martes, 5 de abril de 2016

¿Quieres ser feliz? Evita estos 8 caminos‏

El  fin último de la vida, dicen, es ser feliz, y cada cual traza caminos, que con mayor o menor fortuna, intentan dirigirnos hacia aquello que, con desespero, esperamos encontrar.



La felicidad, como todo concepto, es imposible de abarcar o definir para satisfacción de todos. Cada cual tiene su acepción propia, su idea íntima, la interpretación que más le acomoda. Quizá, durante siglos, haya sido la palabra fundamental que todos han perseguido, piedra angular en la que se fraguó todo comportamiento humano, figura de humo que tan pronto como la acariciamos con los dedos se nos escapa.

La finalidad de la ética, cuando nació en Grecia, era procurar un modo de vida que nos hiciera felices, con la contraprestación de asumir el deber de ser buen ciudadano. Pero pronto, otros filósofos se alzaron como voces discordantes cuando propusieron que, si la meta en la vida es la dicha, estamos presos del movimiento natural y pendular de la vida, y habremos de contemplar la desgracia como hermana gemela del estado de felicidad al que nos agarramos con uñas y dientes, imposible de sostener durante mucho tiempo. Los estoicos, los filósofos con más entereza de ánimo de cuantos hubo, hablaron de la ataraxia, concepto con cierto regusto oriental: lo importante es tratar de alcanzar la serenidad, estado ecuánime situado en el medio y a la vez más allá del bien y del mal. Solo importa ejercitarse en el arte de mantenerse y habitar el centro de uno mismo, como dintel de un sólido portal, donde estaremos guarecidos de todo terremoto. Ni la euforia, tan tontamente asimilada como felicidad, ni la desgracia, sentimiento cercano a la impotencia, lograrán sacudirte.

Entonces, ¿qué puede ser la felicidad? Seguro que, aunque cada cual tenga su idea de lo que es ser feliz, todo coincidirán en lo básico: es un estado de ánimo, una vibración, en realidad algo que ya se nos presupone de por sí y que lo material solo nos puede recordar que ya tenemos. Si basamos nuestra dicha en un coche o en un ático, estamos dando fuerza a la desgracia que, claramente, implicará su pérdida. Luego, si eres feliz, lo serás por añadidura con lo material. En caso contrario, en cuanto te canses de tus juguetes, volverás a recordar cuán desgraciado eres. Por lo tanto, perseguir la felicidad, como la libertad, el amor o la paz es pretender escaparse de lo que uno verdaderamente puede hacer en el día a día para que sea ese estado sea el que nos alcance a nosotros: poco a poco, descubriéndonos y conociéndonos a nosotros mismos, nos daremos cuenta de que no hay nada fuera que no esté ya dentro. Si en el mundo hay guerra y despropósito, es que dentro de uno también lo hay. Termina con tu batalla interior y ayudarás que en el mundo haya menos guerra.
Por lo tanto, si no es posible alcanzar ningún estado, ¿cómo sintonizar con él? A esta pregunta nuevamente cada cual habrá de responder para sí aquello que le acomode: ningún libro, maestro ni escuela serán sinceros si tratan de darte las coordenadas para tu GPS. 

Propondremos 8 caminos que no convienen transcurrir si es esto lo que deseas: la felicidad siendo quien eres y teniendo lo que tienes.
  • No deposites esperanzas en el pasado ni en la estúpida creencia de que solo allí pudiste ser feliz: estás desperdiciando increíbles oportunidades del presente, lugar que habitarás durante el resto de tu vida, para comenzar de nuevo, para ser feliz.
  • No te aferres, no intentes detener el paso del tiempo ni finjas que algo no terminó cuando de hecho ya sucedió. Nada dura para siempre, ni lo bueno ni tampoco lo malo: si fundamentas tu felicidad en algo material, sea una empresa, tu pareja, los hijos, un coche,… estarás dando fuerza a que, una vez no estén a tu cargo, seas un completo desgraciado.
  • No te refugies en la cabeza planeando y maquinando continuamente qué es lo que te hace feliz: estás dejando de lado el terreno de los afectos, del gozo de vivir, de sentir. Todos aquellos que estuvieron al borde de la muerte y regresaron coinciden en lo mismo: aquello que recordaron mientras se iban es lo mismo que aquello que cuidan cuando regresan: mosaicos hechos de pequeños momentos que se compartían con los seres más queridos y que ahora vuelven a cotizar. Jamás nadie recordó la última nómina ni la última letra de la hipoteca.
  • No postergues ninguna decisión, no temas vivirte como un principiante, no desprecies el don que te fue dado. Si te traicionas a ti mismo, traicionarás las posibilidades que te fueron confiadas para ser feliz. Basta con muy poco. En realidad casi con nada. Como dicen los taoístas: quien mucho acumula, sufrirá grandes pérdidas.
  • No desoigas tu intuición y trata de satisfacer tus deseos en la medida que puedas, o no los aumentes si sabes que no los has de poder colmar. Sentirse desgraciado es sentirse insatisfecho, puede que seamos responsables de ello si nos proponemos metas imposibles que, sospechosamente, se parecen demasiado a las del vecino y no a las genuinamente nuestras.
  • Si permaneces siempre activo, si te dejas llevar por la vorágine de los acontecimientos, cabalgarás todo el tiempo encima de un tigre loco que parará cuando él quiera, sin tu poder decidir el momento. Cultiva el arte de estar en ti mismo, de sentir el cuerpo, sea a través de la meditación o del deporte.
  • Si cierras toda posibilidad a que lo nuevo llegue, incluso si petrificas tu concepto de la felicidad y no lo dejas fluir, estarás condenado al dolor. Los conceptos cambian con nosotros, con nuestras vivencias y nuestras experiencias. Si no puedes, al menos finge aceptar el cambio. Por la imitación, decían en la Edad Media, también se llega a la santidad. Imita tu mejor yo, y personaje y actor devendrán uno.
  • Partiendo de la base de querer tener éxito en todo lo que se emprenda, incluido el deseo de ser feliz, nuevamente estaremos vertiendo energía al aspecto opuesto: el fracaso, que será la sombra que nos acechará. Todos buscamos lo mismo: el verdadero logro es reconocer en el otro nuestra oportunidad de ser ya felices, de reencontrar ese estado de ánimo, y de vibrar tan alto como podamos con él.

No se trata de tener, si no de ser mientras se tiene.
No se trata de alcanzar, si no de darse cuenta de que ya se ha logrado.
No se trata de ganar, si no de darse cuenta de que no se compite.
Algún día lograrás aquello que siempre deseaste, estoy seguro, y te darás cuenta de que, mientras lo esperabas, vivías en la excusa de no sentirte feliz cuando en realidad ya podías vivirte como tal: el momento es ahora.

Quizá te suene duro, pero en este preciso instante, ya lo tienes todo para ser feliz.

Luis Miguel Andrés Llatas

domingo, 3 de abril de 2016

La Resistencia al Cambio

Todas aquellas situaciones que traen algún nivel de conflicto en tu interior te están mostrando que hay algo en tu sistema de creencias que no te permite vivir en estado de paz y felicidad continuo.

¿Buscas ser feliz?
¿Quisieras experimentar paz interior de una manera más permanentemente?

Todos consciente o inconscientemente buscamos: ser felices y vivir en paz. Cada quien busca la mejor manera de hacerlo con base en la información que tiene, sin embargo no todos encontramos permanecer en estos estados o incluso siquiera experimentarlos.
La resistencia al cambio es una de las características mas sobresalientes del ego. Con mucha frecuencia nos encontramos diciendo: “no quiero mas problemas”, “no puedo más”, “necesito vacaciones para estar en paz”, etc. 

Lo paradójico de todo esto es que cada instante de nuestras vidas, el universo nos está dando las oportunidades para encontrar dentro de nosotros la paz y la felicidad que tanto añoramos, pero ante éstas el ego lucha, se defiende, huye, se victimiza, busca justificaciones para permanecer en el mismo estado, que aunque no genera lo que realmente se quiere, representa comodidad y seguridad. 

Seguridad que es irreal porque la verdadera seguridad está en lo que ya ha estado disponible para nosotros siempre: la paz y la felicidad, son virtudes que podemos experimentar a partir de decisiones conscientes y no automáticas. 

Liderar la vida bajo el mando del ego, nos lleva a utilizar ineficientemente nuestros recursos energéticos. Todas aquellas situaciones que traen algún nivel de conflicto en tu interior te están mostrando que hay algo en tu sistema de creencias que no te permite activar y experimentar un estado de paz y felicidad continuo. 

Son precisamente estas situaciones y personas las que te están dando la oportunidad de transformar tu sistema de creencias o ego, en consciencia. El conflicto se agranda cuando el ego cree que tiene la razón, se vuelve rígido e impide ensayar nuevas opciones. 

La flexibilidad, la creatividad, la curiosidad, el interés por aprender y descubrir cada vez mas acerca de ti son virtudes que des-inercian neuronas y sirven de base para explorar qué hay detrás de todo aquello que no genera satisfacción. 

Ante cada situación o persona que genera algún tipo de dificultad pregúntate:
¿Qué he hecho para lograr este resultado?
¿Qué puedo aprender de mí a través de esta situación o persona?
¿Qué debo hacer para no volver a llegar a este resultado?

Reflexiones acerca del Nuevo Hombre


UN NUEVO HOMBRE PARA UN MUNDO NUEVO
Transformándonos nosotros para transformar la sociedad

Hace mucho tiempo, un Maestro querido hablaba a nuestro corazón acerca del cambio y la evolución y nos decía: “Los zapatitos que usábamos a los cinco años eran muy lindos y confortables. Si los queremos usar ahora nos van a apretar y resultarían disfuncionales

Creo que esto está pasando actualmente cuando seguimos afirmando lo que significa ser un ser humano en claves que ya son obsoletas. Las nuevas energías y experiencias vitales cuestionan ese concepto aprendido y encarnado de quiénes somos y piden que despertemos a una redefinición de nuestra identidad. Como mujeres y hombres aprendiendo a visionar y vivir en el paradigma de Unidad necesitamos asumir la responsabilidad de lo que significa ser una partícula dentro de un universo multidimensional interconectado.



Estamos aprendiendo a pasar de la mirada egocentrada a la mirada almacentrada, del sentirnos seres individuales y desconectados a sabernos seres comunitarios inmersos en un Plan mayor. Al crecer nuestra conciencia de la red de interconexión que nos une, cada vez tenemos más claridad acerca de que sólo podemos estar en paz si estamos en armonía con el Todo. Eudaimonia, en palabras de Platón, el estado de armonía del Alma.

  • El Alma ve cosmos donde la mente lineal ve caos.
  • El Alma avista evolución donde la psique siente inestabilidad e inseguridad.                     
  • El Alma percibe libertad donde el ego se asusta por falta de control.
  • El Alma reconoce complementariedad donde la mente ve opuestos.
  • El Alma recoge perlas de aprendizaje en aquello que la percepción polarizada considera problemas o dramas.
  • El Alma advierte preciosa sincronicidad en lo que la racionalidad considera casualidades del azar.
  • El Alma ve unidad en la diversidad en lugar de fragmentación y soledad.
  • El Alma encuentra riqueza en el silencio y el vacío, en el encuentro íntimo consigo mismo, en la gratitud y en el servicio.

El aprendizaje de la individualidad y el fortalecimiento de un ego sano y maduro, autosostenedor, fue un paso importantísimo en la evolución de la conciencia humana personal y colectiva. El movimiento que estamos haciendo ahora como humanidad  nos permite, sin menoscabar nuestra individualidad, darnos cuenta de  que pertenecemos a una unidad mayor: conciencia de “uno mismo”  y conciencia de “ser parte” simultáneamente, como la ola se sabe mar y la hoja árbol. 

Nuestra identidad se expande cuando nos sentimos integrados en la vida y esencia de un cuerpo más amplio y, finalmente, de todo lo Que Es.

Hay técnicas y herramientas que facilitan el pasaje del culto al ego al cultivo del Alma. Y hay modos que hacen esto más accesible. Uno de ellos es transitar el camino con compañeros en el viaje espiritual como co-responsables de la creación conjunta del nuevo mundo.
Una comunidad del alma no es un grupo de apoyo emocional programado para compartir las penas, ni un grupo de sostén para curarse de una determinada enfermedad ni uno del tipo de autoayuda para sanar las adicciones. Un grupo de desarrollo espiritual tiene como objetivos compartir despertares místicos y experiencias trascendentes, desarrollar la propia maestría y explorar maneras de servir al Bien Común apoyándose unos a otros en la consecución de ese fin.

Ramón Muñoz Soler dijo “La humanidad nueva va despertando a un nuevo sentido de comunidad planetaria y cósmica, y el fundamento espiritual de esta nueva comunidad es la reunión de almas… La nueva mística es una mística de participación con las almas similares” y Caroline Myss “Con el acompañante de espíritu uno comparte un vínculo de reverencia por el viaje en que ambos se encuentran y el modo en que han escogido caminar por la Tierra. …hablan de temas que nutren el espíritu de ambos y se ayudan uno a otro a apreciar los regalos divinos que hay en su vida… utilizan su respectiva luz interior para encendérsela uno a otro”

Un compañero espiritual es alguien que nos asiste a ver la vida “a través del alma, con el alma, en el alma”. Por haberlo experimentado, puede dar veracidad de las intuiciones, sincronicidades y experiencias transracionales. Nos ayuda a sostener la práctica espiritual y el fuego vivo de aquello que nuestro corazón más quiere. Alienta nuestro crecimiento a través de: 1) compromiso de lograr el objetivo, 2) fe en el resultado, 3) confianza en el amor y la sabiduría del grupo.



La sangha, el encuentro de almas en comunidad, en común-unión, nos ayuda en dos movimientos de la conciencia. 

El primero, de tipo “horizontal”, consiste en expandir y hacer cada vez más integradoras nuestras creencias.

En el otro movimiento de la conciencia, de tipo “vertical”, es el mismo ego quien es examinado y cuestionado para que alcancemos una identidad más auténtica. Esta trascendencia del ego es un salto cuántico que produce una liberación y transformación radical. Dejamos de percibirnos y experimentarnos como un ser  individual aislado y empezamos a ver y sentir no “mi vida” sino “la Vida” manifestándose en mí. En lugar de considerar “yo hago” reconocer que “el Todo se moviliza a través de mí”; en vez de “yo tengo una idea” la percepción se abre a que “la Totalidad se expresa a través de mí”.

Tenemos el privilegio de ser una generación “puente” entre algo que ya resulta obsoleto y lo nuevo que estamos ayudando a surgir. Empezamos a experimentar el pensar y sentir en clave colectiva, con valores comunitarios, con una sabiduría vinculante basada en la ayuda mutua y la solidaridad. 

¡Y sólo podemos hacerlo juntos!



Conciencia sin barreras