jueves, 1 de diciembre de 2016

EL PRESENTE EN EL DESARROLLO PERSONAL



►“Lo único real es el presente”.

►“De nada sirve quejarse por un mal pasado, ni consolarse con un posible futuro mejor. Hay que vivir el presente, pero muy conscientemente, sabiendo que estamos construyendo nuestro próximo presente,    y lo que poco después será pasado.  No nos demos motivos para posteriores quejas”.

►“La verdadera generosidad para con el futuro consiste en entregar todo al presente”. (Albert Camus)





En mi opinión, la desatención al presente, y a la importancia que tiene el instante en que estamos viviendo, condicionan toda nuestra vida. Toda.

El presente es el aquí y ahora. Dura la fracción de tiempo más breve que se pueda medir: cuando decimos "ahora", al llegar a la "o", la primera "a" ya se ha convertido en pasado.

Tomar consciencia del presente implica hacerse cargo de un ser triste, o cargado de miedos y dudas, o desvalido, o encantador, que grita su necesidad de claridad, de comprensión, de seguridad, de abrazos que vengan del infinito, y solicita, vacilante y temeroso, un Camino, una Luz, una Señal, un Lazarillo.  

Esta es una tarea de héroes, es una intención de personas agraciadas que han escuchado el dolor de sus gritos internos y el clamor desesperanzado de su necesidad de encuentro.

Es un acto sublime de dioses y de desesperados –valientes o no- que se pondrán frente a su realidad. Es para gente como tú, si te sientes identificado con algo de lo que has leído.

El presente se sentirá tan benévolo o tan cruel como uno quiera sentir, aunque en realidad no sea así, o según el desamor o la generosidad y ternura que use en su medida.

Para estar íntegramente en cada situación se necesita conocer el aquí y ahora auténtico, y no conformarse con la idea o el autoengaño o el error que uno tenga de su presente.

En realidad, no hay otro momento más que el aquí y ahora, el presente, porque no tienen existencia real ni el pasado ni el futuro. Sólo existen el lugar donde uno se encuentra y el momento que contiene este mismo instante.

Generalmente, nos ocupamos excesivamente de llegar a alguna parte: no nos damos cuenta de que se trata de estar aquí. Aquí y Ahora.
Porque el pasado jamás será ahora, y al futuro nunca llegaremos, ya que no es más que otro ahora aplazado. Y no es un juego de malabarismo con palabras: es la realidad.

No hay otra cosa más que ahora.

Para muchos, tratar de vivir en el ahora resulta una experiencia aterradora, porque significa que no están aferrándose a su pasado, ni preocupándose por el futuro. 

Quien se queda atrapado en el pasado no sigue adelante, como es lógico, y quien proyecta su vida hacia el futuro, tendrá una desilusión cuando vaya comprobando que eso que llamamos futuro –que es la vida- se organiza en función de la atención y dedicación de cada uno al presente.

Lo que no deja vivir constantemente y conscientemente en el  ahora son los miedos y los apegos.

Nos aferramos a una experiencia gozosa y no la soltamos de nuestra mente, aun cuando el suceso sea ya muy del pasado, y además, tratamos de repetirla sin querer reconocer que ya nunca más podrá volver a repetirse la misma experiencia.

Nos agarramos a lo que fuimos… pero ya no lo somos.

Imaginamos lo que podríamos ser… pero aún no lo somos.

Más que hablar de lo que se ha sido o de lo que se podría ser… HAY QUE SER AHORA.

Porque aplazar las cosas no las resuelve.

Porque recordar las cosas no es vivir.

De nada sirve quejarse por un mal pasado, ni consolarse con un posible mejor futuro: hay que procurarse un espléndido presente. Porque lo cierto es la vida. Lo único real, el presente. 

Lo pasado ya no existe, ni el futuro, pero el presente sí, y es tuyo. Mejor dicho: tú eres el presente.

Todo lo que tienes y lo que eres, o sea, la vida, residen en el presente.

“Hoy es el primer día del resto de mi vida” no es solamente una frase bonita; además es cierta y vigente, y nos lleva a otra no menos interesante: “El Ahora es todo lo que hay”.

Sólo existe el ahora, el instante, lo presente. Lo cual puede llegar a ser una desventaja añadida, y es que tenemos tantos presentes, uno detrás de otro, aparentemente inacabables, que dejamos de valorarlos. Y dejamos de apreciar que sólo tenemos eso: presentes. Fugaces, siempre apresurados, como si estuvieran ansiosos por morir. 

Erróneamente, y en numerosas ocasiones, los dejamos ir desatendidos.

El futuro no existe. Es aún menos que el pasado. El futuro son los presentes que aún no han llegado, ni tenemos garantía de que vayan a llegar. En cambio, hacemos planes como si fuéramos infinitos, como si siempre nos quedaran muchos días por consumir y tuvieran tan poco valor, por ese exceso de oferta, que no fuera necesario disfrutarlos completamente, exprimirlos, sacarles toda su intensidad y todas las delicias y maravillas que llevan entre sus minutos.

El presente: lo único. 

Y es lamentable que lo dejemos morir sin conocer la gloria, y sin que sienta que le hemos atendido como se merece, que lo hemos valorado.


Te dejo con tus reflexiones…


Francisco De Sales
buscandome.es

miércoles, 30 de noviembre de 2016

12 FORMAS DE EXPANDIRSE Y CRECER



“La función básica de cada ser es expandirse y contraerse. Los seres expandidos son permeables, los seres contraídos son impermeables”. -Thaddeus Golas, Manual de iluminación para holgazanes

La vida es una experiencia dinámica. Algunas veces puedes tener la impresión de que tu vida es estática y fija, pero a la distancia es posible ver que en realidad estás en un estado de cambio constante. Los cuerpos vienen y van, al igual que las emociones, los estados de ánimo, las percepciones y las personalidades. Algunas veces una situación o cambio te ayuda a expandirte y crecer, y otras puede hacer que te contraigas y ensimismes. 

Aunque la expansión y contracción son una parte natural de la vida, las personas tienden a recurrir a la contracción durante momentos de estrés. La contracción es una suerte de mecanismo de defensa habitual. Al sentir estrés ante el cambio o la agitación es más sencillo ensimismarse. A pesar de la tendencia natural a contraerse, la expansión ofrece mayores posibilidades de crecimiento, transformación, y felicidad. 

Ten en cuenta que un ser expandido por lo general es más incluyente, más envolvente y espacioso, capaz de llenar el mundo con la versión más grande y mejor de sí mismo. Por otra parte, un ser contraído es hermético, limitado, y comprimido en un núcleo sólido, denso e inamovible. Un ser expandido es como una onda, que se disemina en el tiempo y el espacio. Un ser contraído se parece a una partícula, estática y fija en una posición en un momento determinado. 

Piensa en una estrella. Una estrella saludable, como el sol, brilla e irradia luz y calor; envía ondas expansivas de energía en todas direcciones. No hay planeta ni objeto interestelar que se resista al toque del sol, brilla sobre todo. Sin embargo, cuando una estrella está próxima a morir, comienza a quedarse sin combustible y se contrae hasta que hace implosión. Aplastada por su propia gravedad, se convierte en una masa tan increíblemente densa y pesada que literalmente apaga su propia luz. Todos somos como esa estrella, y podemos elegir brillar y expandirnos hacia el mundo, o encogernos y encerrarnos en nuestra propia densidad abrumadora. 

¿Cómo puedes dejar que tu luz brille? ¿Cómo puedes expandirte aún más? Estos doce consejos pueden ayudarte.
 
  1. Pregúntate: “¿Me estoy expandiendo o contrayendo en esta situación?” El sólo hecho de reconocer tu situación te ayudará a hacerte más consciente de hacia qué lado te estás inclinando en un momento determinado. En esa conciencia radica el potencial de cambiar hacia un estado expandido.
     
  2. Rehúsate a quejarte, rezongar o a ventilar reclamos. Estos comportamientos son pesados, indolentes y limitantes. Conducen al juicio y a la condena que sólo te aíslan y hacen que tu conciencia se pliegue en una concha cerrada herméticamente.
     
  3. Sé un millonario de las sonrisas. Esta es una manera sencilla y disfrutable de expandir tu conciencia y de irradiar felicidad al mundo. El acto de sonreír es una expresión física de expansión, ya que irradias una onda contagiosa de dicha hacia el mundo.
     
  4. Respira y muévete. Cuando te quedas quieto por mucho tiempo, tu energía física y mental se estanca. Pero cuando te levantas, te mueves, y respiras profundamente, expandes tus pulmones y llenas tu entorno. Sentarse sin moverse crea una inercia que te hace sentir restringido, así que levántate y muévete.
     
  5. Domina al ego. De todas las capas de la vida, el ego es la más limitada. Lucha por sentirse distinto y superior que los demás y defiende su sentimiento de engreimiento a toda costa. Salirte de tu ego es un movimiento expansivo muy importante. Toma a tu ego de la mano, llévalo a una esquina y dile de buen modo: “Siéntate y cállate; en este momento nos estamos expandiendo”.  Siempre puedes volver por él después, no se irá a ningún lado.
     
  6. Ve lo divino en los demás. Reconoce que todos los seres vivos son una expresión del mismo campo unificado de conciencia y se merecen tu respeto y amor. En la India, por lo general la gente reconoce esta idea a través del saludo en sánscrito Namaste, que significa honro a la divinidad en ti que es la misma divinidad en mí; somos uno. En silencio, repite Namaste cada vez que tu mirada se cruce con la de otra persona y recuerda que a nivel del espíritu, somos uno.
     
  7. Deja ir los apegos y acepta lo desconocido. Los apegos se fundamentan en el miedo y la inseguridad, dos estados emocionales extremadamente contraídos. El desapego, en cambio, acepta la incertidumbre y conduce a la expansión. Adéntrate en lo desconocido, suelta esas ideas preconcebidas, prueba algo nuevo. Todo lo anterior te ayudará a crecer para convertirte en una persona más grande, más extendida y que lo acepta todo.
     
  8. De manera consciente, envía paz y compasión al mundo. En la tradición budista tibetana, existe una práctica de medicación que se conoce como Tonglen en la que uno se visualiza absorbiendo el dolor o el sufrimiento de otra persona y los transforma  en paz, amor, y compasión que envía de regreso al mundo. Tú también puedes imaginar que irradias luz, paz, y compasión a todos aquellos en tu entorno inmediato. Visualiza la paz que brilla en cada centímetro de tu entorno y se expande hacia los más lejanos confines del espacio.
     
  9. Pregúntate: “¿Cómo puedo ayudar?” Esta pregunta encarna el diálogo interno del espíritu. Influye y expande tu conciencia orientándola hacia el servicio y el cuidado de los demás y la aleja de  la limitada y cerrada conciencia del ego. Reconoce que una parte de la razón por la que estás aquí es para ayudar al prójimo.
     
  10. Da gracias por todo. La gratitud es otra emoción expansiva que te permite dar la bienvenida a todo aquello que experimentas y a verlo como una herramienta para el crecimiento o como un punto de partida para algo mejor. Cuando valoras todo lo que viene a ti, abres un poco más un estado de conciencia cerrado.
     
  11. Repite este mantra todos los días: No estoy en mi mente, mi mente está en mí; no estoy en mi cuerpo, mi cuerpo está en mí; no estoy en el mundo, el mundo está en mí. Puedes usar estas palabras para poner los pies sobre la tierra y comprometerte a expandir aún más tu estado de conciencia. Es un recordatorio de quién eres en realidad más allá de la ilusión de una existencia material separada. Repite estas palabras y siente cómo te expandes en todas direcciones hacia el infinito.
     
  12. Acepta y ama tanto como puedas, ama a todos y todo. El sol no niega su luz ni su calor a nada ni a nadie que esté a su alcance. Del mismo modo, muéstrate dispuesto a amar y a aceptar todo aquello que experimentes, incluyéndote a ti. Entre más amoroso y dispuesto a la aceptación estés, más expandido serás. Para bien o para mal, ama todo. Tal vez haya cosas que no puedas imaginarte amando en este momento. ¿Imagina cómo sería si pudieras amar a esa cosa o persona? Con este sencillo ejercicio puedes expandirte más allá de los límites que le has puesto a tu capacidad de amar.
Siempre que te sientas pesado, denso, y contraído, haz  la prueba con estos sencillos pasos para volcarte hacia el exterior. Con suerte, te ayudarán en tu camino hacia un estado de conciencia más expandido.

Adam Brady 
The Chopra Center
https://choprameditacion.com

martes, 29 de noviembre de 2016

Mi paz interior… no es negociable


Considero que una las incesantes búsquedas del ser humano está asociada a la de la paz, que aunque cada persona puede tener un concepto y percepción de ella, en términos generales encierra el estado en el cual nos sentimos serenos, sin perturbaciones externas o internas y más allá de la situación que vivamos podemos encontrar nuestro centro y refugiarnos en él.
Ciertamente hay condiciones que favorecen o atentan contra los estados de paz, con la capacidad que tiene cada quien de mantener la calma, de estar tranquilos, no disimulando, sino realmente inafectado por lo que ocurre. No tiene que ver con indolencia, ignorancia o poca empatía, tiene que ver con un estado de consciencia que permite romper un vínculo de identificación con las situaciones, que en escenarios corrientes nos definen.

Debemos tomar el control de nuestra vida y establecer los parámetros que sean necesarios para sentirnos a gusto, esto en un principio podrá ser vulnerado por personas que no contribuyan a nuestro estado de equilibrio, por momentos de ansiedad a lo que pueda ocurrir, por situaciones estresantes o que nos empujen a preocuparnos de manera constante. Sin embargo, mientras más dominio tengamos de nuestra mente y mayor facilidad desarrollemos para conectarnos con nosotros mismos, será mucho más difícil que los factores externos puedan perturbarnos.
Debemos hacer un análisis interior y ver qué tipo de proyecciones estamos haciendo en nuestra vida, qué tipo de situaciones toman protagonismo, qué tipo de personas son las que nos rodean y buscar siempre mantener la armonía, independientemente de lo que vivamos, que todo tenga un espacio, un orden y una posición en nuestra escala de prioridades.

Tengamos la suficiente autonomía como para manejar las cosas que nos afectan, no le demos mayor poder a nada de los que nos ocurra y ante cualquier conflicto externo, refugiémonos en nuestro interior, allí está todo lo que necesitamos, todo lo que buscamos y eso que llamamos paz, felicidad, que inclusive se la podemos endosar a alguien más está justo dentro de cada quien.
Nuestro mundo exterior debe ser un reflejo de nuestro mundo interior, si vivimos en un caos físico, alguna relación está teniendo con cómo nos sentimos, así que un buen avance consiste en darle orden a nuestros espacios, a los sitios en los cuales nos desenvolvemos, como es adentro es afuera. Nuestras actividades también deben estar planificadas, esto nos evitará el estrés propio de la desorganización e improvisación y tendremos más espacios físicos y mentales para dedicarnos a lo importante.
►No negocies tu paz con nadie, cualquier cosa cuyo costo sea tu paz, es extremadamente costosa y de seguro no valdrá la pena.

SaraTibet 
http://rincondeltibet.com/