jueves, 27 de julio de 2017

7 SECRETOS ESPIRITUALES PARA NO ENVEJECER




¿QUIERES QUE TE CUENTE LOS 7 SECRETOS ESPIRITUALES PARA NO ENVEJECER?
Deepak Chopra nos dice que podemos revertir el proceso de envejecimiento hasta 15 años, sintiéndonos mucho más vitales y rejuvenecidos. Hace tan sólo unas cuantas décadas, la medicina convencional consideraba al cuerpo humano como una máquina cuyas partes quebrarían enfermarían inevitablemente hasta que ya no fuera posible repararlo. Como estudiante de medicina aprendí que las reacciones químicas aleatorias determinaban todo lo que ocurría en el cuerpo; mente y cuerpo estaban separados y eran independientes el uno del otro, y los genes determinaban en gran medida nuestra salud y tiempo de vida.
La investigación científica actual está llegando a una comprensión radicalmente diferente: Mientras el cuerpo humano aparentemente está constituido por materia, en realidad es un campo de energía e inteligencia conectado a la mente. Ahora sabemos que lo que era considerado como una experiencia “normal” de envejecimiento –un descenso progresivo hacia la incapacidad física y mental – es en gran parte una respuesta condicionada. La mente influye en cada célula del cuerpo y por consiguiente el envejecimiento es fluido y cambiante. Puede acelerarse, retardarse, e incluso revertirse a sí mismo.
1. Cambia la percepción de tu cuerpo y del envejecimiento.
La percepción es un acto selectivo de atención e interpretación. Lo que experimentas como “la realidad”, incluyendo tu cuerpo físico y tu propio envejecimiento, está conformado por tus hábitos de percepción. Mientras la mayoría de la gente está acostumbrada a ver su cuerpo como una máquina biológica estática, puedes empezar a verlo como un campo de energía, de transformación e inteligencia que se renueva a sí mismo constantemente.
Empieza a notar tanto tu diálogo interno como la forma en que te expresas de tu cuerpo y de su envejecimiento. Si te encuentras diciendo cosas como, “Estoy llegando a la edad en que necesito lentes para leer”, “Estoy muy viejo para hacer yoga” (o alguna otra actividad) ”Heredé la condición que tiene mi papá en su espalda” o algunas otras frases similares, toma la decisión consciente de cambiar la perspectiva y forma en que hablas de tu cuerpo y edad.
Ten en cuenta que tus células conocen lo que dices, así que a menos que desees tener la espalda de tu papá o cualquier otra cosa que sea “de familia” no alimentes esa semilla de intención en tu conciencia.
Una poderosa afirmación que puedes utilizar es: “Todos los días en todos los sentidos estoy incrementando mi capacidad física y mental”.
2. Reduce el estrés y medita
.La Meditación es una herramienta simple y poderosa que nos lleva a un estado de relajación profunda que disuelve la fatiga y el estrés acumulado que acelera el proceso de envejecimiento. Durante la meditación, la respiración se vuelve más lenta, la presión arterial y ritmo cardíaco disminuyen al igual que los niveles de la hormona del estrés. Por su misma naturaleza, la meditación calma la mente y cuando la mente está en un estado de conciencia relajada, el cuerpo se relaja también.
Las investigaciones muestran que quienes meditan regularmente tienen menor tendencia a la hipertensión, enfermedades del corazón, ansiedad y otras enfermedades relacionadas con el estrés que aceleran el proceso de envejecimiento. Además, nuevos estudios han encontrado que la meditación restaura literalmente el cerebro. Un innovador estudio reciente llevado a cabo por el Hospital General de Massachusetts, hizo noticia al mostrar que ocho semanas de meditación no solo ayudan a que la persona se sienta más tranquila, sino que también se produjeron cambios en diversas áreas del cerebro, incluyendo el crecimiento en el lóbulo asociado a la memoria, la empatía, el sentido de sí mismo y la regulación de la tensión y estrés.
3. Ten un sueño tranquilo.
Lograr un sueño reparador es clave esencial para mantenerte sano y vital. Esto es frecuentemente descuidado y menospreciado. Incluso hay una tendencia en algunas personas de jactarse de cómo pueden sobrevivir con tan pocas horas de sueño. En realidad, la falta de sueño reparador altera el equilibrio natural del cuerpo, debilita el sistema inmunológico y acelera el proceso de envejecimiento.
Los seres humanos generalmente necesitan entre seis y ocho horas de sueño reparador cada noche. Sueño reparador significa que no tengas necesidad de tomar medicamentos o alcohol para dormir, sino que fácilmente puedas dormir al acostarte, apagar luces y dormir más profundamente durante toda la noche. Si te sientes enérgico y vibrante cuando te despiertas, es que has tenido un sueño tranquilo y reparador; si te sientes cansado y sin entusiasmo, es que no lo has tenido.
Puedes obtener la más alta calidad del sueño manteniendo tus ciclos de sueño en sintonía con los ritmos del Universo, conocidos como ritmos circadianos. Esto significa ir a la cama a las 10 p.m. y despertar a las 6 a.m. También es muy útil descargar todos tus pensamientos del día en un diario antes de ir a la cama para que la mente no te mantenga despierto.
4. Nutre tu cuerpo con alimento saludable.
Hay comidas “muertas” que aceleran el proceso de envejecimiento, y otras que renuevan y revitalizan el cuerpo. Algunos alimentos que hay que eliminar y minimizar incluyen los enlatados, congelados, procesados en el microondas y los alimentos altamente procesados. Enfócate en comer una variedad de comida fresca y recién preparada.
Una forma simple de asegurarte de tener una dieta balanceada, es incluir los seis sabores (dulce, salado, ácido, picante, amargo, astringente ) en cada comida. La típica dieta americana tiende a estar dominada por los sabores dulce, ácido y salados (los sabores principales de la hamburguesa). Sí necesitamos esos sabores, pero pueden alentar el metabolismo especialmente si se ingieren en exceso.
Los sabores picantes, amargos, y astringentes son antiinflamatorios e incrementan el metabolismo. Estos sabores se encuentran en alimentos como rábanos, jengibre, mostaza, chiles, espinacas, champiñones, té, lentejas y lechuga, entre otros. Las comidas que tienen los colores azul oscuro, morado, rojo, verde o anaranjado son líderes en antioxidantes y contienen muchos nutrientes que elevan nuestro sistema inmune y mejoran la salud.
5. Haz ejercicio.
Innumerables ventajas tanto en el aspecto fisiológico como el psicológico. El ejercicio regular es una de las formas más importantes para rejuvenecer y vivir más tiempo. Los Drs. William Evans e Irwin Rosenberg de la Universidad de Tufts en Boston han documentado el poderoso efecto del ejercicio sobre muchos de los biomarcadores del envejecimiento, incluyendo la masa muscular, la fuerza, la capacidad aeróbica, la densidad ósea y el colesterol. No solamente el ejercicio mantiene el cuerpo joven, sino que preserva la mente viva y promueve el bienestar emocional.
Lo importante es iniciar lentamente, y encontrar las actividades físicas que te agraden y hacerlas regularmente. Si lo más que puedes hacer actualmente es caminar alrededor de la manzana ¡hazlo!, y te sorprenderás de lo rápido que se incrementará tu fortaleza y entusiasmo para moverte y respirar.
6. Amor y amistad.
Dar y recibir amor hará que te sientas feliz, fortalecerá tu sistema inmunológico, lograrás mayor vitalidad, te sentirás radiante. Es la expresión máxima del ser. Cuando estas sintonizado a esta frecuencia, eres imparable, todo esta bien y sientes la dicha. El aislamiento y la soledad crean las condiciones para un rápido envejecimiento. Los ataques del corazón y la tasa de mortalidad se incrementan en aquellos hombres que han enviudado recientemente o que han sido despedidos de su empleo sin previo aviso y sin su consentimiento. La carga emocional de los vínculos sociales es inmensa.
La solución es permanecer conectado y abierto a nuevas relaciones a lo largo de la vida. Resistirse al impulso de permanecer en semi-aislamiento porque asumes que la sociedad espera eso de ti. La pérdida de amigos o pareja es una parte inevitable del envejecimiento, y mucha gente no puede encontrar un reemplazo o carece de la motivación para ello. Por “reemplazo” no quiero decir una nueva pareja y familia (aunque es una posibilidad), sino vínculos emocionales que signifiquen algo para ti y le den significado a tu existencia. Ninguna cantidad de lectura o de televisión substituye el contacto humano que abriga el amor y el cuidado. Actividades efectivas para adultos mayores es involucrarse en programas de tutorías, educación y programas para la juventud.

7. Mantener una mente joven
“La flexibilidad infinita es el secreto de la inmortalidad”. Cuando cultivamos la flexibilidad en nuestra conciencia, nos renovamos a nosotros mismos a cada momento y revertimos el proceso de envejecimiento. Los niños ofrecen la más clara expresión de apertura y flexibilidad. Ellos juegan y ríen libremente y se maravillan con las cosas más pequeñas. Son infinitamente creativos porque no han construido las capas de condicionamiento que crean limitaciones y restricciones.
Para mantener una mente joven escribe dos o tres cosas que puedes hacer que sean totalmente infantiles. Piensa en algo que te evoque la niñez, comer un cono de nieve, ir a un parque de juegos, hacer un dibujo, saltar una cuerda, construir un castillo de arena. Encuentra algo que te regrese el sentido del humor que tenías cuando eras un niño, incluso si piensas que ya has crecido y eliges alguna de esas actividades el día de hoy.
Mientras llevas a cabo la actividad de tu niñez, déjate llevar por el arquetipo despreocupado e inocente del niño. La sensación que estás buscando no es un retorno a la niñez, sino algo más profundo. Al volver a experimentar nuestra naturaleza infantil, no sólo cultivamos una mente joven, sino que nos conectamos con la parte de nosotros que nunca ha nacido, ni nunca morirá: nuestra esencia espiritual.
Mediante la meditación y el Yoga lograremos canalizar esa energía obteniendo mayor serenidad ante las adversidades. Busca tu pasión, se servicial, ama a toda entidad viva del planeta y sé respetuoso. 
►La felicidad es tu derecho, no una opción.


Angeles Castell
https://barcelonaalternativa.es

miércoles, 26 de julio de 2017

¿POR QUÉ APLAZO LOS CAMBIOS NECESARIOS?



En mi opinión, esta es una pregunta que nos tenemos que hacer casi todos, porque casi todos –yo incluido, por supuesto- aplazamos en numerosas ocasiones el momento de hacer ciertos cambios que sabemos que son importantes, convenientes, imprescindibles, casi vitales, pero…

Pero nos entra una especie de pereza que es la suma de otras cosas: nuestra variabilidad, la inconstancia, algunas dudas, cierta desconfianza en uno mismo y en las propias capacidades, miedo, falta de decisión, excesiva precaución…

Uno puede ser consciente de todo lo citado al mismo tiempo que también es consciente de que tiene que tomar decisiones para hacer los cambios necesarios, y que tiene que poner esas decisiones en práctica y llevarlas adelante, pero…

Comprobado: cada vez que aparece un “pero”, siempre es una excusa, así que, sabiendo que es una excusa, lo mejor es imponerse un plazo, preferiblemente corto, para tomar la decisión correspondiente y hacerla efectiva.

Cada uno tiene que responsabilizarse de su vida y sus decisiones, y no es adecuado dejar que pase el tiempo, que sean los otros quienes la tomen, o que se tomen por sí mismas, porque eso implica una desatención imperdonable a la responsabilidad sobre la propia vida, y lo que se busca con ello –aunque uno no se dé cuenta- es tener algo o alguien a quien culpabilizar en caso de que no salga bien. Si uno no toma la decisión, es el paso del tiempo, o son los otros, los responsables de que no haya salido bien, y uno se des-culpabiliza aunque eso implique asumir el papel de “víctima de un destino cruel que se ha vuelto contra uno”.

Y eso es mentira. 

Uno tiene que asumir sus obligaciones y cumplir con el encargo que nos hacen cuando nos entregan la vida: “Haz de tu vida una vida de la que te puedas sentirte satisfecho”. (Y aún mejor si tu vida se puede convertir en algún aspecto en un modelo a imitar).

Cuando se produce una necesidad de cambio es, evidentemente, debido a la insatisfacción con la situación actual. Se quiere cambiar porque no se quiere seguir como se está en ese momento.

Repito alguno de los motivos que nos hacen aplazar la toma de decisiones de cambio: nuestra variabilidad, la inconstancia, algunas dudas, cierta desconfianza en uno mismo y en las propias capacidades, miedo, falta de decisión, excesiva precaución… Hay más motivos, por supuesto, y a ellos hay que añadir los motivos particulares, esos que los otros no comprenden pero que a uno le atenazan e imposibilitan.

Los complejos afectan y sujetan; el terror a equivocarse -porque se sabe que tras las equivocaciones se desencadena un proceso de recriminaciones y enfado con uno mismo- es otro de esos paralizantes graves; el hecho de tener que renunciar a otras opciones cuando uno ya se decanta -por fin- por una también es un freno potente; la inseguridad detiene continuamente las tomas de decisiones.

Los cambios reclaman realizarse, y nuestro yo más consciente se da cuenta de la necesidad y la importancia de hacerlos, pero…

Pero cada día encuentra una excusa lo suficientemente convincente como para aplazarlo, y esa excusa es útil durante un poco de tiempo, porque enseguida aparece la conciencia para recordar lo que hay que hacer, y eso le enzarza a uno en un debate en el que los sentimientos y la mente pelean argumentando sus razones propias que, siempre, resultan injustificables por el otro.

Los cambios que son necesarios, son necesarios. Este es el resumen.

Y si hay que hacerlos, hay que hacerlos.

Porque esos cambios que gritan desde el fondo su necesidad de realizarse salen de nuestras entrañas, de lo sabio que nos habita, de quien se da cuenta realmente de qué es bueno para nuestro bien, y por ello nos empuja a hacerlos.

Escuchémosles. Escuchémonos.

Cuando hayamos realizado esos cambios imprescindibles seremos nosotros los principales beneficiados.

Adelante. Atrévete. Hazlos.

Te dejo con tus reflexiones…



Francisco de Sales
buscandome.es

► Procrastinar: Postergar la toma de una decisión para ver si el destino, las circunstancias, el azar u otra persona toman la decisión por ti. 

martes, 25 de julio de 2017

Coincidir con alguien es maravilloso, pero “conectar” es mágico


Coincidir con alguien es fácil, lo hacemos a menudo y con decenas de personas cada día. Sin embargo, lo que es realmente mágico es llegar a “conectar”, es chocar de mente y corazón con alguien y descubrir de pronto cómo armonizan nuestros mundos, cómo vemos galaxias donde otros solo ven charcos de lluvia o cómo nuestras risas estallan al mismo tiempo y por las mismas razones…
A menudo, nos caracterizamos por esa atracción hacia el mundo de la fantasía o la ciencia ficción sin comprender que la vida misma encierra procesos todavía más increíbles, más mágicos e incluso desconocidos. ¿Qué media en esa conexión entre dos personas que sin conocerse casi de nada coinciden en un mismo punto y un mismo lugar para quedar atraídas la una por la otra?
► La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas
                                                                      Aristóteles           

No hablamos solo del proceso del enamoramiento, hablamos también de esa magnífica coyuntura que erige las amistades más sólidas, esas que no saben de tiempo ni distancia, pero sí de complicidades, de pactos y de esa armonía afectiva donde hay una preocupación recíproca y un cariño sincero.
Las personas conectamos, como lo hacen ciertos átomos, como lo hace la Luna al atraer el agua de los océanos provocando las mareas. Tal vez la vida misma sea eso, dejar que esa fantástica conexión que establecemos con ciertas personas a lo largo de nuestra vida nos lleve hacia un destino puntual, formando parte de un proceso de crecimiento donde permitirnos aprender, compartir, ayudar y ser ayudados dejando una huella emocional imperecedera en corazones ajenos al nuestro…

Las leyes de la atracción en la amistad

Elena y Sara se conocieron en la universidad. En una clase de comunicación audiovisual el profesor puso un vídeo de los “Monty Python” que arrancó las risas de toda la clase durante unos segundos. Sin embargo, cuando la mayoría de la clase estaba ya en riguroso silencio y concentrada en tarea, Sara seguía sin poder reprimir su risa. Cuando Elena la escuchó, tampoco pudo evitar lanzar una sonora y rotunda carcajada. Aquello marcó el inicio de su amistad. Una gran amistad.
Cuando hablamos de relaciones afectivas, o incluso de amistad, las investigaciones suelen profundizar mucho más en los beneficios que nos aportan este tipo de vínculos que en los desencadenantes: esos procesos subyacentes que configuran esa “mágica conexión” repentina, pero siempre determinante. Ahora bien, hay un aspecto que es necesario saber y que sin duda nos resultará curioso.
La amistad esconde procesos mucho más complejos que aquellos que determinan la simple atracción en una pareja. Hay una serie de leyes y de dinámicas psicológicas que nos interesará conocer.

La autorrevelación

Las amistades más auténticas no se basan solo en compartir aficiones comunes, en tener unos mismos gustos o valores. De hecho, tampoco el hecho de pasarlo bien juntos determina la fuerza y la trascendencia de una amistad.
Los expertos en psicología social saben que hay un punto de inflexión que determina si esa amistad va a perdurar o no. Hablamos de la autorevelación. Las personas necesitamos compartir nuestras preocupaciones, nuestros temores e inquietudes con otras personas para obtener apoyo, para sentir esa intimidad y esa complicidad tan terapéutica.
En el momento en que le comunicamos una confidencia a la otra persona y esta es a su vez capaz de custodiarla, de protegerla y de confiarnos apoyo, la magia se inicia. Cuando esa amistad nos abre su corazón y nos ofrece también sus propias revelaciones, esa magia se perpetúa.

El “pegamento” emocional y la ley del espejo

Una vez tenemos claro que podemos confiar en esa persona, necesitamos también de otros procesos que van a consolidar ese vínculo de poder que surgió de un hecho casual. Hablamos por supuesto de esos “regalos emocionales”, como son por ejemplo la lealtad, la consideración, el apoyo incondicional, el reconocimiento, la sinceridad o la capacidad para favorecer nuestro crecimiento personal.
Asimismo, existe otra idea aún más interesante que definieron los psicólogos sociales Carolyn Weisz y Lisa F. Wood de la Universidad de Puget Sound, en Tacoma, Washington. Hablamos de la teoría “mirror mirror” o del principio del espejo en la amistad. Se trata en realidad de algo tan elemental como trascendente a la vez.
Conectar con alguien supone dar con una persona que encaja con nuestra identidad, es alguien que muchas veces actúa como nuestro propio, reflejo o nuestro punto de equilibrio, de centro personal. El buen amigo será aquel capaz de decirnos, por ejemplo, que esa elección que hemos tomado o esa persona de la que nos hemos enamorado no encaja con nuestras esencias o incluso que nos está convirtiendo en algo que no somos (nos está apartando de nuestro propio reflejo).

Nuestro cerebro necesita “conectar” con personas especiales

Hay quien puede llamarlo intuición o sexto sentido, pero nuestro cerebro sabe muchas veces con quién es mejor “conectar”, con quién debemos salir a tomar un café para diluir las penas y dibujar esperanzas con el humo de un chocolate y a quien es mejor evitar, cerrar la puerta para dejar a un lado una posible amistad basada en el interés.

A nuestro cerebro le agradan las amistades sólidas y perdurables por una razón muy concreta: nos ayudan a sobrevivir, a conseguir que nuestro día a día tenga más sentido. 
Ese vínculo satisfactorio es una aspirina para el estrés, es el bálsamo que regula nuestros niveles elevados de cortisol y una inyección directa de dopaminas y serotonina que impulsan el latido de la felicidad.
Dejémonos llevar por casualidad, dejemos que la vida nos haga conectar mágicamente con esas personas especiales que hacen de nuestra realidad un escenario más maravilloso, más cálido e interesante.

Psicología/Valeria Sabater
https://lamenteesmaravillosa.com
Imágenes cortesía de Jerry LoFaro y Claudia Tremblay