habitación del silencio estamos practicando la expansión de nuestra conciencia.

(Durante las primeras cuatro semanas de nuestro Curso creamos este lugar.) Desarrollamos el músculo del observador. Nos damos cuenta de lo que está sucediendo en el interior de nuestro cuerpo al observar objetivamente; lo hacemos en nuestra habitación del silencio, este lugar tranquilo en nuestra mente donde podemos estar al tanto de cualquier cosa que surja. Y más tarde, después de dominar nuestro instrumento emocional, lo sacamos al mundo y podemos tocarlo con éxito en Times Square. Podemos movernos por el mundo con la confianza y la certeza de que estamos tocando las notas correctamente y estamos en control de nuestra propia experiencia emocional.

La atención plena no se limita a sentarse en una silla y respirar. Se trata de encontrar una manera de vivir nuestra vida plenamente, cada aspecto de nuestra vida. No permanecemos para siempre en la habitación de silencio. Tenemos que salir a la vida, vivir la vida. Las prácticas de mindfulness que enseñamos te dan las pautas para responder conscientemente en lugar de reaccionar inconscientemente. Participamos activa y hábilmente en la regulación de nuestros cuerpos. Tras ello, Mindfulness se vuelve fundamental en todo lo que hacemos.

  • Fuente: Mindful Science

  • https://sanacionholisticasalamanca.wordpress.com

miércoles, 2 de agosto de 2017

LA PIEL Y LAS CELULAS OYEN EL SONIDO, SUS ARMONICOS Y EL ULTRASONIDO


La piel y las células oyen el sonido, sus armónicos y el
ultrasonido.
Cada sonido tiene una reverberación subiendo la escala
evolutiva, se repite a si mismo convirtiéndose en armónicos.

HERCIOS: Llamado científicamente a ciclos por segundo.
Si movemos el dedo 30 veces en un segundo, haría un sonido
audible de 30 hercios o ciclos por segundo, quizás aun inaudible por tener un
volumen bajo.

La audición humana va de 20 a 20.000 hercios o ciclos por
segundo, debajo de esto son los infrasonidos que están en todo nuestro cuerpo y
en las ondas cerebrales Alfa, Zeta, y Delta.

Por encima de 20.000 hercios es ultrasonido, aunque algunos
animales son capaces de oírlo, también nuestra piel, órgano sensorial y
vibracional puede oír el ultrasonido.

Como se propagan las ondas
u olas de sonido es subiendo en armónicos:  30 hercios sube de 30 en 30;  60,90,120,150,180, 210 etc;
Por ejemplo: estos dos sonidos diferentes de notas
musicales, se unen en 120 hercios creando una resonancia, acoplándose y
aumentando.

Esto es lo que los micrófonos hacen al acoplarse con los
altavoces y técnicos de sonido intentan evitar, porque saldría un sonido increíblemente
alto y desagradable, también se acoplan armónicos y suben en intensidad cuando
de pronto un sonido puede romper una copa de cristal.

En experiencias de laboratorio se ha visto como las células
se mueven por sonido,( lo mismo que en Cymatics surgen de los sonidos) que
demuestra que la vibración crea la forma, también la presión y puede romper su
capa externa, demostrando así que con sonido ayudaríamos a que se mueran las
células cancerosas.

Lo que no nos damos cuenta es que si los armónicos surgen sobre todo
de un sonido mantenido, entonces debido a los aparatos eléctricos y
electrodomésticos de nuestro entorno tenemos muchos armónicos que nos movilizan inconscientemente y sin saber como las células de nuestro cuerpo reaccionan a
estos sonidos.

Los sonidos graves masajean todo nuestro organismo y los
agudos estimulan al sistema nervioso.

El ultrasonido que viene de los pájaros y grillos son
necesarios para la replica de si mismo del ADN y para la comunicación neuronal
cerebral.

Sabemos que aunque el oído humano no oye el ultrasonido, la
piel si oye el ultrasonido, incluso esto se ha demostrado con el NeuroPhone de
Patrick Flanagan, donde la piel puede interpretar el sonido de una música sin
altavoces ni auriculares o cascos, simplemente llega al cerebro a través del
mismo cuerpo, los huesos y la piel, incluso dos personas pueden oír la misma
música a través de la piel con simplemente cogerse de la mano.

El sonido se transmite por los huesos y por ello podria
aumentar la telepatía, y la sensación del ultrasonido.