martes, 3 de noviembre de 2015

El reto 'sólo por hoy'

¿Cómo transformar tu vida durante 24 horas? El reto #soloporhoy



Todos tenemos planes para el futuro, buenos propósitos e ideas excelentes para cambiar nuestra vida, o al menos una parte de ella. Sin embargo, en muchas ocasiones nos gana la apatía, la resistencia al cambio o el miedo al qué dirán. Como resultado, nos quedamos en nuestra zona de confort, en un sitio donde no podemos crecer como personas sino que tan solo nos limitamos a hacer lo que ya conocemos, aunque ello no nos reporte una gran satisfacción o incluso nos amargue la vida.

¿Cómo salir de este círculo vicioso?

El Dr. Frank Crane, columnista del Boston Globe en la década de 1920, nos brinda una idea.

Aunque este periodista escribió mucho, llegó a ser famoso por sus "ensayos de cuatro minutos". Eran artículos muy cortos que contenían consejos prácticos para mejorar la vida de las personas. Entre esos escritos, uno de los más famosos se publicó en el citado diario estadounidense en 1921 y se titulaba: "Sólo por hoy". He aquí lo que proponía:

Solo por hoy


He aquí 10 buenos propósitos que puedes poner en práctica cuando te levantes por la mañana. No se trata de un compromiso para toda la vida, sino tan solo durante un día, por las próximas 24 horas. 

Estas pequeñas metas son agradables, pero también exigen autodisciplina. Podemos lograr nuestros buenos propósitos.


1. Solo por hoy, me centraré en los desafíos del día, sin preocuparme demasiado por mis otros problemas.

2. Solo por hoy, seré feliz. Según palabras de Abraham Lincoln “Las personas son felices cuando deciden serlo”.

3. Solo por hoy, aceptaré lo que me suceda sin lamentarme de mi mala suerte, y me esforzaré por mejorar mi situación.

4. Solo por hoy, cuidaré mi cuerpo. Haré ejercicio, comeré bien y no abusaré de él, para que sea una máquina perfecta a mi servicio.

5. Solo por hoy, intentaré reforzar mi mente. Aprenderé algo útil para la vida.

6. Solo por hoy, me pondré a prueba: haré algo bueno por alguien sin esperar nada a cambio, terminaré esa tarea que siempre pospongo y, si alguien me lastima, no me molestaré.

7. Solo por hoy, seré amable. No buscaré la aprobación de los demás ni criticaré a nadie.

8. Solo por hoy, planificaré detalladamente la jornada para saber qué debo hacer en cada momento, aunque ello no implique que pueda terminarlo todo.

9. Solo por hoy, me relajaré durante media hora. En ese tiempo, me dedicaré a mi mismo y a fomentar mi bienestar.

10. Solo por hoy, no experimentaré miedo. No tendré miedo a ser feliz y disfrutaré plenamente las cosas que amo.

Sin duda, se trata de un programa intenso para las próximas 24 horas. Y, aunque es probable que no cambie tu vida de forma radical, puede ser la chispa que necesitas para encender la mecha.

De hecho, la idea de concentrar toda nuestra energía y fuerza de voluntad en un solo día es genial. En el ámbito del Crecimiento Personal, demasiado a menudo nos bloqueamos antes de dar el primer paso simplemente porque no sabemos por dónde comenzar o porque la empresa nos parece colosal. Sin embargo, esta idea nos propone algo factible, es un compromiso que no asusta porque se trata tan solo de un día de nuestra vida.

Lo interesante es que cuando experimentamos estos cambios en nuestra propia piel, comprendemos que no solo son posibles sino que resultan beneficiosos y que nos hacen sentir bien. Cuando aprendemos a vivir a plenitud y somos capaces de darle rienda suelta a nuestras potencialidades, es difícil que decidamos volver atrás. Por eso, el reto de solo un día puede desencadenar efectos imprevisibles, estimulándonos a aplicar cambios permanentes en nuestra vida, esos cambios que siempre hemos estado postergando.

¿Cómo aplicar el reto de #soloporhoy?


1. Simplifica. Los propósitos que plantea el Dr. Crane son excelentes pero también son muchos, por lo que pueden llegar a agobiar a algunas personas. Por eso, si al final del día no logran cumplir esas metas, pueden sentirse frustrados y abandonar la idea del cambio. En su lugar, plantéate solo tres cambios, que puedas realizar a lo largo de la jornada.

2. Personaliza. No se trata de plantearse buenos propósitos, sino de hacerlos tuyos. Para el desafío #soloporhoy debes encontrar esos cambios que realmente te motivan y te harán mejor persona. Porque sólo cuando la motivación es intrínseca puede conducir a un cambio duradero.

3. Especifica. Los buenos propósitos del Dr. Crane tienen un carácter muy general, a veces hasta difuso, por lo que puede ser difícil llevarlos a la práctica. Es mejor que te plantees metas más específicas, así al final del día podrás saber si has logrado realmente tus objetivos.

4. Comparte. ¿Sabías que si compartes con las personas que te rodean una meta, aumentan las probabilidades de que puedas cumplirla? Asumir un compromiso social nos permitirá ser más perseverantes. Por tanto, comparte tu reto #soloporhoy, ya sea en las redes sociales o con las personas que tienes a tu lado. 

5. Persevera. Aunque estés motivado, tengas tan solo tres propósitos y sepas exactamente qué debes hacer, es probable que los viejos hábitos te hagan volver a las andadas. No te desanimes ni te recrimines por ello. Asume que te has desviado del camino que habías marcado y retómalo apenas puedas.

¿Te apuntas? ¿Cuáles son tus propósitos para el reto #soloporhoy?

Psicología/Jennifer Delgado

lunes, 2 de noviembre de 2015

Vive diciendo que si



La mente te ofrece multitud de prestaciones y servicios: planificar, organizar y ejecutar acciones y actividades de tu vida diaria; comunicarte, hablar, escuchar e interactuar con los demás; crear intelectualmente y plasmar y poner en práctica tus dones, talentos, capacidades y habilidades; y un amplio etcétera. 
Sin embargo, no sirve para comprender, ver y vivir la vida. Cuando se le usa para esto, la mente todo lo ve torcido. Pero no es verdad que tu vida, la vida de los demás, el mundo y las cosas estén torcidos: se trata sólo de una percepción mental, del mismo modo que es sólo un efecto óptico lo que hace ver que un lápiz se dobla cuando se le introduce en un vaso de cristal lleno de agua. El lápiz no se dobla, es tan sólo un efecto visual; y nada en la vida está torcido, es tan sólo una percepción mental. 
La mente no sirve para entender, ver y vivir la vida y, cuando se le utiliza para esto, lanza un no a la vida como consecuencia de tal incomprensión. 
El mismo no que, para darse importancia y notoriedad, expresa el ego (el piloto automático que la mente activa cuando el Conductor que eres se halla en el olvido, dormido, aletargado, sin llevar el mando consciente de tu vida) juzgando y opinando sobre la vida… 
Es momento en tu proceso consciencial y evolutivo que pongas a la mente en su sitio, desactives el piloto automático del ego, rompas con la absurda dinámica del no a la vida y la sustituyas por un rotundo sí a todo y a todos. 
Simplemente, recuerda lo que eres – divino, infinito, eterno…-, recupera  el mando consciente de tu vida y vive diciendo sí a la realidad y a la vida de instante en instante. En el día a día, di sí a todo lo que hay, a todo lo que es, a todo sin excepción, a la vida en su integridad y totalidad sin querer ni pretender cambiar nada…
Y tu vida se expandirá en una nueva dimensión: te darás cuenta de que no hay separación entre la realidad y tú – tú eres la realidad, la vida–; comprobarás que la Creación se hace una contigo y tú con ella, desapareciendo todos los conflictos, inquietudes y quejas; y verás a Dios en todas partes, porque el sí penetra hasta en lo más denso y halla ahí lo divino, constando que Dios no es una creencia, sino una experiencia: la Experiencia.
Emilio Carrillo

La búsqueda del hogar


La búsqueda del hogar. . .
Vamos directamente a la raíz:
Esto nunca nos parece suficiente.

Lo que está sucediendo ahora mismo en el momento presente —es decir,esto—, nunca nos parece suficiente. De un millón de formas diferentes, nos pasamos la vida buscando, anhelando y deseando otra cosa.

Buscando algo más.
Buscando algo distinto.
Buscando algo diferente a lo que ahora ocurre.
Buscando algo —en el futuro— que nos satisfaga, nos complete y nos salve.
Buscando respuestas… nos asaeteamos a preguntas hasta volvernos locos.

Jamás hemos sabido descansar aquí, jamás hemos sabido relajarnos completamente en lo que está ocurriendo. Siempre hemos estado sometidos a impulsos que nos empujan hacia un momento futuro en el que suponemos que las cosas irán mejor. Y, como nuestra atención está tan atrapada en el futuro —como en su reflejo, el pasado—, lo que ahora ocurre acaba reducido a un medio para alcanzar un fin, un simple momento en una larga secuencia compuesta por muchos otros momentos. Y como nunca estamos contentos con esto, siempre estamos esperando un futuro mejor.

Eso es, precisamente, lo que llamo búsqueda. Y, en este sentido, todos somos buscadores, porque todos estamos buscando algo.
La búsqueda se expresa de un millón de formas diferentes. En el llamado mundo material tenemos la búsqueda de dinero, de felicidad, de estatus, de relaciones mejores y más satisfactorias, de una sensación de identidad más fuerte. Más cosas que nos hagan sentir más seguros. Es muy importante, en el mundo material, saber quiénes somos, hacer que nuestra vida funcione, cumplir con nuestro destino, alcanzar nuestros objetivos y satisfacer nuestras ambiciones. En el mundo material, es muy importante triunfar. La búsqueda se inicia, a fin de cuentas, para ser alguien en el mundo. 

Queremos hacer algo con nuestra vida antes de morir.

Por ello el mundo material suele ser tan insatisfactorio. Y por ello nos orientamos también hacia las enseñanzas espirituales. Pero nuestro objetivo, a partir de entonces, deja de ser el de tener un millón de libras esterlinas en nuestra cuenta corriente, un coche más rápido o un matrimonio más satisfactorio. Ahora queremos despertar. Ahora queremos la iluminación. Ya no queremos un nuevo coche, sino acceder a un estado alterado de conciencia. Ya no queremos una nueva relación, sino la beatitud permanente. Y, en lugar del éxito mundano, queremos la iluminación, queremos perder algo llamado ego y trascender algo llamado mente.

Pero no, por ello, la búsqueda espiritual deja de ser, como la material, una búsqueda. En ambos casos, tanto si se trata de la búsqueda de riqueza material como de la búsqueda de iluminación espiritual, se trata del mismo movimiento mental, es decir, de una búsqueda, de un movimiento que se orienta hacia un futuro inexistente.

Es la búsqueda, para mí, de algo en el futuro.

Lo que se halla, pues, en la raíz de toda búsqueda es el “yo”.
Quiero tener, en mi cuenta corriente, un millón de libras y también quiero tener, para mí, la iluminación espiritual. ¡Yo, yo y más yo!

En el núcleo mismo de toda búsqueda se asienta la sensación de un individuo, una identidad, una persona o un yo separado.
La sensación de ser una entidad separada de la vida, separada de esto, separada de los demás, separada del mundo y separada de la Fuente.

En el núcleo mismo de toda búsqueda se halla la sensación de incompletud, la sensación de no estar completos, la sensación de estar fragmentados, perdidos, alienados y, en suma, alejados de nuestro verdadero hogar.
Esta sensación de carencia impregna todos los resquicios de la vida del individuo separado. El yo separado siempre repite el mismo mantra: «No es suficiente, no es suficiente». Y esta sensación de carencia no es exclusivamente intelectual. No es una mera creencia, sino la sensación, tan profundamente arraigada que impregna toda experiencia, de no estar en casa. En algún momento estuvimos en casa, pero ya hemos dejado de estar ahí. Y, en tanto que individuos separados, vivimos angustiados por el recuerdo difuso de una intimidad tan próxima que ni siquiera podemos nombrarla.
Es como cuando, en la infancia, nuestra madre nos dejaba solos en la habitación. Súbitamente desaparecía y nos veíamos desbordados por una añoranza y una nostalgia que, pese a ser inexplicables, parecían dirigirse al núcleo mismo de nuestro ser.

Esta nostalgia parece brotar directamente de la sensación de ser una persona separada.

Pero, como veremos, no es nuestra madre lo que realmente añoramos. Nuestra madre no es más que el símbolo de algo mucho mayor. Lo único que queremos es regresar a la Fuente, regresar al Océano, regresar a casa… regresar, en suma, a lo que éramos antes de que todo esto comenzase.
***
Donde hay separación también hay nostalgia, la nostalgia de acabar con la separación, de curar la división, de poner fin a la sensación de contracción y de expandirnos de nuevo en la inmensidad.

Es como el anhelo de la ola de volver a fundirse con el océano. Aunque no nos demos cuenta de que jamás hubo ola separada del océano, la ola siempre fue una manifestación perfecta del océano. La ola siempre estuvo empapada, empapada de Ser, siempre fue 100% agua.

Jamás hemos estado separados del océano. Jamás hemos estado separados de la totalidad. Lo único que existe es el sueño de esa separación. Pero siempre, a pesar de ello, hemos estado buscando el camino de regreso a nuestro hogar.
Obviamente, jamás lo reconocimos así, porque esta añoranza se manifestó como el deseo de un coche nuevo, de tener más dinero, de tener a ese hombre o a aquella mujer. Pero, por mundana que fuese su manifestación, siempre hemos añorado secretamente perder el mundo y zambullirnos en la Vida.

Jeff Foster
jugandoalegremente.blogspot.com.es