martes, 16 de agosto de 2016

La respiración


La respiración es el proceso por el cual, simplemente, estamos vivos. El hecho de respirar nos mantiene conectados con la vida, es el vínculo orgánico, el intercambio de oxígeno, la unión directa de dos realidades: la interna y la externa.

    Su acto puede ser voluntario, podemos intervenir en ella, podemos forzarla, suprimirla, extenderla, ampliarla en diversos ejercicios para obtener una serie de beneficios fisiológicos. Una buena oxigenación repercute positivamente en el organismo como en la calidad de la salud. Pero la respiración es mucho más...

    Al llegar al mundo nos recibe, al dejarlo nos despide, y durante todo el recorrido vivencial nos acompaña sin abandonarnos. Entonces la respiración es una aliada, un testigo fiel de todos los acontecimientos que atravesamos. Pero nuestra percepción olvida el fenómeno de la respiración dejándola como algo subterráneo a nuestra atención, quedando así enterrada ante los sucesos que se van presentando.

    Aun así la respiración no nos ignora. Ella puede estar sin nosotros, pero nosotros no seríamos sin ella. Al dormir nos vamos, pero se mantiene, nos sustenta. Al despertar y regresar continua sin reclamar méritos, sin exigir halagos. A veces irrumpe agitadamente cuando tenemos ansiedad, cuando se activa el miedo. Su ritmo se acentúa y caemos en la cuenta de por qué en ese momento la respiración no puede hacer más para mantener su compás natural.


Pero la respiración sigue siendo mucho más.

    Es un puente, una aduana que enlaza y nos une con la existencia. Su ir y venir puede intervenir en el proceso mental, como el proceso mental recae sobre su equilibrio. Hay interrelación, hay una simultaneidad entre mente y respiración. A mayor calma mental, más serenidad en la respiración; a mayor control respiratorio, más sosiego y claridad mental.

    Entonces el soporte de la respiración ofrece distintos enfoques. La atención sobre ella puede generar relajación y tranquilidad, pero su observancia crea una gran transformación. ¿Cómo el simple hecho de respirar puede transformar nuestra consciencia? La transformación se genera cuando estamos presentes en la respiración, no sólo influyendo, sino observándola. Cuando percibimos este proceso tan cercano que es respirar, cuando tomamos consciencia de su mecanismo natural siguiendo el ritmo y aceptándolo, simplemente como espectadores arreactivos sin que nos arrastre, entonces surge una atestiguación.

    La respiración ofrece tras su observación captar el surgir y desvanecer, la impermanencia, el cambio constante. Porque no hay dos respiraciones iguales, porque cada respiración tiene su propia gloria y divinidad, porque si perdemos la atención en recordar otra, se verá implicada la mente en sus memorias; si fantaseamos en la respiración que está por llegar, se encontrará la mente enredada en sus ensoñaciones. Si la conciencia se unifica en la respiración de cada momento, la mente se retira, no puede operar a su manera porque todo es tan fugaz que apenas hay espacio para su charloteo.


 Pero observar con plena aceptación, con total relajación, sin enjuiciar, sin tensión, estando atentos a un proceso que nace en nosotros, desembocando en la existencia y viceversa, es desarrollar una visión pura. La respiración se torna soporte meditacional, un anclaje que permite enraizarnos con nuestro ser. Buda desarrolló este tipo de meditación vipassana para traspasar el velo de lo fenoménico. Sin embargo, es en la experiencia de su práctica lo que determina el poder transformativo, el cambio de perspectiva.

    En profundo silencio, la respiración comienza a ser tan sutil que apenas es perceptible. Entonces uno ya no respira, sino que es respirado. Sólo queda la observancia porque incluso ha desaparecido el observador. Entonces eclosiona un tipo de energía que emerge desde dentro.
    La respiración continúa, la vida externa sigue, pero la consciencia se ha esparcido en cada recoveco de nuestro ser. Observar el proceso respirante no es una idea, ni un parecer, es conectar con la línea divisoria que separa dos universos, y que al dejar a un lado la mente discursiva, se produce una comunión imposible de catalogar de manera intelectiva.


 Para la búsqueda del espíritu, la respiración es más que una herramienta para la introspección. Es la puerta entreabierta hacia un misterio que es la existencia en sí misma. Entonces respirar no sólo es un acto natural que se produce, sino el anclaje hacia una dimensión presente. Respirar se convierte en la rama a la que asirnos cuando el arroyo de las circunstancias empuja su fluidez. Respirar se vuelve en el proceso íntimo que entra y sale de nosotros trayendo consigo el mensaje de lo continuo, de lo transitorio que se vuelve todo.

    Sin la respiración sería difícil encontrar la rendija que nos lleva al instante, porque su presencia que detectamos conscientemente es la prueba fiable de que el momento es el que es, mostrándonos su cara, su rostro sin manipular por el pensamiento.

    La respiración siempre va a estar, siempre va a coexistir con la temporalidad, llevándonos paradójicamente y tras su observación, a un estado de consciencia transtemporal.

    Respirar no sólo es un proceso, sino la llave que abre la puerta de acceso hacia la dimensión espiritual de nuestro ser.



En busca del Ser
http://raulsantoscaballero.blogspot.com.ar/

lunes, 15 de agosto de 2016

EJERCICIO PARA RECORDAR QUE VINISTE A HACER A ESTE MUNDO





“La vida no es un negocio para ser dirigido, es un misterio para ser vivido”,

dijo Osho.


¿Te has preguntado por que misión viniste a nacer en este mundo? o ¿Por qué estás aquí? Algunas personas nunca se han cuestionado el porqué de su existencia. Muchas otras no tienen la menor idea. Lo más fácil es voltear a ver qué hacen los demás  seguir sus reglas sin pensar o hay quienes por más que buscan respuestas no logran descifrar cuál es su misión.

Muchos de nosotros, sin importar en qué momento de nuestra vida estemos, nos mantenemos buscando alternativas para vivir mejor. Los kabalistas explican que esto significa que no hemos alcanzado nuestro máximo potencial y esa necesidad de seguir buscando, nace de que no estamos satisfechos con lo que tenemos y no conocemos la razón por la que estamos en este mundo.

Estudias lo mismo que tu papá porque crees que es la mejor manera de tener éxito en la vida. Crees que el matrimonio es lo que va a hacerte sentir por fin realizado o que viniste a tener hijos y vivir para ellos, si esto no se da de acuerdo a tus expectativas, te sientes fracasado. Así puedo seguir con una larga lista de “normas sociales” que nos imponen.

Pero pasa el tiempo y al hijo que estudió lo mismo que el papá no le va tan bien como pensó, o la mujer se casó con un “buen hombre” y es más infeliz que nunca. Esto ocurre porque esa no era su misión. No venimos a seguir el ejemplo de alguien y mucho menos a ser copias. Debemos empezar por recordar que ni el trabajo, ni el dinero, ni el matrimonio, ni los hijos, son garantía de felicidad.

Hacer lo que te gusta es estar en armonía con tu ser y, en ese estado, no puede haber más que abundancia en todos los sentidos. Ésa es la felicidad.

La verdad es que cada uno de nosotros tiene dones y talentos únicos que nos fueron dados para producir un efecto en el mundo de forma individual. Nuestro deber solo es descubrir esos dones y compartirlos.

A fin de cuentas, nosotros no creamos nuestro camino de vida, lo descubrimos. Tu camino ya está ahí, te está esperando. Solo tienes que encontrarlo.
Para empezar, debes saber que este tipo de trabajo es principalmente interno. Es común también sentirse obligado a hacer cambios externos cuando nos encontramos con una dificultad.
Podemos remodelar nuestra casa, cortarnos el pelo, cambiar de relación, pero estos cambios solo nos dan un impulso pasajero. A veces nos ocupamos con trabajo externo disfrazado de trabajo interno como: leyendo libros de autoayuda, inscribiéndonos en cursos para ser mejores personas, yendo a terapias psicológicas, etc. En sí mismas, éstas son actividades que valen la pena, sin embargo, superación personal no es lo mismo que realización personal.
Hay miles de personas desesperadas por dar sentido a su vida intentando averiguar cuál es el propósito de haber nacido en el lugar en que lo hicieron, con esas cualidades y en esa condición social; se preguntan cómo aplicar sus atributos para hacer algo útil para sí mismos y para los demás. La mejor forma de descubrir lo que hemos venido a hacer es tan fácil como encontrar qué es lo que más disfrutamos. Eso que podemos hacer durante horas y hasta nos olvidamos del tiempo y el espacio.

Técnica:

Solo debes terminar la frase, poniendo la palabra clave encima de la raya.
1/ De niño yo quería un______________
2/ De niño soñaba ser______________
3/ Cuando era pequeño mi escondite favorito era______________
4/ Mi juguete favorito era______________
5/ Mi mejor amigo se llamaba______________
6/ Ahora mismo admiro a______________
7/ Si pudiera volver atrás, mi profesión sería______________
8/ Mis hobbies son______________
9/ De niño mis padres pensaban que yo era______________
10/ En mi casa soñar despierto se consideraba                                    
11/ Para mis padres los artistas eran                                     
12/ Para mis padres los hippies, punks, heavies, etc, eran                                    
13/ Las personas que se metían conmigo de pequeño ahora están                                    
14/ Busca tres personajes famosos que admires cuyas infancias fueron difíciles emocional o económicamente                                    
15/ Busca tres personajes famosos que alcanzaron sus sueños a una edad muy avanzada                                    


Después de este ejercicio estarás mucho mas cerca de saber cual era la misión que viniste a hacer aquí:

El verdadero trabajo ocurre internamente, cuando reconocemos nuestros verdaderos deseos y les permitimos ser la brújula que nos guíe. Pregúntate qué te apasiona, qué te motiva, qué te atrae.

Las respuestas te sorprenderán y te llevarán al camino correcto. Estas respuestas te ayudarán a actuar. Por medio de la acción crecemos, nos transformamos y manifestamos nuestro verdadero propósito.

Sé consciente de que este proceso no siempre es fácil. Mientras te dedicas a alcanzar tu potencial total, puedes pasar por dolor, miedo y pérdidas. La transformación necesita fortaleza y resistencia espiritual.

Como se nos ha repetido tantas veces que “la vida no es fácil”, nuestra mente no acepta cuando todo está bien, porque nuestra creencia es que tenemos que batallar y luchar para sentirnos plenos.

¡Pero es totalmente al revés!

Como dijo Confucio: “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida.”

Aquello para lo que hemos nacido es aquello en lo que somos felices trabajando. Puede ser una tarea tan simple como: ayudar a otros, enseñar, colaborar con la sociedad, ayudar a la naturaleza y al planeta, etc., o algo más elaborado como construir edificios, crear inventos o hacer obras de arte, pero siempre será algo para lo que tenemos las cualidades innatas y con lo que nos sentimos plenamente útiles, felices y realizados.

Algunos descubren su misión en esta vida siendo muy jóvenes, otros más tarde, otros tal vez no la descubren nunca, pero actuando por intuición acaban realizándola. Cuando te dediquesa hacer lo que viniste a hacer, la vida siempre será fácil y sin esfuerzo, así que si sientes queno eres completamente feliz con lo que haces o con tus relaciones, es momento de hacer un cambioporque tu malestar indica que vas en la dirección equivocada.

Cuando descubres lo que te apasiona y lo llevas a cabo, todos los recursos materiales y espirituales que necesitas, aparecen como un acto de magia. El universo es perfecto y su abundancia es infinita.

Angeles Castell

Quien mira hacia adentro, despierta


Carl Jung en esta frase nos invita a mirar dentro de nosotros, ya que en nuestro interior están las respuestas que buscamos. Somos y vivimos lo que está en nuestra mente tanto consciente como inconsciente.
Sin embargo, generalmente buscamos las respuestas, las responsabilidades, el bienestar afuera de nosotros. Soñamos con vivir de una forma diferente, soñamos con que nuestros problemas se resuelvan, soñamos con la llegada de una persona o un momento que nos hará felices, etc. Pero esta búsqueda afuera no da resultados, es solo un sueño.

¿Por qué buscamos en el lugar equivocado?

Quizá porque preferimos lo fácil, por eso buscamos afuera. Quizá porque nos da miedo encontrarnos con todo el dolor que tenemos, y porque no sabemos qué hacer con él. Quizá porque cargamos con tanta culpa y vergüenza que creemos que no hay tanto valor adentro como para salir adelante por nuestros propios medios.

Desde siempre conocemos relatos antiguos que hablan de los tesoros existentes en nuestro interior. Seguro has escuchado muchos de estos, desde cuentos, escritos filosóficos y frases celebres de grandes maestros; todos hacen mención del inmenso poder interior y de los tesoros internos existentes. ¿Por qué confluyen en un mismo final estos relatos? Debe ser porque es cierto.
Jesús decía “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Y creo yo que no se refería a él, sino que a través de uno mismo está el camino, la verdad y la vida.

Tanto la frase de Jesús como la frase de Jung mencionada, sugieren que es a través del conocimiento personal que crecemos, es a través de integrar lo que nos gusta de nosotros mismos y lo que no nos gusta, y descubrir además toda la potencialidad que somos.
Es conocerme a mí misma a través de los otros, de mi entorno. Es aprender a amarme tal como soy y contar conmigo, con la única persona con la que puedo contar siempre y me acompañará para el resto de mi vida.

Hablando de buscar en el lugar equivocado, me acordé de este cuento:
Muy tarde por la noche Nasrudin se encuentra dando vueltas alrededor de una farola, mirando hacia abajo. Pasa por allí un vecino.
– ¿Qué estás haciendo Nasrudín, has perdido alguna cosa?- le pregunta.
– Sí, estoy buscando mi llave.

El vecino se queda con él para ayudarle a buscar. Después de un rato, pasa una vecina.
-¿Qué estáis haciendo? – les pregunta.
– Estamos buscando la llave de Nasrudín.
Ella también quiere ayudarlos y se pone a buscar.

Luego, otro vecino se une a ellos. Juntos buscan y buscan y buscan. Habiendo buscado durante un largo rato acaban por cansarse. Un vecino pregunta:
– Nasrudín, hemos buscado tu llave durante mucho tiempo, ¿estás seguro de haberla perdido en este lugar?
– No, dice Nasrudín
– ¿dónde la perdiste, pues?
– Allí, en mi casa.
– Entonces, ¿por qué la estamos buscando aquí?
– Pues porque aquí hay más luz y mi casa está muy oscura.
Fuente: http://www.personarte.com/nasrudin.htm
Y tú ¿ya estás mirando hacia adentro o sigues buscando afuera lo que perdiste adentro?.

Fuente: Carolina Rentería