jueves, 9 de febrero de 2017

¿Cuál es tu excusa para no cambiar?


¿Qué excusa te has puesto hoy? Tal vez piensas que eres demasiado mayor para estudiar chino o que eso que quieres puede esperar. Quizás no te animes a continuar hacia ese objetivo que te habías propuesto con tanto entusiasmo porque empiezas a cansarte y a dudar. No es miedo, no es tener la capacidad o no, tampoco es la seguridad. Todo esto es fruto de tus excusas; de razones que tu mente inventa y en las que tú te apoyas.

La diferencia entre aquellas personas que tienen una vida aceptable y aquellas que tienen una vida excelente no es la ausencia de miedo, sino la ausencia de excusas.


Todos tenemos miedo, pues es una emoción natural. Es verdad que muchas veces nos bloquea, nos paraliza para poder seguir adelante con lo que queremos. Sin embargo, no nos hace tirar la toalla. Esta acción la llevamos a cabo nosotros por propia voluntad, parapetándonos detrás de múltiples excusas que no tienen razón alguna de ser. El temor nos lleva a ellas, la inseguridad también; así redirigimos nuestras sensaciones hacia el extenso mundo de las excusas.

¿Estás comprometido con lo que quieres?

Pongamos como ejemplo que estás intentando ser más responsable o estás pensando en cambiar de trabajo porque el que tienes no te llena. Desde luego, posees un objetivo claro, pero te falta algo. Quizás tienes dudas respecto a si serás capaz de lograrlo, tal vez empieces a suponer que no merecerá la pena. 
Sin darte cuenta procastinarás.
Procastinar es dejar para mañana lo que puedes hacer hoy mismo, pero que por diversas circunstancias decides aplazar. Esto significa que en realidad no estás todo lo comprometido que piensas. Cuando de verdad quieres algo, intentas que se dilate lo menos posible en el tiempo. No hay “peros” que valgan. Mañana tal vez no tengas la oportunidad que hoy se te ofrece. Las cosas se consiguen moviendo fichas no quedándose mirando el tablero de forma pasiva.

Imaginemos que tenemos un carácter que nos ocasiona problemas en nuestras relaciones interpersonales e incluso en el trabajo. Varias veces nos han llamado la atención y nosotros respondemos con un “sí, tengo que cambiar mi manera de tratar a las personas que me rodean”. Consideras que los demás tienen razón y a ti tampoco te agrada mucho cómo actúas en determinadas ocasiones. Sin embargo, con el paso de los días todo sigue igual. La gran pregunta es “¿por qué?”

Solamente actuando, haciendo, moviendo ficha, lograrás hacer realidad todo lo que quieres.

La respuesta se encuentra en que por tu mente pasa constantemente la palabra “mañana”; no obstante cuando llega el siguiente día se te ha olvidado. No estás realmente comprometido con el cambio porque te puede la pereza, puede incluso que consideres en tu fuero interno que ya estás muy mayor para modificar determinados aspectos de ti. Sin embargo, esto es una falacia. La edad puede ser un condicionante, pero también lo es, y con un peso mayor, lo que nosotros pensemos.


¿Haces de verdad… o piensas que haces?

Seguramente te suenen frases del estilo “no sirve de nada que me esfuerce porque no obtengo los resultados deseados”. Sin embargo, ¿te has esforzado o ya te adelantas a lo que puede pasar? A veces, no somos sinceros con nosotros mismos y justificamos nuestro comportamiento en base a algo que aún no ha sucedido. Esto ocurre porque no estamos realmente comprometidos, como mencionábamos anteriormente.
El problema del ser humano es que a veces se engaña para creer que está haciendo algo útil cuando en realidad no se mueve para conseguir lo que quiere. Cada excusa nos hace sentir mejor, víctimas de unas circunstancias que nos impiden alcanzar lo que deseamos. No obstante, esto es una gran mentira. Piensa, ¿quieres lograr lo que dices o simplemente lo dices?

En la vida hay cambios que nos dan verdadero pánico, con independencia de que sean obligados o impuestos por nosotros. No solo cuando tratamos de tallar nuestra personalidad, sino también cuando nos embarcamos en alguna nueva aventura, como ir de nuevo a la Universidad o dejar el trabajo para hacer lo que en verdad nos llena. Pero todo es cuestión de ganas, de querer y de esforzarse. No hay camino fácil, por contra esa dificultad es la que más nos puede hacer fluir si la encaramos bien.

No importa si crees que no es el momento, ni si posees todos los recursos para lograrlo: lo cierto es que casi nunca, ni con todo el tiempo del mundo, se tienen todos. Da igual las dudas que surjan y que te digan “¡no lo hagas!”. Hazlo de todos modos, sin ponerte ninguna excusa.

Muchos de los límites que consideras reales solo existen en tu cabeza y puedes terminar con ellos si les enfrentas a la realidad. No es necesario que te mientas, ni a ti ni a los demás. Si no quieres ir hacia algo, no lo hagas. Pero cuando sí quieras llegar a determinado punto, hazlo sin miramientos, sin ponerte ninguna excusa, sin procrastinar, sin dudar… Las cosas se hacen sin pensarlas demasiado. Pues cuando nuestra mente empieza a atiborrarse de ideas, nos bloqueamos hasta el punto de quedarnos completamente paralizados.

Raquel Lemos Rodríguez
Imágenes cortesía de Sofía Bonati
https://lamenteesmaravillosa.com


miércoles, 8 de febrero de 2017

13 cosas a las que debes renunciar si quieres tener éxito

 

A través de estos sencillos cambios y renuncias tu vida tomará un nuevo rumbo hacia la plenitud

Alguien me dijo una vez la definición del infierno:
"En su último día en la Tierra, la persona que fue
se reunirá con la persona que pudo haber sido".
Anónimo

Sin importar la definición que tengamos del éxito, a veces no necesitamos agregar más cosas para alcanzarlo y acercarnos a la persona que podemos llegar a ser, simplemente tenemos que renunciar a algunas de ellas.

Renuncia a un estilo de vida poco sano

Cuida tu cuerpo. Es el único lugar donde tienes que vivir.
Jim Rohn


Si quieres lograr algo en la vida, todo comienza aquí. Primero tienes que cuidar tu salud, y para ello sólo hay dos cosas que debes tener en cuenta: comer bien y hacer ejercicio. Son pequeños pasos, pero algún día te darás las gracias por darlos.

 
Renuncia a la mentalidad a corto plazo

Sólo vives una vez, pero si lo haces bien, una vez es suficiente.
Mae West

Las personas exitosas se fijan metas a largo plazo y saben que estos objetivos son el resultado de hábitos a corto plazo que necesitan hacer todos los días. Estos hábitos saludables no deben ser algo que haces sino algo que encarnas.

Renuncia a hacer lo mínimo indispensable

Tu pequeñez no le sirve al mundo. No hay nada iluminado en encogerse para que otras personas no se sientan inseguras a su alrededor. Todos estamos destinados a brillar, como hacen los niños. No es sólo para algunos de nosotros, es algo que está en cada uno, y mientras dejamos que nuestra luz brille, inconscientemente damos permiso a otros para hacer lo mismo. A medida que nos liberamos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a otros.
Marianne Williamson

Si nunca intentas tomar grandes oportunidades ni permites que tus sueños se conviertan en realidades no desarrollarás tu verdadero potencial, y el mundo nunca se beneficiará de lo que podrías lograr. Expresa tus ideas, no tengas miedo de fallar y, sobre todo, no tengas miedo de tener éxito.

Abandona las excusas

No se trata de las cartas que se reparten, sino de cómo juegas la mano.
Randy Pausch

La gente asertiva sabe que es responsable de su vida sin importar su punto de partida, debilidades y fracasos pasados. Darte cuenta de que tú eres responsable de lo que sucede en tu vida es aterrador y emocionante al mismo tiempo. Cuando lo haces eso se convierte en la única manera en que puedes tener éxito, porque las excusas nos limitan y nos impiden crecer personal y profesionalmente. Sé dueño de tu vida, nadie más lo será.

Renuncia a tu mentalidad fija

El futuro pertenece a aquellos que aprenden más habilidades y las combinan de maneras creativas.
Robert Greene

Las personas con una mentalidad fija piensan que su inteligencia o talento son simplemente rasgos estáticos que no deben cambiar y que el talento crea éxito sin esfuerzo, pero están equivocadas.
La gente exitosa invierte una cantidad inmensa de tiempo todos los días para desarrollar una mentalidad de crecimiento, adquirir nuevos conocimientos, aprender nuevas habilidades y cambiar su percepción para beneficiar sus vidas. Recuerda: quien eres hoy no es quien tienes que ser mañana.

Olvídate de las soluciones instantáneas

Cada día, en todos los sentidos, me estoy poniendo cada vez mejor.
Émile Coué

Las personas exitosas saben que hacer pequeñas mejoras cada día dará resultados a largo plazo. Es por eso que se debe planear para el futuro, pero centrándose en el día que está por delante.

Renuncia a tu perfeccionismo

Disponibilidad supera perfección.
Khan Academy's Development Mantra

Nada será perfecto, no importa lo mucho que lo intentemos. El miedo al fracaso (o incluso el temor al éxito) a menudo nos impide ponernos en acción y poner nuestra creación en el mundo, pero muchas oportunidades se perderán si esperamos a que las cosas estén bien.

Renuncia a la multitarea

Nunca llegará a su destino si se detiene y arroja piedras a cada perro que ladra.
Winston S. Churchill

La gente exitosa sabe esto. Es por eso que eligen una cosa y luego la convierten en su misión. No importa de qué se trate --una idea de negocio, una conversación o un entrenamiento, estar plenamente presente y comprometido con una tarea es indispensable.

Abandona tu necesidad de controlarlo todo

Algunas cosas dependen de nosotros, y algunas cosas no dependen de nosotros.
Epicteto, filósofo estoico

Diferenciar estas dos cosas es importante. Olvídate de lo que no puedes controlar y enfócate en lo que sí depende de ti, incluso si, a veces, lo único que podrás controlar es tu actitud hacia algo.

Abandona la obligación de decir "sí" a las cosas que no apoyan tus metas

El que logra poco debe sacrificar poco, el que logra mucho debe sacrificar mucho.
James Allen

Las personas exitosas saben que para lograr sus metas tendrán que decir "no" a ciertas tareas, actividades y demandas de sus amigos, familiares y colegas. En el corto plazo puedes sacrificar un poco de gratificación instantánea, pero cuando tus metas lleguen a buen término todo valdrá la pena.

Abandona a la gente tóxica

Eres el promedio de las cinco personas con las que pasas más tiempo.
Jim Rohn

Las personas con las que pasamos más tiempo se suman a lo que nos convertimos. Hay individuos que están menos realizados en su vida personal y profesional, y hay quienes están más realizados que nosotros. Si pasas tiempo con gente que se encuentra en un buen proceso de desarrollo personal, no importa lo desafiante que pueda ser, llegarás a tener más éxito. Observa tu alrededor y ve si necesitas hacer cambios.

Renuncia a la necesidad de agradar a los demás

La única manera de evitar pisar a la gente es no hacer nada importante.
Oliver Emberton

No podemos esperar que todas las personas piensen de la misma manera. Siempre habrá quienes se identifiquen contigo y quienes no lo harán, y eso no implica que alguien tenga la razón, sólo significa que somos seres complejos y singulares. Esto es totalmente natural, y por ello no hay necesidad de que justifiques tu manera de ser o de pensar.
Lo único que puedes hacer es ser honesto, dar algo bueno de ti cada día y saber que el creciente número de gente en desacuerdo significa que estás haciendo cosas que pueden incomodar o confrontar los prejuicios o las ideas de los demás pero ésa ya no es tu responsabilidad. El desacuerdo no es malo, es necesario para avanzar.

Renuncia a tu dependencia a las redes sociales y a la televisión

El problema es que crees que tienes tiempo.
Jack Kornfield

La navegación compulsiva en la web y la televisión es una enfermedad de la sociedad actual. A menos que tus objetivos dependan de estos medios, debes minimizar (o incluso eliminar) tu dependencia a ellos y dirigir ese tiempo hacia cosas que puedan enriquecer tu vida.


LAS DECISIONES VITALES




En mi opinión, las decisiones vitales son aquellas que te pueden cambiar la vida, para bien o para mal.

Son esas decisiones de suma importancia o trascendencia que se han de tomar en la vida cuando uno ha asumido la determinación de gobernar su vida y llevarla por donde considere adecuado.

Todos hemos tenido que tomar decisiones de este tipo, de esas que han marcado un antes y un después en nuestra vida, o que le han hecho dar un cambio muy notable, o que han influido en gran medida en otras personas.

Otras veces, lo que ha conseguido que nuestra vida sea distinta de como podría haber sido es el hecho de no habernos atrevido a hacer el cambio, o de haber aplazado demasiado una decisión, o de no haber sabido apreciar y valorar en su justa medida una situación, y por ese menosprecio y no prestarle la atención y dedicación que requería acabó tomándose la decisión por sí misma –o la tomaron otros-, o también se ha podido deber a nuestra incapacidad para hacerlo.

Todos hemos vivido o hemos conocido un caso de esta importancia extrema, en el que el hecho de tomar una u otra decisión ha modificado por completo o en gran medida la vida.

¿Qué hubiera pasado si en vez de casarte con tu marido o tu esposa lo hubieras hecho con otra persona distinta?

¿Qué hubiera pasado si hubieras estudiado más o hubieras elegido otra profesión u otra carrera?

¿Qué hubiera pasado si te hubieras enfrentado a aquella situación y hubieras tenido el valor de decir lo contrario de lo que dijiste, o de hacer lo contrario de lo que hiciste?

Muchas veces hacemos o no hacemos ciertas cosas porque no sabemos o porque creemos que no sabemos. Dentro de nosotros todos llevamos alguien que sí sabe. Algunos le llaman intuición. 

Para llevarse bien con la intuición, y que la relación con ella sea beneficiosa, hay que aprender a poner a un lado la mente y escucharla a ella directamente.

En toda decisión vital puede haber conflictos, ya que pueden presentarse algunos valores muy diferentes, o ideas contrapuestas, y ambos parecen tener las mismas posibilidades de veracidad o de aportación de beneficio, pero la mente pesa y sopesa, duda, tiembla ante la responsabilidad de tomar la decisión en uno u otro sentido.

Por supuesto que no siempre es así. A veces lo vemos muy claro y nos evitamos esta tensión. Pero, también puede ser que eso a lo que llamamos “verlo claro” no es sino una forma de evitar la reflexión, de enfrentarse a las propias dudas, y de evitar el conflicto que se genera cuando tenemos más de una alternativa.

Tomar decisiones puede implicar riesgo, pero es que también hay riesgo –y en ocasiones mucho más- en no tomar decisiones. 

¿Cómo se hace para tomar las decisiones vitales acertadamente?

Difícil pregunta cuyas respuestas se han de aceptar solamente si uno está de acuerdo con ellas porque resuenan en la forma de entender de cada uno.

Estas son algunas sugerencias:

- No tener miedo a las consecuencias.

- Entender y aceptar que existe la posibilidad de equivocarse.

- Confiar en la intuición.

- Considerar las emociones para que no engañen.

- Jugar también a hacer de “Abogado del diablo”.

- No compararse con otros ni comparar una situación con otra distinta.

- Cambiar la forma habitual de ver y hacer las cosas.

- No dejarse presionar.

- Pedir otras opiniones por si se ha escapado algún punto de vista.



Creo que todos tenemos una espinita clavada por alguna decisión en la que no acertamos, pero eso no ha de condicionar todas las que nos quedan por tomar.

Vivir es conciliar contradicciones. 

En esto nos va a suceder igual. Se trata de encontrar la mejor entre todas ellas. Y pasar a la acción.


Te dejo con tus reflexiones…





Francisco de Sales
buscandome.es